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Vuelve una leyenda: Bultaco

La familia Bultó recupera su marca y se lanza al mercado con motos eléctricas

Los impulsores de Bultaco: Juan Manuel Vinós, en primer plano; Gerald Pöllman, en el centro, y Paco Bultó
Los impulsores de Bultaco: Juan Manuel Vinós, en primer plano; Gerald Pöllman, en el centro, y Paco Bultó

El 17 de mayo de 1958 nacía un proyecto que no tardaría en convertirse en toda una leyenda en el mundo de las motocicletas. Paco Bultó cumplía ese día 46 años y, tras separarse de su socio Pere Permanyer con el que había fundado Montesa, creó una nueva compañía de la que saldría a la luz en febrero de 1959 en Barcelona su primera creación: la Bultaco Tralla 101. Tras varios lustros de éxitos, con innumerables victorias deportivas, llegaron tiempos difíciles marcados por la invasión de las grandes marcas japonesas.

En 1983 cesó la producción de Bultaco, un acontecimiento que curiosamente no recogió ningún medio de comunicación. Había nacido un mito. Paco Bultó, hijo del fundador, hace hincapié en que, como marca, no ha desaparecido nunca porque “se había creado una filosofía alrededor de los valores que transmitían no solo las motos, sino el equipo humano y toda la actividad de Bultaco. Se creó un entorno que trascendió a la propia marca, que nunca ha dejado de estar viva. El logo de la mano con el pulgar en alto se ha convertido en un icono universal, y hay infinidad de bultaquistas por todas partes que recuerdan las anécdotas con su moto”.

Pues bien, tres decenios después del cese de su producción, renace como un ave fénix que ha ido gestándose, en esta ocasión en Madrid, en el seno de la Universidad Carlos III con el germen de una pequeña compañía de tecnología, LGN, y el apoyo inicial del CDTI. En torno a ella se forma un núcleo duro de profesionales y una actitud que guarda un gran paralelismo con la creación de Bultaco más de medio siglo antes. En 2012 entraron en contacto con la familia Bultó, que recuperó la licencia de la marca que había cedido a Piaggio, y se produjo el flechazo que ahora se presenta en sociedad.

Según Bultó, gran parte del éxito de Bultaco se debe a la apuesta de su padre por un propulsor reservado hasta entonces a la extracción de agua de los pozos. Hasta que acabaron con él las nuevas normas, “el motor de dos tiempos barría en las competiciones y demostró ser el más prestacional. Y con el eléctrico la situación es exactamente la misma. Su potencial es enorme. Mi padre hablaba muchas veces de encontrar un motor con fuerza constante, monomarcha, que respondiera igual en cualquier régimen y acababa diciendo que sería como un motor eléctrico”.

Estas son sus cartas

El primer modelo que Bultaco va a lanzar es una supermotard eléctrica de altas prestaciones, aunque con una velocidad autolimitada a 150 kilómetros por hora y una autonomía de 200 kilómetros. A diferencia de sus homólogos de cuatro ruedas, cuenta con la ventaja de que, en la modalidad rápida, puede cargarse en solo una hora en cualquier red eléctrica, incluida la doméstica. La carga normal dura tres horas. En cuanto al precio, aunque no es todavía oficial, se situará entre 14.000 y 16.000 euros, un abanico en el que está también la C Evolution, la escúter eléctrica recientemente presentada en Barcelona por BMW, con una autonomía de cien kilómetros, que cuesta 15.350 euros.

Otro de los alicientes con los que Bultaco espera contar y para lo que ya ha establecido negociaciones con una compañía de renting, es la defensa de un valor residual importante en el mercado de vehículos usados ya que, según Gerald Pöllman, las baterías podrán dedicarse a otros usos posteriormente. “Después de cuatro o cinco años aún tienen el 80% de su capacidad de almacenamiento y pueden aplicarse en instalaciones solares, etcétera”, dice el presidente de la marca.

Juan Manuel Vinós, consejero delegado de la compañía, es uno de los pilares y el alma financiera de un proyecto que nace como “una empresa de ingeniería con la idea de crear un sistema de tracción avanzado para motocicletas de altas prestaciones. El primer desarrollo en el que nos concentramos era una tracción ciento por ciento eléctrica, pero, a diferencia de otras soluciones anteriores, partiendo de una hoja completamente en blanco”.

Cogieron fuerza en sus primeras competiciones internacionales: con la e-Jarama alcanzaron la tercera posición en el primer campeonato mundial de motocicletas eléctricas (e-Power), organizado por la Federación Internacional de Motociclismo en 2011 en Magny Cours.

Ejemplares derivados de esos prototipos llevan ya algún tiempo pasando desapercibidos por Madrid y Barcelona. Un tiempo en el que había que desarrollar también una empresa que no parece haberse quedado atrás, más bien al contrario, parece haber conseguido un notable récord de aceleración, al pasar de 3.000 euros de capital social a tres millones de capital propio, en plena crisis y sin subvenciones. Y que, según Vinós, alcanzará el break even dentro de dos años. “Si lo hacemos bien, no tendremos mucha dilación del capital. Acaba de entrar un fondo de inversión importante y, ahora mismo, sin haber iniciado la producción y antes de su presentación incluso, ya somos la compañía de motocicletas de mayor valor contable de España. El doble que la siguiente y sin que se conozca el abanderamiento de Bultaco”. Algo logrado en un régimen semejante al de sus motores, el del silencio, “desde el primer momento aprendimos algo muy importante, a callarnos. Hemos trabajado tres años y medio en silencio, incluso dimos de baja nuestra página web”, dice el consejero delegado.

Nacida como sociedad limitada, se convertirá en anónima, y a partir del próximo año podría engrosar la lista de compañías del Mercado Alternativo Bursátil —MAB—. Mientras tanto, aspira a algunos préstamos de entidades bancarias o institucionales, como el que ha solicitado al Ministerio de Industria para hacer frente a la construcción de la planta de producción cuyo coste previsto está en torno a siete millones de euros. También ha llamado a las puertas de la Generalitat de Catalunya, aunque no parecen muy abiertas.

Pese a que la nueva Bultaco Motors cuenta con ofertas para instalarse en otros lugares, Barcelona parece finalmente el lugar adecuado, ya que la idea es crear también un importante núcleo de proveedores, unos 160, tanto de productos como de tecnología, “lo más cerca posible”. De momento, algunos de los sistemas como la batería, la recuperación y almacenamiento de energía, el control de potencia…, aunque son desarrollos propios, se fabricaran fuera, sobre todo en Alemania.

La internacionalización es otra de las características destacadas de un proyecto que desde el primer momento cuenta con una notable variedad de nacionalidades en su equipo humano. Gerald Pöllman, director general de Magna Steir, es presidente de la compañía. Y espera alcanzar unas ventas de mil unidades en el primer año, una cifra semejante a la del primer ejercicio de Bultaco, cuya evolución esperan repetir. En 2020, y con una gama de productos ampliada notablemente, se habrán situado, según sus cálculos, entre 10.000 motos y 15 vehículos. El 90% de los cuales se destinará a la exportación.

Según sus previsiones, dentro de tres lustros entre el 60% y el 70% de las motos que se vendan serán eléctricas o híbridas, por lo que también están preparando el desarrollo de motores de este tipo. Para entonces, esperan haber incrementado considerablemente una plantilla que a finales de este año se situará en unas 50 personas y que cerrará el próximo ejercicio con unas 150.

La comercialización se hará de manera específica con establecimientos propios y con un número más amplio de centros de atención o córners en lugares estratégicos donde expondrán sus vehículos. Arrancarán el próximo año con dos puntos de venta en Madrid y Barcelona, para aumentar su presencia después en al menos cinco países de nuestro entorno.