Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Juegos que invitan a jugar

Chartboost, una empresa dirigida por españoles en California, rompe moldes

José Luis Agell es cofundador y responsable de expansión de Chartboost.
José Luis Agell es cofundador y responsable de expansión de Chartboost.

La decoración con telarañas, esqueletos y calabazas no deja dudas, Halloween ha tomado la oficina. Sin embargo, el tono desenfadado en una constante en el centro de trabajo. Todo se consagra a los videojuegos. Tienen máquinas antiguas de videojuegos, de las de echar monedas, un dinosario furioso en medio del pasillo, y cada sala de reunión, rinde tributo a un clásico del ocio electrónico: Mario Bros, Sonic, Halo… En Chartboost, en el núcleo comercial de la ciudad, junto a las grandes galerías, la energía es contagiosa.

José Luis Agell (Barcelona, 1984) llegó cuando la firma tenía tres meses y ejerce de responsable de expansión de la empresa. Su mujer, María Alegre, es la consejera delegada. Desde su nacimiento en 2011 han tenido una obsesión, que los desarrolladores de videojuegos para móviles lleguen al público correcto y crezcan. El nombre toma esa meta como inspiración. Chart, gráfico, boost, subidón. Cuentan con más de 60.000 juegos para Android e iOS que sirven como soporte para promocionar otros. Si el acuerdo es entre sí, sin intermediarios, no cobran. Si confían en Chartboost para gestionar la compra, cobran un 10% de comisión, una cifra alejada del habitual 30%. “No negociamos la cantidad. Consideramos que grandes y pequeños tienen que tener el mismo trato para que seamos un lugar en el que se pueda confiar”, subraya Agell.

Esta decisión representa una ruptura de las leyes de la publicidad tradicional. Su efectividad les hizo ganarse el favor de los inversores. La ronda inicial fue de 2,5 millones de dólares. La segunda, en 2013, cuando ya eran rentables, fue de 19 millones, de Sequoia, una de las firmas de capital riesgo históricas en Silicon Valley, que en su día apostaron por Apple, Airbnb, YouTube, Yahoo!, Google y Paypal. “Contar con su apoyo te coloca en otra liga, queremos durar, tener impacto, pero no nos plantemos levantar más dinero, solo por levantar. Tiene que ser con una estrategia”, aclara.

Su germen está en el iPad. Al irrumpir la tableta de Apple no solo surgió una nueva forma de vender los juegos, sino también de promocionarlos. María Alegre estuvo en el equipo fundacional Tapulous, los creadores de Tap Tap Revenge, uno de los grandes éxitos. Algo así como una adaptación del Guitar Hero para la tableta. Disney los compró, asombrados por su capacidad para enganchar al público, pero también de promocionar otras propuestas del mismo estudio desde dentro de la matriz.

Las cifras de mercado son de lo más interesante. Australia y Canadá suelen ser los lugares preferidos como campo de pruebas, de ahí que se pague alrededor de 3,5 dólares por instalación. El promedio en el mundo anglosajón es de dos dólares. En España, en cambio, el precio de instalación está entre 50 y 80 céntimos. De la cifra se desprende que se juega bastante pero no hay demasiada disposición a pagar por descargas. No cobran por la visibilidad, sino por la instalación. “El banner tiene cada vez menos efectividad. Si cobramos por algo es porque garantizamos la efectividad”, explica.

De momento dan servicio en 150 países. Por ahora no contemplan ofrecer sus servicios en Kindle o Windows Phone, aunque la decisión dependerá de la demanda de los clientes. La oficina de San Francisco, de tres pisos, con su clásica terraza para barbacoas y comidas gratis dos días por semana, cuenta con 140 empleados. La cena se sirve sin coste todos los días a las siete de la tarde, una forma de garantizar que los trabajadores se quedarán hasta tarde sin problemas.

Agell mantiene la cruzada de traer más españoles a la empresa, especialmente en el campo de la ingeniería. De momento, se da con dos impedimentos, la ausencia de ayuda para dar con candidatos a través de las universidades y que tengan suficiente nivel de inglés como para desenvolverse en el entorno labora. "Estamos dispuestos a promover los visados, ayudar con la adaptación…", insiste.

Su próxima meta, abrir oficina en Tokio, desde ahí controlarán una de las áreas de mayor crecimiento el sudeste asiático e Indonesia. Rusia es la siguiente en la lista. En América Latina destacan un triunfador, Brasil, de la mano de Android.