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Los recortes acentúan el ajuste salarial

La remuneración por hora cayó un 4% en el último trimestre de 2012

La eliminación de la paga extra de Navidad de los funcionarios acentuó el descenso

Manifestación de funcionarios en Valencia contra los recortes.
Manifestación de funcionarios en Valencia contra los recortes.

La devaluación salarial avanza con paso firme en España. Cada nuevo dato lo confirma, y este lunes llegó el último: la hora de trabajo se pagó entre octubre y diciembre de 2012 un 4% menos que el año anterior, según el Índice de Coste Laboral Armonizado. Es la mayor caída registrada en la docena de años de vida que cuenta este indicador. La cifra apuntala la tendencia, pero el tamaño se explica por la decisión del Gobierno de no pagar la paga extra de diciembre a los empleados públicos. Entre las ramas vinculadas a la Administración, la caída alcanza la categoría de desplome: funcionarios y militares cobraron casi un 20% menos; el recorte llegó al 11,8% en la sanidad y en la educación quedó en el 4,5%.

Ya en 2010 este índice apuntó a una contracción de sueldos, llegó a ser del 0,7% en el tercer trimestre, aunque entonces fue mucho menor y el retroceso tuvo mucho que ver con los ajustes presupuestarios (en mayo de hace tres años el Ejectuvo de José Luis Rodríguez Zapatero decretó una reducción del 5% del sueldo de los funcionarios). Aquí acaban las diferencias. La rebaja salarial de entonces fue permanente; la del año pasado es, en teoría, extraordinaria y concentrada en un trimestre, en consecuencia sus efectos desaparecerán pronto de la estadística.

El recorte presupuestario lo que ha hecho es acelerar el ajuste salarial en un sector, el público. Pero el fenómeno no es exclusivo de la Admnistración. Al contrario, es casi general. En nueve ramas de actividad se registran caídas y en siete más el incremento queda por debajo de la inflación.

En 2012, los sindicatos mayoritarios (UGT y CC OO) pactaron con las patronales CEOE y Cepyme un acuerdo de rentas por el que los primeros se comprometían a aceptar la moderación salarial a cambio del mantenimiento del empleo y la contención de los precios. Y eso se trasladó a los convenios que recogieron un incremento del 1,3%.

Pero esta es una estadística incompleta que no recoge lo que sucede con los asalariados de los trabajadores no amparados por convenios (en torno al 35% del total) ni los efectos de dos medidas concretas de la reforma laboral: las reducciones de sueldo unilaterales en los contratos que contemplan sueldos por encima de lo pactado en los convenios y las mayores facilidades para inclumplir las condiciones pactadas laborales —también las tablas salariales— pactadas en ellos.

Y los efectos de estas últimas comienzan a ver en la estadística. La contabilidad nacional conocida hace dos semanas publicaba una rebaja de la remuneración por asalariado de un 3%. El Índice de Coste Laboral Armonizado apuntaba una caída del coste por trabajador y hora cayó un 3,1% en el último trimestre de 2012. El descenso se acentúa (4%) si no se toma para el cálculo las cuotas a la Seguridad Social y las remuneraciones no salariales.

“La devaluación salarial está siendo muy contundente”, analiza Carlos Martín, del gabinete de estudios de CC OO, que explica que este fenómeno ya sufrían antes muchos trabajadores: “Cuando hay una variación media muy pequeña, esto indica que había bastantes recortes de sueldos. La caída habría llegado incluso sin la eliminación de la paga extra”. Para apuntalar su explicación, Martín señala que el índice venía menguando en los últimos trimestres.

Para este investigador, las causas de la devaluación interna hay que buscarlas, sobre todo, en la reforma laboral. No solo por las medidas directas sino también por la reacción que provoca entre quienes conservan el empleo: “Ha sido excesiva. Atemoriza a los que conservan el empleo, que aceptan empeorar sus condiciones laborales”.

“Sería un error que los empresarios solo bajen sueldos”, explica un experto

Marcel Jansen, de la Universidad Autónoma, también apunta a la reforma, pero con otro tono: “Esto es positivo y el Gobierno lo ha impulsado con la reforma”. Jansen pronostica que irá a más por los cambios de la reforma en negociación colectiva, como el fin de la prórroga de los convenios.

“Los sindicatos tendrán que hacer concesiones en salarios; ahora, espero que los empresarios cedan en formación. Sería un error que solo usen la reforma para ajustar sueldos y no mejorar la empleabilidad de los parados”, ahonda Jansen, “el ajuste debe proseguir en los sectores con mucho paro y en los puestos de trabajo menos cualificados. Esto daría mucho aire a las pymes”.

Martín, por su parte, advierte: “Las empresas están usando los ajustes salariales para desapalancarse. Lo que está sucediendo en un contexto sin restricciones crediticias redundaría en más inversión y, posteriormente, en empleo. Pero está sirviendo para reducir deuda”.