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La patata francesa inunda el mercado español y tira los precios

La producción importada se paga hasta 10 céntimos barata por kilo

Un  trabajador carga con un saco de patatas durante la recolecta en una finca de Brenes (Sevilla) en junio de 2015
Un trabajador carga con un saco de patatas durante la recolecta en una finca de Brenes (Sevilla) en junio de 2015

Las patatas procedentes de Francia están desplazando en los mercados a las producidas en España de variedad temprana, justo cuando comienza la comercialización de este tubérculo, especialmente en las comunidades autónomas de Andalucía, Murcia y Valencia. Desde las organizaciones agrarias se reclama a las diferentes Administraciones un mayor control sobre el etiquetado para que el consumidor vea el origen y la calidad.

La producción francesa se comercializa en España fundamentalmente desde enero, coincidiendo con una menor oferta de variedades españolas. Este producto importado procede de la campaña anterior denominada “de conservación”, al haberse mantenido un tiempo en cámaras a temperaturas medias de entre cinco y siete grados. Se comercializa a unos precios medios entre los 0,25 y los 0,32 euros el kilo, frente a la patata española nueva temprana, que, según la Asociación Valenciana de Agricultores, tiene un coste de producción medio de 0,35 euros el kilo.

Desde la asociación COAG se teme que este escenario suponga un paso más en el proceso de desmantelamiento que sufre el sector como consecuencia de la caída de la demanda y del aumento de las importaciones baratas desde otros Estados miembros y desde terceros países. Los productores negocian la puesta en marcha de una campaña sufragada con fondos propios para potenciar la demanda de la patata nacional.

Las importaciones medias se elevan a unas 700.000 toneladas frente a una producción de 2,3 millones. Tradicionalmente, las importaciones españolas de patata procedían de Holanda. Pero ahora Francia ha tomado la delantera. De esa cifra, más de 500.000 corresponden a la patata francesa, seguida de otras 70.000 toneladas de Reino Unido y otras partidas correspondientes a países del norte de Africa como Egipto. Por su parte, España exporta casi 300.000 toneladas de las que más de 100.000 toneladas van al mercado portugués, sobre todo de patata tardía más barata, mientras las exportaciones de patata extra temprana o temprana se comercializan en Alemania.

La patata es uno de los cultivos que ha caído en picado en el conjunto del sector agrario al pasar de más de 300.000 hectáreas a finales de los ochenta y unas producciones superiores a los cinco millones de toneladas, a las actuales 72.000 hectáreas y unas producciones medias de 2,3 millones de toneladas para una demanda en los hogares de 1,3 millones de toneladas y un consumo extra hogar del que no existen cifras oficiales y que se estima en más de un millón de toneladas, analizando los datos de producción, autoconsumo y el balance del comercio exterior.

La producción española más importante corresponde a la patata conocida como de media estación producida especialmente en Castilla y León, Galicia y Andalucía, que se comercializa entre los meses de junio hasta los meses de otoño, que supone una media de un millón de toneladas. En segundo lugar se halla la patata tardía con unas 900.000 toneladas donde domina Castilla y León en los meses de invierno. La producción de patata temprana, unas 400.000 toneladas corresponde en su mayor parte a Andalucía, Levante, Baleares y Canarias, igual que las 100.000 toneladas de patata extra temprana que se comercializan en los primeros meses del año.