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El patriarca de la familia Espírito Santo, acusado de blanqueo de capital

La sociedad del grupo que controla el 20% del banco también suspende pagos

Ricardo Salgado, presidente del Banco Espiritu Santo.
Ricardo Salgado, presidente del Banco Espiritu Santo.

Ricardo Salgado, el patriarca de la familia Espírito Santo y expresidente del banco del mismo nombre durante 22 años —el Banco de Portugal forzó su relevo este mes—, fue detenido en su casa de Cascais-Estoril a las 8.30 y se pasó el día declarando en los juzgados. Si entró como imputado, después de cinco horas de interrogatorio, salió como acusado.

Salgado quedó en libertad bajo una fianza de tres millones de euros, con la prohibición de abandonar el país (tiene pasaportes de Suiza y de Brasil). Fue acusado de los delitos de fraude, abuso de confianza, falsificación y blanqueo de capitales.

La detención está relacionada con la operación Monte Branco, que investiga la mayor red de blanqueo de capitales de Portugal. Y llega un día después de que los inspectores fiscales registraran el Consejo Superior, la sede del holding de la familia.

En Monte Branco se investigan transferencias de 27,3 millones de euros efectuadas a través de diferentes cuentas opacas y paraísos fiscales. No era la primera vez que Salgado iba a declarar a los tribunales sobre este caso, aunque sí la primera en que salió acusado.

El caso colea desde diciembre de 2012, cuando el Departamento Central de Investigación y Acción Penal investigaba el origen de movimientos fiscales, en los que figuraba el nombre del banquero como cliente de Akoya, una gestora suiza de fortunas que estaba en el epicentro de la red de fraude fiscal conocida como Monte Branco.

De resultas de la investigación, Salgado se ofreció a ir a declarar días después de regularizar su declaración fiscal. El movimiento le salió bien (temporalmente), pues tras oír su declaración, el fiscal Jorge Rosario Teixeira le exoneró de toda sospecha. Eso ocurría en enero, cuando aún era presidente del banco familiar. Ahora se le acusa de fraude y abuso de confianza.

En septiembre, la prensa angoleña reveló que el constructor José Guilherme había regalado 8,5 millones de euros a Salgado. Guilherme transfirió ese dinero —que fueron 14 millones según Maria Joao Babo y Maria Joao Gago, autoras del libro O ultimo banqueiro— a una sociedad, localizada en un paraíso fiscal, donde constaba Salgado.

Parte del largo interrogatorio fue sobre la transferencia de ese dinero, pero también se extendió a actividades del grupo, que dirige Salgado, como Escom y su participación en la compra de dos submarinos.

Monte Branco es solamente uno de los problemas con que va a enfrentarse Salgado en los próximos días. El presidente de la Comisión del Mercado de Valores (CMVM), Carlos Tavares, declaró ante el Parlamento que el Banco Espírito Santo vendía deuda de empresas del grupo familiar con información falsa. Esas ventas se hacían a menos de 150 clientes para así evitar el control de la CMVM.

Además, el grupo familiar no deja de desmoronarse. Si el holding, Espírito Santo Internacional, suspendió pagos hace apenas una semana, este jueves fue Espírito Santo Financial Group, la firma que posee el 20% del Banco Espírito Santo (BES), la que solicitó concurso de acreedores, también en los juzgados de Luxemburgo. El BES asegura que tiene un colchón de capital de 2.100 millones de euros para afrontar las pérdidas que se deriven de su exposición a las empresas del grupo, en préstamos o títulos de deuda, que estima en 1.200 millones.

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