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OPINIÓN

Europa se enfría

Si Europa tiene un crecimiento anémico, en España no seremos capaces de reducir la deuda y la pobreza

El comercio mundial lejos de recuperarse da señales de empeoramiento. Las importaciones chinas se han desplomado en octubre. China y los emergentes tenían un elevado crecimiento liderado por la inversión orientada principalmente a la exportación. El consumo mundial crecía en países desarrollados por el aumento del endeudamiento, pero la crisis de deuda lo ha reducido significativamente y el ciclo de inversión en emergentes se ha frenado.

La caída de los precios de las materias primas es un efecto de este frenazo del ciclo de inversión y consumo global, y también una causa, ya que la inversión en el sector petrolero y minero concentraba buena parte del crecimiento de la inversión mundial. Arabia Saudí tendrá un déficit público superior al 20% del PIB en 2015. Por lo tanto, buena parte de los vencimientos de sus inversiones retornarán para financiar su gasto interno. La pregunta es ¿quién va a refinanciar esos vencimientos de deuda? Y si consiguen el dinero, la siguiente pregunta es ¿a qué tipo de interés y con cuántas garantías adicionales? 2016 será un año de fuerte restricción de crédito global y afectará especialmente a emergentes, muy especialmente a Latinoamérica y sobre todo a sus empresas que se endeudaron en dólares en los mercados internacionales.

Europa salió de su doble recesión de 2012 exportando al exterior. El consumo estadounidense y británico mantiene su dinamismo y la fortaleza del dólar y la libra esterlina favorecen las exportaciones europeas. Pero las exportaciones a emergentes están sufriendo un retroceso que continuará en 2016. Todas las previsiones para 2016 se basan en una recuperación del comercio mundial que ni está ni se la espera.

La producción industrial alemana de septiembre ya ha dado la señal de alarma con un fuerte desplome de los bienes de capital. Alemania ha sido el país más beneficiado del ciclo de inversión emergente y será el más perjudicado por el frenazo. La supuesta locomotora europea vivía del gasto del resto del mundo y el gasto se ha parado.

El BCE ha identificado el problema y ya se habla de bajar más los tipos, a terreno negativo, y ampliar la compra de deuda hasta 2017. Europa se está japonizando y los líderes europeos nos intentan convencer de que Europa va bien y de que la política económica es un éxito. Pero en Grecia el Gobierno cayó, en Portugal el Gobierno está cayendo y en España es muy probable que el Gobierno caiga.

La Comisión Europea ha identificado el problema de estancamiento secular y debilidad de la inversión y ha puesto en marcha el Plan Juncker. La clave es invertir e innovar. Pero se deben reducir inversiones no rentables y reestructurar las deudas. No se debe cometer el error de Japón de salir de una crisis de sobreinversión y deuda con más sobreinversión y más deuda.

Y hay que incrementar la presión sobre los países con superávit exterior crónico, como Alemania, para que acometan planes de estímulo del consumo y la inversión. Si Europa tiene un crecimiento anémico, en España no seremos capaces de reducir la deuda y la pobreza.

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