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Italia planea una reducción de impuestos

El Gobierno de Monti estudia la posibilidad de bajar el IRPF y descarta una amnistía fiscal

El primer ministro italiano, Mario Monti, en el parlamento de Roma, el pasado mes de julio.
El primer ministro italiano, Mario Monti, en el parlamento de Roma, el pasado mes de julio.

El Gobierno italiano estudia la posibilidad de bajar los tributos antes de final de este año para relanzar la economía del país, en recesión por la caída de la producción industrial. La reforma, que en caso de ser aprobada puede ponerse en marcha ya en diciembre, se centra en la reducción del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), pero excluye cualquier tipo de amnistía fiscal, como la aprobada en España, según ha informado este miércoles el diario La Repubblica.

El primer ministro, Mario Monti, se ha reunido con el presidente de la República, Giorgio Napolitano, y con los presidentes de la Cámara y del Senado para analizar esta medida, aunque la decisión final se tomará en septiembre.

Monti espera no generar "ilusiones inútiles" con la difusión de esta propuesta y ha recordado que el objetivo principal de su gabinete es poner en orden las finanzas italianas "para los que vendrán después" de su Gobierno técnico.

Monti espera no generar "ilusiones inútiles" y la decisión final se tomará en septiembre

Los partidos de la coalición han insistido para que el Ejecutivo considere la posibilidad de reducir los impuestos con la vista puesta en las próximas campañas electorales, aunque la hipótesis de celebrar elecciones en otoño está perdiendo fuerza. Monti ya había descartado rotundamente este medida en noviembre, cuando sustituyó a su antecesor Silvio Berlusconi, pero ahora retoma el asunto.

Il Professore, como se apoda a Monti, ha destacado que una eventual reducción de los tributos se aplicará solo y cuando no interfiera con los objetivos impuestos a Italia desde Bruselas y el saneamiento del déficit. Y a algunas condiciones adicionales: evitar las amnistías (fiscales y en el sector inmobiliario) y reunir el consenso de todas las fuerza políticas. Este último punto es el que más preocupa al Ejecutivo, puesto que el partido de Berlusconi (el Pueblo de la Libertad) aboga por recortar los gravámenes para todos, mientras que el centro izquierda apuesta por aliviar especialmente a las rentas más bajas. 

El futuro económico de Roma depende en gran parte de tres acontecimientos que están previstos para septiembre: la cumbre del Eurogrupo en la primera semana del mes, la sentencia de la Corte Constitucional alemana sobre el Fondo de Rescate permanente (MEDE) y la reunión del consejo del Banco Central Europeo (BCE).

Entre los objetivos prioritarios del Gobierno de Monti, se encuentra también la reducción de la deuda pública. Roma espera cerrar 2012 con un desfase del 2% del producto interior bruto (PIB) y para lograr este objetivo puede llegar a poner a la venta 350 inmuebles históricos propiedad del Estado.