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De la escuela pública española a la universidad en Estados Unidos

Plataformas como EducationUSA o Colegios del Mundo preparan a los jóvenes y les ayudan a ser más competitivos

Antón Baleato estudia Física en la Universidad de Columbia.

En España, cuando un estudiante pide plaza en una universidad se convierte en un número: su nota académica. Ese es el único factor para medir su valía. No sucede así en Estados Unidos. Allí la puntuación que se obtiene en el examen de acceso es solo una parte; importan las actividades extraescolares, el historial del alumno y su implicación en proyectos sociales. También las cartas de recomendación de sus profesores y un ensayo de unas 500 palabras en el que cuenta sus intereses y pasiones. El proceso es complejo y requiere una preparación mínima de dos años.

Elba Alonso Monsalve, de 17 años, estudió en un colegio público bilingüe de Madrid y ha sido aceptada por la Universidad de Harvard. Su familia no tendrá que abonar los 60.000 dólares que cuesta cada curso; gracias a su expediente académico y a su situación económica, la universidad, la más antigua de Estados Unidos fundada en 1636, le ha concedido una beca completa que incluye el coste de matrícula, el alojamiento y la manutención. ¿Cómo lo ha conseguido? Elba es una apasionada de la astrofísica y para su proyecto de investigación en el I.E.S Prado de Santo Domingo, uno de los 13 centros públicos que oferta el Bachillerato de Excelencia en la Comunidad de Madrid, calculó la órbita de un asteroide.

Pese a su corta edad, Elba ha vivido un año en Canadá, donde estudió primero de Bachillerato en un instituto en Ontario gracias a una beca de la Fundación Amancio Ortega, y ha pasado cinco semanas en Santa Bárbara (EE UU), donde fue seleccionada para participar en un curso de ciencias llamado Summer Science Program organizado por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y el California Institute of Technology (Caltech). De lo primero se enteró gracias a su profesora de inglés y de lo segundo buceando en la web del MIT.

Pasos para estudiar un grado en Estados Unidos

  • SAT. Es el examen estándar que se usa para las admisiones en las universidades de Estados Unidos. Se suele hacer entre una y tres veces para conseguir la mejor nota. Desde EducationUSA recomiendan presentarse por primera vez en primero de Bachillerato para disponer de tiempo para nuevas oportunidades.
  • Solicitud.Además de la información sobre el centro de secundaria donde se ha cursado el Bachillerato y sobre el expediente académico del alumno, son necesarias cartas de recomendación, certificados de inglés (TOEFL o IELTS), varios ensayos y un relato sobre las actividades extraescolares y los intereses del solicitante. “Se tiene muy en cuenta su compromiso social y sus voluntariados. Valoran que sea activo y que tenga iniciativa”, explica Kara Madden. Lo habitual es solicitar plaza en entre seis y diez centros durante el mes de diciembre de segundo de Bachillerato.
  • Respuesta.Llegará entre los meses de marzo y abril. A la vez que se tramita la solicitud de admisión, aquellos alumnos que no puedan hacer frente al pago de la matrícula, deberán marcar una casilla para percibir una beca. La respuesta a ambas peticiones suele llegar al mismo tiempo.

A pocos meses de volver a cruzar el Atlántico para instalarse durante cuatro años en el campus de Harvard, asegura que lo más complicado para acceder a una universidad estadounidense es entender el proceso, investigar las webs de los centros y comprender bien los requisitos. Para la preparación de la solicitud acudió a EducationUSA, una red dependiente del Departamento de Estado de Estados Unidos que con más de 400 centros de asesoramiento en 170 países tiene como objetivo promocionar los estudios universitarios en ese país.

El programa, lanzado en España por esta institución en 2013, se llama Competitive College Club y se dirige a estudiantes de toda España que empiezan primero de Bachillerato y están interesados en cursar un grado en EE UU. Es totalmente gratuito y el requisito principal para ser aceptado es tener un buen expediente académico, una nota media de entre ocho y nueve.

“Asesoramos a los alumnos sobre los diferentes programas que ofertan las 4.500 universidades estadounidenses y les mostramos cuáles pueden encajar mejor con su perfil. Les ayudamos a preparar la prueba de acceso (conocida como SAT), a mejorar sus habilidades lingüísticas y a perfeccionar sus ensayos”, explica Kara Madden, coordinadora de EducationUSA en España. Este año han lanzado una plataforma online donde los estudiantes pueden participar en clubes de lectura, acceder a consejos para preparar las pruebas académicas y las de idioma y conocer mejor la cultura estadounidense.

Elba Alonso en el instituto público donde cursó la E.S.O. ampliar foto
Elba Alonso en el instituto público donde cursó la E.S.O.

Para el próximo curso han recibido 41 solicitudes. No piden un nivel específico de inglés, pero advierten de que es necesario tener un conocimiento elevado para poder acceder a estos centros. “Nosotros no tenemos convenio con ninguna universidad y no garantizamos que vayan a conseguir plaza ni beca”, explica Kara Madden. La mayoría de becas que se ofrecen a estudiantes extranjeros son parciales, es excepcional que la universidad les cubra el 100%. “Por eso, es importante que tengan un buen expediente académico, para poder competir con el resto, ya que existe una gran demanda a escala mundial”, añade Madden.

El precio de la matrícula varía en función de si es pública o privada. En el primer caso, depende del Estado, pero suele rondar los 30.000 dólares el curso con alojamiento, seguro médico y manutención incluidos. Las privadas rondan los 65.000 dólares al año.

A Antón Baleato Lizancos, de 22 años, le queda un curso para graduarse en Física en la Universidad de Columbia, en Nueva York, integrada junto a Harvard y otras seis en la llamada Ivy League, una red de universidades de élite fundadas entre 1.600 y 1.800 y caracterizadas por su excelencia académica y su admisión selectiva. Su familia tampoco tuvo que abonar los 70.000 dólares que cuesta estudiar allí cada año; se le concedió la Egleston Scholar, una beca que cubre el 100% de los costes que se otorga a aquellos perfiles con potencial dentro del campo de la investigación y que solo recibe el 1% de los estudiantes.

Antón cree que la clave fue el Bachillerato Internacional que cursó en Canadá -en el Pearson College- gracias a una beca de Colegios del Mundo Unido, una red de 14 colegios internacionales con comités en 173 países y con la base central en Reino Unido. En su caso la ayuda económica la aportó la Fundación Pedro Barrié de la Maza.

“En España hay muchísima presión, la idea de no perder ni un minuto. Aquí la cosa no es tan lineal, te defines poco a poco”, cuenta sentado en una cafetería cercana al campus en Manhattan. Nada más llegar le asignaron un mentor que le ayudó a encontrar el campo en el que investigar. “Es difícil hablar el lenguaje de la física, pero una vez que lo controlas, te ayuda a entender el mundo”, continúa. Además de sus clases, Antón trabaja en un laboratorio de la universidad junto a una quincena de doctorandos, profesores y estudiantes. Ahora están analizando los datos que captura un telescopio montado en un globo aerostático, están midiendo los fotones emitidos por el Universo cuando solo tenía 380.000 años. Ahora tiene 13.400 millones. Estar en tercero de carrera y vivir la física desde dentro es un privilegio.

Colegios del Mundo Unido

El programa, impartido en inglés, consta de dos años y está dirigido a alumnos de 4º de la E.S.O. o de primero de Bachillerato. Los seleccionados, unos 20 de toda España de entre más de 1.200 solicitudes al año, estudian el Bachillerato Internacional en uno de los 14 colegios que esta red tiene en Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Hong Kong o Singapur, entre otros. La beca está valorada en unos 47.500 euros, que es lo que cuesta la matrícula, el alojamiento, el seguro médico y la manutención en estas escuelas. “No hay una nota de corte para ser elegido, pero si es necesaria una buena trayectoria académica y un conocimiento básico de inglés, el que puede tener cualquier estudiante de la enseñanza pública española”, señala Cristina Santamaría, adjunta a la dirección general de la Fundación de los Colegio del Mundo Unido en España.

Otro factor que se valora es el compromiso con la comunidad, que estén involucrados en proyectos sociales, bien a través de ONG o de los propios institutos. Los candidatos deben enviar una redacción de unas 300 palabras en la que expliquen por qué quieren estudiar fuera. “El bachillerato Internacional se conoce poco en España y es una buena plataforma para acceder a universidades de todo el mundo. Pasar por aquí puede ayudar al candidato a acceder a esos centros por el prestigio del programa y por las cartas de recomendación que podemos ofrecerles”, explica Santamaría. ¿Qué es lo que más pesa para ser escogido? “El mérito personal, que sean activos”, añade.

El sistema de aprendizaje en estos 14 colegios, que tienen entre 200 y 800 plazas y 80 nacionalidades por centro, se acerca al modelo universitario en cuanto al fomento del diálogo y el debate. Las aulas agrupan a un número reducido de alumnos y los conocimientos se adquieren a través de la investigación.

La próxima convocatoria se abrirá durante el mes de septiembre y permanecerá abierta hasta enero de 2016.

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