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El Gobierno argentino acusa a Repsol de falta de inversiones

La acusación se suma a la investigación contra las petroleras por repartirse el mercado del gasóleo

El Gobierno argentino tiene a Repsol YPF en el punto de mira. Tras la serie de investigaciones y acusaciones contra las petroleras de los últimos meses, el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio de Vido, criticó ayer a Repsol YPF por la presunta falta de inversiones. El ministro se refirió a los hallazgos de petróleo y gas no convencional que la empresa anunció en Argentina en los últimos dos años para pedirle "una rápida puesta en valor del combustible, para que no sólo sirva para hacer crecer el balance de las empresas".

De Vido se arrogó el mérito del último descubrimiento de hidrocarburos no convencionales de Repsol en la provincia argentina de Neuquén: "Es producto de políticas acertadas del Gobierno y, en este caso, también de la provincia. Estimaciones serias indican que nos encontramos ante 200 trillones de pies cúbicos, que es algo así como multiplicar por 10 las reservas de gas y petróleo en Argentina".

En diciembre pasado, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, había aclarado que faltaba financiamiento para explotar los hallazgos: "En Argentina hay un potencial colosal en gas y petróleo no convencional, pero se necesita mucha plata (dinero)".

Con estas acusaciones por la falta de inversión, el Ejecutivo de Kirchner da otro paso en su particular pugna con la petrolera de capital español. Así, si en noviembre abrió una investigación por un presunto abuso de posición dominante en el mercado de la gasolina contra YPF (55% de Repsol y 25% del grupo Petersen, de la familia argentina Eskenazi), ayer acusó a las grandes petroleras de repartirse el mercado de gasóleo.

Al tiempo que De Vido acusaba a Repsol de falta de inversiones, el ministro pidió a la autoridad antimonopolios que investigara a YPF, la angloholandesa Shell, la norteamericana Exxon Mobil, la estatal brasileña Petrobras y la argentina Oil por supuestos acuerdos en este mercado.

El ministro se basó en una denuncia de empresas del transporte de cargas y de pasajeros, que se quejan de que pagan el gasóleo a granel hasta un 30% por encima del valor de mercado. Los Kirchner siempre habían mantenido una mala relación con Shell, renuente a aceptar sus controles de precios, pero se suponía que tenían un estrecho vínculo con los Eskenazi y con el dueño de Oil, Cristóbal López. De hecho, YPF comenzó a aumentar sus precios a partir del ingreso de los Eskenazi en el capital de la empresa, en 2008.

Pero la buena relación entre el Gobierno e YPF dio señales de deterioro en noviembre pasado, cuando en el Consejo de Administración de la petrolera el representante del Estado, que tiene derecho de veto, votó en contra del reparto de dividendos. Repsol y los Eskenazi necesitaban esos rendimientos. En el caso de la familia argentina, para pagar las deudas que contrajo con Repsol y bancos para comprar su parte en YPF.