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El BCE inyecta medio billón más a la banca para desatascar el crédito

Las entidades españolas han pedido entre 120.000 y 150.000 millones

El número de bancos que han acudido a la operación sube en un 60% hasta los 800

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, comparece en una rueda de prensa tras la reunión del consejo de gobierno del BCE
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, comparece en una rueda de prensa tras la reunión del consejo de gobierno del BCE EFE

El Banco Central Europeo (BCE) disparó este miércoles de nuevo el bazuca silencioso que ha permitido suavizar la presión en los mercados de deuda, evitar un accidente en los bancos y, en definitiva, sosegar la crisis del euro. El BCE inyectó 530.000 millones de euros al sistema financiero de la eurozona, algo más que la vez anterior. Dinero fácil, barato (al 1% de interés) y a un plazo suficientemente holgado (tres años) como para desatascar algunos de los problemas de la banca europea con un diluvio de dinero de más de un billón de euros en apenas dos sesiones de barra libre de liquidez.

El bufé libre para la banca funcionó, si cabe, mejor que en diciembre. Esta vez fueron más entidades (800, frente a 523 de la edición anterior) ante las facilidades que ha dado el BCE para que los bancos medianos y pequeños no se quedaran fuera. La subasta a tres años fue concebida por el nuevo presidente del BCE, Mario Draghi, para sortear la intransigencia alemana en lo relativo a las compras de bonos en el mercado de segunda mano. La primera operación tuvo ya un efecto notable tanto en los mercados financieros como en la deuda: las entidades piden prestado el dinero al 1% y lo invierten en bonos italianos y españoles a intereses más elevados. Así consiguen dinero fácil e, indirectamente, una relajación de las primas de riesgo.

El Eurobanco no regala el dinero: a cambio de la inyección de fondos, exige a la banca que deje activos en la ventanilla como aval, hasta que se devuelva el préstamo. De ahí surgen las grandes críticas a esa medida. Los analistas —incluso algunos de los miembros del consejo del banco central; los más ortodoxos— creen que el BCE asume demasiados riesgos en su balance, y de paso avisan de que la banca se está hinchando de unos activos, los bonos, que siguen estigmatizados.

El euro y las Bolsas bajaron este miércoles, pero más por las dudas acerca de los nuevos estímulos en Estados Unidos que por la subasta del BCE. Los analistas apuntaban anoche que la mejor noticia es la extensión del número de bancos que han acudido al Eurobanco. La primera subasta detuvo la hemorragia en los mercados, pero no consiguió que el crédito fluyera hacia la economía real. “Con las 800 entidades que han acudido esta vez, es probable que el dinero llegue a los bancos pequeños, lo que hace más sencillo que acabe transmitiéndose al resto de la economía vía crédito”, dijo Laurent Fransolet, de Barclays.

Pero hasta los próximos días no se conocerá el verdadero alcance de la medida, ni los efectos secundarios que puede provocar ese billón de euros. El BCE dará a conocer en el plazo de unas semanas las inyecciones de liquidez por países: puede que en ese momento los mercados castiguen a los que hayan acudido en exceso a la subasta, si los analistas interpretan que los bancos de un determinado país están más tocados de lo que se creía.

La banca española ya acudió en diciembre con fuerza, y ayer repitió: según fuentes del mercado, las entidades han pedido en esta ocasión incluso más, entre 120.000 y 150.000 millones, según varias estimaciones. El BBVA pidió 12.000 millones, un cifra similar a la del Santander. Bankia podría haber solicitado incluso más, casi 20.000 millones, y Banca Cívica, capitaneada por Cajasol y Caja Navarra, unos 6.100 millones. La mayoría de las entidades invertirán parte en deuda española, con lo que obtendrán unos dos puntos porcentuales de margen financiero.

Según varios ejecutivos, el Banco de España realizó la semana pasada una ronda de llamadas a las grandes entidades para que pidieran “el máximo posible”. “No existe estigmatización de ningún tipo y es una oportunidad que no se puede dejar pasar: nadie sabe si se repetirá”, según un ejecutivo. José Carlos Díez, de Intermoney, explicó que la banca “ha hecho bien en acudir al BCE: compra tiempo, aunque los problemas seguirán ahí hasta que los inversores internacionales vuelvan a confiar en el sector”.

Con los más de 200.000 millones pedidos por la banca española, ésta ha cubierto los vencimientos mayoristas de 2012 y de 2013, uno de los objetivos del BCE.