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OPINIÓN

Demócratas contra la reforma

Es fácil entender por qué los republicanos desearían que nunca hubiese habido una reforma sanitaria, y ahora esperan que el Tribunal Supremo renuncie a sus principios y socave la ley. Pero es más desconcertante —e inquietante— que demócratas como Charles Schumer, senador por Nueva York, declare que el logro más representativo del Gobierno de Obama ha sido un error.

En un minuto volveré a los últimos comentarios de Schumer. Pero primero, una puesta al día sobre Obamacare; no sobre las ideas políticas, sino sobre las medidas reales, que siguen cosechando éxitos considerables (y en gran medida desconocidos).

A principios de esta semana, el independiente Urban Institute publicaba nuevos cálculos sobre el número de estadounidenses sin seguro sanitario, y los resultados positivos del primer año de Obamacare son sorprendentes. ¿Se acuerdan de todo aquello que se dijo de que habría más gente que perdería su cobertura que la que la conseguiría? Pues bien, el instituto ha encontrado una caída en picado del número de adultos sin asegurar, ya que más de 10 millones de personas han obtenido cobertura desde el año pasado. Esto coincide con lo que muestran muchos otros cálculos. El objetivo principal de la reforma sanitaria, que los estadounidenses puedan acceder a la atención sanitaria que necesiten, se está alcanzando en gran medida.

Y aunque algunas de las medidas que ofrece Obamacare no brinden tanta protección como nos gustaría, la inmensa mayoría de los recién asegurados está contenta con la cobertura, según una encuesta reciente de Gallup.

Más de diez millones de norteamericanos han obtenido cobertura sanitaria este año

¿Y qué hay de los costes? Había muchas predicciones sobre una enorme subida de las primas. Pero los esfuerzos de la reforma sanitaria por generar una competencia positiva entre las aseguradoras están yendo mejor de lo que casi todos (incluido yo mismo) esperábamos. Las primas de 2014 se han quedado bastante por debajo de lo previsto y los cálculos independientes apuntan a una subida muy moderada —del 4% o menos— de las primas medias en 2015.

En resumen, si piensan que Obamacare es una medida política destinada a mejorar la vida de los estadounidenses, está funcionando realmente bien. Pero, por supuesto, no ha constituido una victoria política para los demócratas. Lo que me lleva de nuevo a Schumer.

La crítica de Schumer —sin duda no es el primero que dice estas cosas, aunque es el demócrata más destacado de los que las han dicho— tacha la reforma sanitaria de error porque solo beneficia a una minoría de estadounidenses, y eso no basta para ganar elecciones. Lo que el presidente Obama debería haber hecho, afirma Schumer, es centrarse en mejorar la economía en su conjunto.

Esto es un gran desatino en, al menos, tres sentidos.

Primero, aunque es cierto que la mayoría de los estadounidenses está asegurada a través de Medicare, Medicaid y la cobertura vinculada al puesto de trabajo, esto no significa que los que ahora no tienen seguro sean los únicos que se benefician de un programa que garantiza una atención sanitaria asequible. Puede que ahora tengan una buena cobertura, pero ¿qué pasa si los despiden, o si la empresa quiebra o suprime su programa de seguros sanitarios? ¿Y si quieren cambiar de trabajo por la razón que sea, pero no pueden encontrar otro que incluya la cobertura sanitaria?

La cuestión es que el sistema anterior a Obamacare ponía a muchos estadounidenses en un riesgo constante de quedarse sin seguro, muchos más que el número de personas sin asegurar en un momento dado, y limitaba la libertad a la hora de buscar trabajo de varios millones más. Así que la reforma sanitaria ayuda a un porcentaje de la población mucho más alto que el de los que actualmente no tienen seguro (y esos beneficiarios tienen familia y amigos). Esta no es una medida política destinada a una pequeña minoría.

Segundo, cada vez que alguien afirma que Obama debería haberse centrado en la economía, mi pregunta es: ¿qué quiere decir con eso? ¿Deberíamos haber tratado de aplicar un mayor estímulo económico? Yo diría que sí, pero esa batalla se libró durante los primeros meses de su mandato, antes de que se pusiera en marcha el plan de la reforma sanitaria. Después de aquello, y sobre todo después de 2010, la devastadora oposición de los republicanos ha acabado con casi todas las propuestas sobre política económica que ha hecho. ¿Creen que esto habría sido diferente sin la reforma sanitaria? ¿En serio?

Miren, la gestión económica tiene que ver con el fondo, no con la forma. Hacer que el presidente fuese de un lado para otro mascullando “estoy centrado en la economía” no habría servido de nada. Y nunca he visto una explicación plausible sobre por qué la renuncia a la reforma sanitaria habría supuesto alguna diferencia en cuanto a las posibilidades políticas de las medidas económicas.

Por último, debemos preguntarnos cuál es el sentido de ganar unas elecciones. La respuesta, espero, es hacer el bien (no solo posicionarse para ganar las siguientes). En 2009-2010, los demócratas tuvieron la primera oportunidad en una generación, de hacer lo que deberíamos haber hecho tres generaciones atrás, y garantizarles una atención sanitaria adecuada a todos los ciudadanos. Habría sido increíblemente cínico no aprovechar esa oportunidad, y los demócratas deberían estar celebrando el hecho de haber actuado de manera correcta.

Y una observación relacionada con esto: si hubiese habido más demócratas dispuestos a defender lo mejor que han hecho en décadas, en vez de distanciarse de su propio logro y admitir implícitamente que las calumnias contra la reforma sanitaria eran ciertas, los aspectos políticos de este asunto se verían de una manera muy diferente en la actualidad.

Paul Krugman es profesor de Economía de la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía de 2008.

© 2014, New York Times Service.

Traducción de News Clips.