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Argentina, una economía que aún se debate entre la caída y la recuperación

Una suspensión de pagos agravaría la leve recesión en el país, mientras que una salida al conflicto mejoraría las perspectivas económicas

Sería bonito titular que Argentina puede irse al infierno o al paraíso en el mismo día, si finalmente incurre en suspensión de pagos, o si, pese al desencuentro con los fondos buitre, logra una salida. Pero diversos analistas coinciden en que, si Buenos Aires cayera en suspensión de pagos, no sería una catástrofe, aunque agravaría la actual recesión leve que sufre. Y si acabara encontrando una solución para el conflicto judicial de su deuda en EE UU, habrá una fiesta en los mercados con las acciones y bonos argentinos, pero no una masiva llegada de capitales. La economía se recuperaría, pero a ritmo moderado.

El economista Eduardo Levy Yeyati, profesor de las universidades de Buenos Aires y Harvard, opinaba este miércoles que si Argentina solucionaba el pleito, comenzaría a salir de la recesión este mismo año, en el último trimestre. Su pronóstico era que la economía arrojaría un crecimiento medio del 0% en 2014, en lugar de una contracción del 0,8% prevista hasta ahora, y mejoraría un 2% en 2015. “Si hay solución, Argentina recortaría la escasez de dólares que sufre (desde 2011), algunas provincias podrán emitir deuda afuera, la Nación podría hacer dos canjes de deuda que vence en 2015 y quizá podría emitir títulos este año o el próximo”, contó Levy.

El gran riesgo es caer en el impago de toda la deuda reestructurada

Desde 2001, antes de la suspensión de pagos, que Buenos Aires no coloca bonos en los mercados internacionales. La prima de riesgo de Argentina es de 679 puntos básicos, muy por debajo de los 5.000 previos al impago de 2001, y Levy consideró que, sin el conflicto con los fondos buitre, podría descender por debajo de los 418 de Ecuador, dada la baja deuda pública de Buenos Aires, aunque no se esquilare con los 212 de Brasil, ya que ciertos inversores desconfían de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, que finaliza su Gobierno en diciembre de 2015. “Las compras de acciones y bonos argentinos crecerían. No esperaría una entrada masiva de capitales hasta 2016, pero algunos capitales ya se anticipan desde 2013 a un cambio de Gobierno”, se refirió Levy al panorama financiero.

La economía real también mejoraría, pero no se uniría al clima festivo de los mercados. “Si se aleja la escasez de dólares, pueden bajar los tipos de interés, la gente va a dejar de atesorar dólares y gastará más, se recuperará la inversión privada, se reactivará la construcción”, previó el profesor y socio de la consultora Elypsis.

Los mercados celebrarían el acuerdo del Ejecutivo

Pero si se acaba en el peor de los desenlaces, y Argentina cae en suspensión de pagos, pueden abrirse dos escenarios. Uno es que Buenos Aires solo incumpla con el pago de los bonos cuyos intereses vencen este año, por unos 7.400 millones de euros, y que logre convencer a los acreedores de que les pagará en 2015. Otra situación es si los inversores inician demandas y conducen al país sudamericano a un impago de toda su deuda reestructurada, que asciende a 29.800 millones. Levy vaticinó que si se trata de una suspensión de pagos circunscrita a unos títulos determinados, la economía acabaría cayendo en 2014 el 1,5% y se recuperaría en 2015, año electoral. “Habría que soportar seis meses en que falten dólares, suban los tipos y la tasa de cambio y caiga el empleo”, especuló Levy, confiado en una solución. Si la suspensión de pagos fuese total, el PIB se reduciría el 2% este año y la recesión se extendía en 2015, según el profesor.

El economista Guillermo Wierzba, de un centro de la banca pública de Argentina, reconoce que un bloqueo judicial de EE UU a los pagos de deuda podría aumentar la volatilidad de los valores de los títulos públicos, lo que generaría “dificultades” y “lleva a que la política económica no pueda volcar a los verdaderos problemas del país”.