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  <title><![CDATA[Sección Opinión | EL PAÍS]]></title>
  <link><![CDATA[http://economia.elpais.com/rss/elpais/opinion.xml]]></link>
  <description><![CDATA[Sección Opinión | EL PAÍS]]></description>
  <lastBuildDate>Wed, 16 May 2012 12:30:13 +0200</lastBuildDate>
  <pubDate>Wed, 16 May 2012 12:30:13 +0200</pubDate>
  <language>es-es</language>
  <copyright><![CDATA[Copyright 2012, Ediciones EL PAÍS]]></copyright>
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      <title>Logotipo de EL PAÍS</title>
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    <title><![CDATA[Cuestión de griegos]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337109019_028924.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[El País]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Los dirigentes helenos tienen que resolver la contradicción en que han metido a su pueblo]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Grecia]]></category>
    <category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
    <category><![CDATA[Euro]]></category>
    <category><![CDATA[Karolos Papulias]]></category>
    <category><![CDATA[Europa]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Tras haber agotado todas las posibilidades de engendrar un nuevo Gobierno viable, al presidente griego, Papulias, no le ha quedado otro remedio que tirar la toalla. Es decir, formar un Gobierno provisional al efecto de convocar nuevas elecciones. Lo más necesario es que estas se celebren en el más breve plazo posible, por cuanto la actual situación no deja de gangrenar la economía griega y de desestabilizar la eurozona. Lo más urgente es que los socios de Atenas no se precipiten, paren el reloj y permitan que esta segunda convocatoria a las urnas se desarrolle con las interferencias mínimas. Por respeto a la autonomía de los votantes, pero también para disponer del suficiente tiempo que permita a la UE articular la nueva agenda del crecimiento reclamada por París, espoleada por Washington, instada por los expertos y los mercados, e indispensable para resolver problemas de estancamiento y asfixia como el de la economía griega. Y más concretamente, para ultimar una suerte de plan Marshall dedicado a Grecia (y quizá también a otros), acompañado de un nuevo calendario de estabilidad presupuestaria, medidas condicionadas a que Atenas cumpla los compromisos solemnemente adquiridos.</p>
<p>Esa tregua olímpica debería serlo también para las advertencias o amenazas convencionales, del tipo de las multiplicadas por Berlín en los últimos días, a las que se ha apuntado también la directora del FMI, Christine Lagarde, según las cuales el peor daño de una retirada del euro se lo infligiría Grecia a sí misma y apenas afectaría a la UE. Es un tipo de presión razonable, incluso quizá certera. Pero que vale más no ensayar. Entre otras razones porque, incluso si la salida del euro —en caso de ser posible y de no ir asociada con una baja del Estado griego en la propia UE— no tuviese un efecto de tormenta financiera en cascada, representaría un fracaso de la unión monetaria, que se entendió desde su creación como una operación “irrevocable”. Especular con “divorcios amistosos” y “salidas voluntarias” sirve para casi nada.</p>
<p>Pero la principal tarea no corresponde en este momento a la UE, sino a los propios dirigentes griegos. El mensaje del electorado en los recientes comicios es a la vez sencillo y arduo de interpretar. Por un lado, la ciudadanía ha optado por mantener su presencia no solo en la UE, sino también en la unión monetaria, opción que respaldan tres cuartas partes de los electores. Por otro, ha mostrado su protesta y recelo, cuando no abierta oposición, a los sacrificios que el anterior designio le impone. Esta contradicción solo puede resolverla una clase dirigente dotada de un liderazgo sólido. No parece evidente que eso exista ahora mismo en Atenas. Pero todos los partidos griegos, destacadamente la nueva izquierda que se ha alzado con el decisivo segundo puesto, deben ser conscientes de que el problema deben resolverlo, en primera instancia, ellos mismos. La Unión puede quizá facilitarles una mayor flexibilidad. Pero nada más.</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Populismo penal]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337109089_595607.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[El País]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[El PP plantea medidas muy discutibles para mantener en prisión a presos no rehabilitados]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Alberto Ruiz-Gallardón]]></category>
    <category><![CDATA[PP]]></category>
    <category><![CDATA[Código penal]]></category>
    <category><![CDATA[España]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Justicia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Después de una veintena de revisiones del Código Penal desde 1995, España figura entre los países con una legislación penal más dura. Al endurecimiento que supuso la reforma de 2010 se añadirá ahora una nueva y controvertida vuelta de tuerca si se consuma el propósito del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, de aplicar una futura pena de "prisión permanente revisable" a los delitos de terrorismo —una forma de reintroducir la posibilidad de cadena perpetua—, y una figura denominada "custodia de seguridad". Esta permitiría mantener hasta 10 años más en la cárcel a presos que han cumplido sus condenas, si se considera que no están rehabilitados. Se trata de propuestas ya hechas por el PP, que no prosperaron en la anterior revisión del Código Penal por carecer de consenso.</p>
<p>La forma en que el ministro ha anunciado esta medida, tras entrevistarse con el padre de Marta del Castillo, la joven asesinada en Sevilla en 2009, indica que el PP ha sucumbido a lo que los juristas llaman el populismo punitivo, es decir, legislar al calor de la presión popular en torno a sucesos de proyección mediática. Esta manera de proceder agita los sentimientos de venganza y alimenta una irracionalidad compulsiva que puede afectar al principio de proporcionalidad.</p>
<p>Es cierto que en toda Europa se han planteado medidas para dar respuesta a un problema de muy difícil solución: el tratamiento que deben recibir los asesinos en serie y pederastas que han cumplido su condena y presentan un alto riesgo de reincidencia. La necesidad de proteger a las posibles víctimas ha llevado a introducir medidas adicionales, como la "libertad vigilada" aprobada en 2010. Esta figura permite al juez establecer un régimen de control especial para condenados por terrorismo y violencia sexual, que cumplen sus condenas sin haberse rehabilitado.</p>
<p>Ahora se pretende que el juez pueda prolongar la prisión hasta 10 años mientras persista la peligrosidad, y no solo en el caso de asesinos en serie, en los que el riesgo de reincidencia está asociado a su personalidad psicopática, sino también a condenados por otros delitos graves, como el tráfico de drogas. Este planteamiento desborda el debate suscitado en torno a los violadores en serie y cae por la pendiente resbaladiza de un derecho penal basado en la peligrosidad potencial, que podría vulnerar la Constitución.</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Preguntas sin respuestas]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337105903_470622.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[El País]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Periodistas argentinos lanzan una campaña contra la costumbre de Cristina Fernández y su gabinete de no ofrecer ruedas de prensa]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner]]></category>
    <category><![CDATA[Clarín]]></category>
    <category><![CDATA[La Nación]]></category>
    <category><![CDATA[Campañas a favor]]></category>
    <category><![CDATA[Referéndum]]></category>
    <category><![CDATA[Prensa]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones]]></category>
    <category><![CDATA[Medios comunicación]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Comunicación]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Resulta evidente que el fuerte de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, no son sus relaciones con la prensa. Tras intentar acallar las voces críticas de <em>Clarín</em> y <em>La Nación</em>, la mandataria y su Gobierno han optado —aunque sería más adecuado decir que siguen optando— por negarse a rendir cuentas ante los periodistas. Así que rara vez dan una rueda de prensa. La última vez que Fernández compareció ante los medios fue el 15 de agosto del pasado año y solo para la prensa extranjera.</p>
<p>Al igual que reaccionaron en España los periodistas hace un año con la campaña <em>Sin preguntas no hay cobertura</em>, casi 150 reporteros argentinos han iniciado una campaña bajo el lema <em>Queremos preguntar</em>. Además, este domingo protagonizaron un programa en el canal de televisión El Trece, que el oficialismo ha encajado con evidente falta de cintura.</p>
<p>Óscar González, secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete, les ha respondido airadamente. No lo ha hecho, claro está, dando la cara en una rueda de prensa, sino mediante una insultante columna publicada en un periódico oficial en la que, además de llamar patéticos a los reporteros, concluye: "No quieren preguntar, sino gobernar".</p>
<p>Por su parte, Juan Manuel Abal Medina, jefe del Gabinete de Ministros, ha argumentado que si el Gobierno no habla es porque está trabajando, a lo que los periodistas han respondido que ellos no interpretan que Fernández no trabaje por el hecho de hablar tanto públicamente —eso sí, sin preguntas—.</p>
<p>Lamentablemente, este agrio debate no solo está de actualidad en la democracia argentina. Mariano Rajoy, sin ir más lejos, practica la incomparecencia incluso en los más graves momentos de la economía española de la historia reciente. Teniendo cámaras propias y un escenario adecuado, muy útiles en campaña electoral, ¿quién necesita un periodista que le ponga contra las cuerdas? En el programa de El Trece, el presentador, Jorge Lamata, dio a los reporteros la oportunidad de plantear las preguntas que harían a Cristina Fernández. Quedó claro que eran muy incómodas.</p>
<p>Todas siguen sin respuesta.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
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  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[En la maraña de la historia]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337097688_616676.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337097688_616676.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[José Andrés Rojo]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Algunas de las mayores barbaries cometidas en el siglo XX se han contado como si fueran el resultado de una patología capaz de inspirar acciones criminales más que como el resultado de decisiones políticas concretas]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Rumanía]]></category>
    <category><![CDATA[Emile Michel Cioran]]></category>
    <category><![CDATA[Adolf Hitler]]></category>
    <category><![CDATA[Tony Judt]]></category>
    <category><![CDATA[José María Ridao]]></category>
    <category><![CDATA[Europa este]]></category>
    <category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
    <category><![CDATA[Literatura]]></category>
    <category><![CDATA[Europa]]></category>
    <category><![CDATA[Historia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Las ciudades rumanas de Ploiesti y Bucarest fueron bombardeadas durante la II Guerra Mundial por soviéticos, ingleses, estadounidenses y, después, por alemanes. “No una semana, tampoco un mes ni un año, sino años enteros”, escribe en sus memorias Raúl S-W Berg, el personaje que protagoniza la <em>Enciclopedia B-S</em> (Periférica), donde el historiador argentino José Emilio Burucúa reconstruye los avatares del siglo XX siguiendo los pasos de una familia judía centroeuropea. La Rumanía de Antonescu se situó desde el principio al lado del Eje. El 23 de agosto de 1944, sin embargo, el rey Miguel dio un golpe de Estado y su país empezó a combatir en el bando de los aliados. En el cielo cambiaron las banderas de los aviones, pero las bombas siguieron cayendo con puntualidad matemática y con más o menos puntería.</p>
<p>En uno de esos ataques los alemanes fueron particularmente certeros. Tras una acometida inicial se impuso la calma, así que Raúl abandonó el refugio y regresó a casa para recoger a <em>Muqui,</em> su perrita. Aprovechó entonces para afeitarse y en esas andaba cuando los aviones retomaron su rutina destructiva. Arrojaron nueve bombas en su calle, desde el número 1 al 17, y una de ellas cayó exactamente sobre el 11, su casa. Raúl y <em>Muqui</em> sobrevivieron sorprendentemente, pero la perrita quedó paralítica. Cuando regresó al refugio para dar noticias de que aún vivía, su mujer le puso un espejo delante: “Me miré; tenía todo el pelo blanco”.</p>
<p>“La brutalidad del comunismo rumano ocultó en gran medida la del nazismo anterior”, escribe José María Ridao en <em>Radicales libres</em> (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores). Se ha detenido ahí, en Bucarest, porque está contando lo que pasó con algunos de los grandes intelectuales de aquel país durante ese periodo. Mircea Elíade y Emile Cioran formaron parte de la Legión de Hierro, la sanguinaria organización que permitió a Antonescu imponer en su país medidas parecidas a las que aplicó Hitler en Alemania. Eugène Ionesco y Mihail Sebastian, en cambio, prefirieron distanciarse de sus excesos.</p>
<p>A Raúl se le quedó el pelo blanco de puro espanto. Y ese espanto es una de las marcas del siglo XX, que ocupa seguramente el lugar central de ese libro de Ridao en el que ha reunido una colección de piezas —notas de lectura, apuntes de viajes, reflexiones sobre episodios puntuales de la actualidad, referencias a películas o a encuentros personales— que no parecen tener entre sí conexión alguna pero que terminan, acopladas una detrás de otra de manera cronológica, por proponer una escalofriante panorámica de cuanto les ocurre a hombres y mujeres cuando son atrapados en el torbellino de la historia. Algunos son seducidos por los reclamos de los poderosos, otros padecen sus delirios. Lo que José María Ridao procura es iluminar la “otra cara”, aquella de la que queda apenas rastro, la que atraviesan esos “seres solitarios avanzando en dirección contraria a la multitud, radicales libres”.</p>
<p>El recorrido empieza en el Egito faraónico, se detiene en el teatro romano de Bosra, pasa por las confesiones de San Agustín o el martirio de Santa Juliana, asiste al tratado de Tordesillas de 1494 o a las Capitulaciones de 1491, observa las infames maniobras de los Médici en la Florencia de Lorenzo el Magnífico, da cuenta de los viajes de Gulliver que contó Jonathan Swift. De Balzac recoge su desafío, con el que pretendió emular a Napoleón: “Lo que él comenzó con la espada, yo lo alcanzaré con la pluma”. Luego entra en Tocqueville y en Richard Burton para constatar como la aventura colonial en África comparte buena parte de sus presupuestos ideológicos con los totalitarismos del siglo XX, y se detiene en <em>La avenida Sydenham,</em> el cuadro que Claude Pisarro pintó durante su forzada estancia en Londres cuando huía de la guerra francoprusiana de 1870. Dostoievski, Turguénev, Ibsen, la invención del cine por los Lumière, la fascinación por la ciencia de Julio Verne, las aventuras de Tarzán, el compendio de sabiduría que arman Bouvard y Pécuchet de la mano de Flaubert.</p>
<p>Ridao entra en el siglo XX de la mano de Kafka y su muralla china. De Italo Svevo recoge un diagnóstico sobre el clima que se vive cuando la Gran Guerra —18 millones de muertos— está a punto de estallar: “Un presente en que el miedo se ha adueñado de la vida cotidiana”. Cuando analiza la obra de Sebastian Haffner sobre la revolución alemana de 1918-1919 apunta que el nazismo se ha estudiado más como una patología capaz de inspirar acciones criminales que como el resultado de decisiones políticas concretas. El testimonio de un viaje de André Gide en el verano de 1936 le sirve para mostrar la deriva totalitaria de la revolución soviética: “Lo que se quiere y lo que se exige es la aprobación de cuanto hace la URSS”, escribió el escritor francés, “lo que se busca, que esta aprobación no obedezca a la resignación, sino a la sinceridad, incluso al entusiasmo. Lo más sorprendente es que se consigue”.</p>
<p>Es imposible sintetizar <em>Radicales libres</em> pues cada pieza tiene vida propia y agarra a su manera los sucesos y las experiencias de momentos muy concretos. Baste señalar, acaso, dos corrientes que fluyen por sus páginas. Una de ellas abunda en una inquietante paradoja: que las democracias debieran parte de su victoria sobre el totalitarismo en la Segunda Guerra Mundial a un régimen totalitario. La otra, que Ridao aborda cuando muestra que no todos los actos de la Resistencia fueron irreprochables o cuando se refiere a la matanza de 22.000 oficiales polacos por parte del Ejército soviético en los bosques de Katyn, le permite subrayar que “lo que importa es recordar que la victoria no puede ser una justificación retrospectiva de todas las acciones que la propiciaron, como la destrucción planificada de Alemania...”.</p>
<p>Avanzar en dirección contraria a la multitud, dice Ridao de su tarea, y por eso se ocupa de desmontar los mitos que consagran un mundo en blanco y negro y que esquivan la complejidad con buenas intenciones. Las piezas de su libro son una invitación a mirar con coraje la infamia a la que tantas veces conducen las grandes causas, pero también a celebrar la valentía de cuantos se negaron a aceptar la versión establecida y pelearon por acercarse a la verdad. Tras la II Guerra Mundial, Ridao avanza a lo largo del siglo, y se sumerge en el laberíntico conflicto de Oriente Próximo, recoge el final del Che Guevara en la selva boliviana, habla del terrorismo de la Baader Meinhof o analiza la guerra de Irak, entre otros asuntos.</p>
<p>La informe maraña de la pasada centuria que Burucúa ha atravesado siguiendo la vida de una familia judía y que Ridao, en una parte de <em>Radicales libres,</em> ha rastreado a través de sus lecturas, la aborda Tony Judt en una larga conversación con Timothy Snyder en <em>Pensar el siglo XX</em> (Taurus). En este caso, el historiador se niega a aceptar la versión oficial que de cuanto pasó fue solo “un lamentable historial de dictaduras, violencia, abuso autoritario del poder y supresión de los derechos individuales”. También hubo mejoras de la condición humana en general, dice. Así que se embarca, como Burucúa y Ridao, en la colosal empresa de volver a los hechos, a las vidas corrientes, a esas políticas concretas que se aplicaron en momentos concretos. “Lo primero es enseñar a la gente lo que son los árboles”, le dice Judt a Snyder. “La gente no debería aventurarse en los bosques, ni siquiera en bosques con las sendas marcadas, si no saben lo que es un árbol”.</p>
<p>Es necesario observar, por ejemplo, como hace Ridao, las distintas respuestas que dieron el general Paul Tibbets y el piloto Claude Eatherley a un experiencia que compartieron: arrojar sobre Hiroshima la primera bomba nuclear de la historia. Tibbets estaba convencido de que la bomba había ahorrado muchas vidas humanas y proclamo que “en las mismas circunstancias, volvería a hacerlo”. Eatherly, en cambio, no pudo ya conciliar el sueño y en un momento de extremo pesar, “valiéndose de un listín telefónico, redactó centenares de cartas que dirigió a otros tantos habitantes de Hiroshima escogidos al azar, y en las que simple y angustiosamente solicitaba su perdón”.</p>]]></content:encoded>
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  </item>
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    <title><![CDATA[¿Amnistía fiscal mediante decreto ley y sin control judicial?]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/02/opinion/1335954418_297652.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/02/opinion/1335954418_297652.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Fernando Pérez Royo]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Se ha cambiado el tratamiento del delito sin modificar el Código Penal con una Ley Orgánica]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Amnistía fiscal]]></category>
    <category><![CDATA[Reales Decretos Leyes]]></category>
    <category><![CDATA[Política fiscal]]></category>
    <category><![CDATA[PP]]></category>
    <category><![CDATA[Hacienda pública]]></category>
    <category><![CDATA[Código penal]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas públicas]]></category>
    <category><![CDATA[Normativa jurídica]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas]]></category>
    <category><![CDATA[Legislación]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Justicia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Desde la aprobación de la amnistía fiscal aplicable a la afloración de capitales ocultos han sido varios los comentarios publicados, especialmente en diarios económicos, en torno a las dudas que, desde el punto de vista técnico, platea la citada amnistía o regularización especial, como queramos llamarla. Lo que ha llamado mi atención es que entre esas dudas no se haga mención de lo que, a mi juicio, es el elemento más vidrioso de la norma: el que esta exoneración de responsabilidad penal se establezca mediante Decreto ley.</p>
<p>Ya sé que para los portavoces del Gobierno (nunca su presidente) no estamos ante una amnistía, sino ante una simple regularización de la situación tributaria. De manera que el perdón de la pena no se derivaría del Decreto ley, sino de la aplicación del Código Penal (CP) que contempla la exención de responsabilidad en delito fiscal para “quien regularice su situación tributaria”, antes de ser descubierto por la Inspección de Hacienda o por la Justicia. Es lo que se insinúa en la propia Exposición de Motivos del Decreto ley, que, al presentar la regularización dice: “siguiendo en esta línea la norma penal que admite la exoneración de responsabilidad penal por estas regularizaciones voluntarias…”.</p>
<p>Pues bien, admitamos el uso del término regularización, no vale la pena discutir sobre palabras. Pero se trata de una regularización muy diferente de la requerida para la aplicación de la excusa absolutoria del artículo 305.4 CP. Hasta ahora, quien hubiera cometido un delito fiscal pero aún no hubiera sido descubierto podía librarse de la pena (prisión de hasta 4 años y multa del séxtuplo de lo defraudado) presentando una declaración complementaria mediante la cual reconociera la deuda defraudada y la pagara con los recargos e intereses que contempla la norma tributaria, muy inferiores al de las sanciones administrativas, que también se perdonan. Ese era el tratamiento aplicable hasta el Decreto ley y el que sigue siendo aplicable a los que hayan cometido fraude en impuestos distintos del IRPF, Impuesto de Sociedades o Impuesto sobre la Renta de No Residentes. Por ejemplo, en IVA o en Impuesto de Sucesiones. Sin embargo, cuando el dinero negro aflorado proceda del fraude en los impuestos citados en primer lugar, al defraudador se le ofrece la oportunidad, hasta el 30 de noviembre, de “ponerse al día” con Hacienda pagando el 10% del capital que hasta ahora se ha mantenido oculto.</p>
<p>Ejemplo numérico al canto: supongamos un contribuyente que en su declaración del IRPF 2009 hubiera ocultado rentas por importe de 1 millón de euros. Con el Código Penal en la mano, hasta la entrada en vigor del Decreto ley esta persona podría quedar exenta de pena confesando su fraude pero pagando una cantidad en torno a 500.000 euros. Si fuera una persona jurídica, el coste de la complementaria en Impuesto de Sociedades estaría en torno a 360.000 euros. Pues bien, lo que el Decreto-ley ofrece a estos sujetos es el perdón a cambio del ingreso de 100.000 euros.</p>
<p>No cabe duda de que lo que aporta el Decreto ley no es un simple retoque fiscal, sino una modificación sustancial en el tratamiento del delito. Pero esto no puede hacerse sin modificar el Código Penal. Quiero decir, modificación expresa y siguiendo la tramitación que impone la Constitución: mediante Ley Orgánica.</p>
<p>Un lector versado en Derecho podría objetar que el delito fiscal es una “norma penal en blanco” y que el artículo 305.4 del Código habla de regularizar la situación tributaria, de manera que la norma sería aplicable con independencia del contenido de la regularización, que sería cuestión de la ley fiscal. Con todo respeto, considero que el argumento tiene muy corto recorrido. Pues el sentido de la excusa absolutoria del Código Penal, es el de favorecer la reparación espontánea del daño causado, procediendo al ingreso de lo defraudado antes de ser descubierto. Así lo ha dejado muy claro el Tribunal Supremo en diferentes Sentencias, en las que ha declarado que el fundamento de la excusa absolutoria es la reparación espontánea: “autodenuncia y reparación” es la fórmula que emplea el Supremo. Y ciertamente no cabe hablar de reparación del daño en quien ingresa una cantidad varias veces inferior al importe de lo defraudado (y después de ser invitado a ello por el Gobierno). Aún habría que decir que el Tribunal Constitucional ha sido extraordinariamente exigente en lo que se refiere a la reserva de ley orgánica para la regulación de la materia penal.</p>
<p>¿Qué diría el juez ante quien se plantee la cuestión? ¡Sorpresa!: ese extremo ya está previsto en el Decreto ley, que ha añadido una norma que, desde el punto de vista jurídico y dejando al margen consideraciones morales, es aún más escandalosa, que la de amnistía propiamente dicha. Pues lo que dice el Decreto ley es que la encargada de estimar la exoneración de responsabilidad penal, es la propia Administración, “sin pasar el tanto de culpa a la Autoridad judicial ni al Ministerio Fiscal”. Se trata de una norma de alcance general, de reforma de la Ley General Tributaria, pero que no se puede separar de la del perdón para el dinero negro. Así lo indica la citada Exposición de Motivos del Decreto ley, que, al hablar de cómo se articula la norma de exención penal, dice: “A tal efecto se introduce la correspondiente modificación en la <a href="http://noticias.juridicas.com/base_datos/Fiscal/l58-2003.html">Ley General Tributaria</a>”.</p>
<p>Atención, pues estamos entrando en aguas peligrosas. Hay que tener en cuenta que la excusa absolutoria se basa en un comportamiento postconsumatorio, es decir, que presupone un delito fiscal ya consumado. Lo que se ordena va más allá de la confidencialidad de que han hablado los portavoces del Gobierno (nunca su presidente): el término que cabría aplicar aquí es el de <em>omertà</em>, pues de lo que se trata es de imponer en el ámbito de la Agencia Tributaria que se ignore el deber de denunciar el delito o, al menos, de plantear las dudas para que las resuelva quien tiene poder para ello: el juez penal. Y esta opacidad para la Justicia se va a intentar imponer nada menos que a los encargados de la lucha contra el fraude, a servidores públicos con una bien ganada reputación de excelencia profesional, según pueden acreditar quienes, como el autor de estas líneas, tienen ocasión de tratar con ellos en diferentes ámbitos, incluido el del desempeño diario.</p>
<p>Concluyo con un consejo al Gobierno: si no quieren ustedes tener problemas con su amnistía (incluido el cumplimiento de las previsiones de recaudación), presenten cuanto antes un proyecto de ley orgánica de reforma del Código Penal. Y supriman la impresentable pretensión de mantener al margen a la Fiscalía y a la autoridad judicial. Es cierto que no vamos sobrados de tiempo (¿de quién sería la feliz idea de dejarlo todo para después de las andaluzas?) y que, pasado un mes, aún no se ha aprobado la “letra pequeña” de la “declaración especial” (lo que evidencia que hay más dudas, resistencias, o lo que sea, de las que inicialmente se previeron). Pero tienen ustedes la ventaja de su mayoría absoluta, que les asegura pasar el trance con celeridad, como se ha visto con la Ley de Estabilidad o con la reforma laboral.</p>
<p> El que avisa no es traidor.</p>
<p class="nota_pie"><strong>Fernando Pérez Royo</strong> es catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Sevilla</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Redención socialdemócrata]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/07/opinion/1336384662_625209.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/07/opinion/1336384662_625209.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[María de los Ángeles Fernández-Ramil]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[La esperanza para la socialdemocracia pudiera encontrarse en una América Latina que atraviesa su mejor hora]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Socialdemocracia]]></category>
    <category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
    <category><![CDATA[Ideologías]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Por estos días, uno de los temas que vincula a Chile con España es la decisión de la ex vicepresidenta del Gobierno socialista, Elena Salgado, de asumir el puesto de consejera de Chilectra, filial de Endesa. La polémica generada, además de colocar el foco en el cambio de hábito de algunos jerarcas socialdemócratas cuando devienen en empleados del capital trasnacional, brinda la oportunidad para recordar que el socialismo se encuentra, en ambos países, en condición de oposición. Ello ocurre, además, cuando la paradoja ronda la nueva crisis que aflige a la socialdemocracia. Mientras algunos de sus principales postulados –como la regulación de los mercados y la expectativa de un rol sustantivo por parte del Estado– siguen vigentes, las fuerzas políticas con pretensión de encarnarlos suscitan todo tipo de suspicacias.</p>
<p>Las situaciones en las que se enmarcan son distintas, pero sus desempeños no lo son tanto. España se enfrenta a una crisis económica que pone su Estado de Bienestar en riesgo de retroceso letal, producto de los draconianos ajustes del PP. Por su lado, Chile experimenta un crecimiento económico que no solamente no está resolviendo sus dilemas pendientes de productividad, sino que, por sí solo, no responde las preguntas levantadas por las movilizaciones sociales. Estas han remitido a la crisis de representatividad de un sistema político colocado usualmente como ejemplo de gobernabilidad, así como a un extendido repudio ciudadano frente al abuso del poder económico.</p>
<p>Chile se encuentra entre los veinte países más desiguales del planeta. Mientras fueron Gobierno, estando el socialismo chileno en coalición con la Democracia Cristiana por veinte años –lo que explica, en parte, su retraso en asuntos de libertades individuales–, se incurrió en cierta complacencia con el empresariado y no se fue diligente en la promoción de las inversiones necesarias para diversificar sus economías y poner a tono su mano de obra.</p>
<p>Su ejercicio en la oposición es una mezcla de reactividad con negación. Por los motivos que sean, no se han generado espacios para debatir las causas de sus respectivas derrotas. Confían en un pronto regreso al poder, ya sea por haberle puesto un dique al PP en las recientes elecciones andaluzas, o bien por su aferramiento a liderazgos con supuestas capacidades taumatúrgicas, como sería en Chile el de la expresidenta Bachelet. Aunque el relevo generacional no es en absoluto la panacea, supone una asignatura pendiente para el progresismo chileno. Enfrascados en discusiones sobre cupos electorales y política de alianzas, apuestan a un retorno más asentado en los posibles errores del adversario que en la reelaboración de un proyecto histórico que conecte sus principios con las transformaciones en curso.</p>
<p>El triunfo de Francois Hollande, en Francia, podría tener un efecto ambiguo. Si bien permitirá el repunte de una izquierda hambrienta por mejorar su autoestima, podría acentuar el escamoteo de temas sustantivos como, por ejemplo, los dilemas del crecimiento y la distribución.</p>
<p>Frente a la tentación a tomar atajos, destaca el esfuerzo por encarar los dilemas de la socialdemocracia realizado por Carlos Ominami, exministro, exsenador y otrora jefe de campaña del expresidente chileno Ricardo Lagos. En su libro recién publicado que lleva por título <em>Secretos de la</em> <em>Concertación. Recuerdos para el futuro</em>, desarrolla una reflexión política e intelectual que interroga  tanto al pacto de la transición de fines de los 80, como a lo que vino después, en un ejercicio de introspección política. Confrontando en primera persona los miedos de toda una generación que vivió el golpe de Estado de 1973, aspira a contribuir al necesario enjuiciamiento crítico de una coalición de centroizquierda que, si bien contribuyó a reducir la pobreza y abrió Chile al mundo, no se aplicó de la misma manera en el combate de la desigualdad y la concentración económica. Tampoco removió la Constitución heredada del régimen militar que, aunque reformada, conserva su esencia neoliberal. Aboga por la necesidad de recuperar para la política progresista el sentido estratégico perdido, proponiendo alineamientos que respondan a los dilemas de seguridad, igualdad y cohesión. Dedica especial atención a la renovación del socialismo chileno que califica como frustrado ya que, a pesar de haber revalorizado la democracia, falló en dos elementos fundamentales, que hacen que catalogue la historia política del Chile reciente como de renuncia: la falta de contrapesos al mercado y la inexistencia de una fuerza política cohesionada.</p>
<p>Y aunque no menciona la influencia española, no deja de resultar una ironía el hecho de que el socialismo chileno, influenciado por un PSOE que cumplió un rol en su proceso de renovación, llamando a la moderación, haya devenido en una fuerza con talante conservador.</p>
<p>La confesión de Ominami, actor privilegiado de la transición chilena, sugiere, al menos, dos cosas. La primera, que la recomposición del socialismo, para ser efectiva, debe superar los estrechos contornos locales. Si hay esperanza para la socialdemocracia, pudiera encontrarse en una América Latina que atraviesa su mejor hora. La segunda, que es necesario hacer gestos de arrepentimiento, algo aparentemente alejado de los entresijos de la política pero que, ya vemos, hasta los monarcas reconocen su importancia.</p>
<p class="nota_pie"><strong>María de los Angeles Fernández Ramil</strong> es directora ejecutiva de la Fundación Chile 21</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[El largo camino de Palestina hacia la libertad]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337092431_178272.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337092431_178272.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Nabil Shaath]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Hace 64 años se produjo la Nakba, la catástrofe que terminó llevando a dos tercios de este pueblo al exilio]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 18:29:46 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Palestina]]></category>
    <category><![CDATA[OLP]]></category>
    <category><![CDATA[Israel]]></category>
    <category><![CDATA[Oriente próximo]]></category>
    <category><![CDATA[ONU]]></category>
    <category><![CDATA[Conflicto árabe-israelí]]></category>
    <category><![CDATA[Organizaciones internacionales]]></category>
    <category><![CDATA[Relaciones exteriores]]></category>
    <category><![CDATA[Conflictos]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Cada año, el pueblo palestino marca su Nakba o catástrofe con la agonía de su pérdida y la nostalgia de rememorar. En el mes de mayo celebramos la esperanza que abre la primavera pero también nos acordamos de la perdida más dolorosa en la historia de nuestro pueblo. La Nakba marca la expulsión de dos tercios del pueblo palestino de su patria y la perdida, tan dolorosa, de la identidad nacional y cultural palestina. Es el inicio de la denegación de la narrativa palestina y de los derechos nacionales del pueblo palestino.</p>
<p>En 1948, con la mayoría de los palestinos transformados en refugiados desterrados, sin propiedad ni identidad, hubiese parecido imposible que el pueblo palestino pudiese algún día vencer esas circunstancias e injusticias y levantarse otra vez para lograr sus derechos nacionales.</p>
<p>Pero el pueblo palestino se liberó de su agonía y pudo reconstruir su identidad nacional y su memoria colectiva. Esta historia de renacimiento y lucha es nuestra historia como palestinos. Para nosotros, la Nakba es la memoria de un pasado glorioso así como la injusticia del asalto sistemático que intentó borrarlo, así como nuestra determinación para que esa injusticia pueda corregirse y nunca más repetirse.</p>
<p>Yo nací en Safad, cerca de la frontera con Siria. Es un lugar hermoso, y toda su población palestina, tanto cristiana como musulmana fue entonces expulsada. La recuerdo, sin embargo, muy bien por los concursos literarios que organizábamos en la escuela donde mi padre era el director.</p>
<p>Luego, a mi padre se le designó una escuela en el puerto de Jaffa. Vivíamos allí en una casa cerca del famoso hospital Dajani. Gozábamos con las tertulias literarias, con los periódicos que diariamente se imprimían, con las idas al teatro y por supuesto con el cine Al Hamra, un edificio que hasta el día de hoy se mantiene en pie. Toda esa fascinación que como un niño conservo de Jaffa se transformaría en la principal memoria que pude guardar de Palestina desde que comenzó nuestro exilio hace más de sesenta y cuatro años.</p>
<p>Mi exilio, mi <em>Nakba,</em> comenzó en Egipto, desde donde pasé como estudiante a los Estados Unidos. Mi padre quería que fuese banquero por lo que también me envió durante varias temporadas a trabajar a bancos en Ginebra y en Londres, pero nada podía hacerme olvidar los aromas de Palestina. Esos mismos que cargué conmigo en el exilio y que, cuando pude retornar en la década de 1990, pude distinguir como únicos. El aroma del jazmín, de los almendros, de los olivos, de los naranjos.</p>
<p>Ese aroma tan romántico que sentí entrando a Gaza en 1994 me trajo a la memoria numerosos momentos de la vida de esa sociedad palestina que fue condenada al exilio en 1948. Ya habían pasado casi cincuenta años, y el compromiso histórico palestino de 1988, reconociendo a Israel sobre el 78% de la Palestina histórica, ya se había realizado. El niño que se había ido al exilio, volvía como uno de los negociadores jefes de la OLP para un proceso de paz que en plazo de cinco años debería haber terminado con la ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza, incluyendo a Jerusalén Oriental.</p>
<p>Pero de los sueños de niño y el romanticismo de los aromas palestinos, pasamos a la depresión de ver <em>in situ</em> como Israel en vez de tomar el proceso de paz como una oportunidad para lograr la paz, simplemente lo uso como una cortina de humo para cubrir la continuación de la colonización de nuestra tierra: de los caso 200.000 colonos que había cuando se firmó el Acuerdo de Oslo en 1993, hoy se han convertido en algo más de medio millón. Cisjordania se ha plagado de restricciones de movimiento, las demoliciones de hogares y el desplazamiento de la población son una realidad casi cotidiana, la confiscación de tierras sigue, el ilegal muro se está por terminar y Jerusalén Oriental se ha cerrado para el resto de la población palestina cristiana y musulmana. Mientras esto pasa, la franja de Gaza sigue sufriendo un bloqueo ilegal y a millones de refugiados palestinos se les sigue denegando sus derechos de retorno, compensación y restitución, en línea con el derecho internacional.</p>
<p>Sesenta y cuatro años después de la Nakba, seguimos la lucha por nuestros derechos nacionales y la búsqueda de la justicia. Al mismo tiempo, hacemos todo lo posible para incentivar a la comunidad internacional para detener la impunidad con la que Israel ha podido actuar. Con un proceso de paz detenido por los israelíes, que continúan el saqueo diario de la patria palestina, nos hemos volcado a la comunidad internacional para lograr nuestro reconocimiento como Estado y nuestra admisión en Naciones Unidas.</p>
<p>En ese contexto, esperamos que España, siendo un país que ha invertido en la búsqueda de la paz y la justicia en nuestra región, reconozca al Estado de Palestina según las fronteras de 1967. Hace 21 años, España se alineó del lado correcto de la historia con la generosidad de su pueblo, y fue huésped de la histórica Conferencia de Paz desde donde se lanzó el proceso de negociaciones que hoy se encuentra estancado por culpa de Israel. El parlamento español ya ha sido claro en cuanto a la necesidad de reconocer a Palestina como una forma de avanzar hacia la paz. Es tiempo de que España proteja nuestro derecho a la autodeterminación que ha sido pisoteado durante años debido a la impunidad que se ha garantizado al Estado de Israel.</p>
<p>Hoy, como desde hace sesenta y cuatro años, los palestinos recordamos esas historias lindas de una Palestina libre y próspera. Hoy aun seguimos luchando porque Palestina retorne al mapa. Independiente de las violaciones diarias que se cometen contra de nuestro pueblo y la incansable construcción de colonias en territorio ocupado, que ha llevado a muchos a señalar que la solución de los dos estados está a punto de ser ya inviable, nosotros seguimos creyendo que la libertad es posible. Para que ello suceda, la comunidad internacional debe asumir su responsabilidad histórica y obligación moral: terminar con la ocupación y lograr una solución justa a la cuestión de los refugiados palestinos de acuerdo a la resolución 194 de Naciones Unidas. No se trata de una suerte de "precondiciones palestinas" sino simplemente de la aplicación del derecho internacional y las resoluciones relevantes de la ONU.</p>
<p>Nakba no es la derrota del pueblo palestino, ya que hemos probado nuestra determinación y compromiso para poder vencer los obstáculos que se han puesto en nuestro camino. Así como la Nakba simboliza exilio y destrucción, también es un llamado para lograr la justicia y hacer todo lo que sea necesario para lograr la paz.</p>
<p class="nota_pie"><strong>Nabil Shaath,</strong> comisionado internacional de Al Fatah, fue ministro de Relaciones Exteriores durante diez años y el primer jefe negociador por Palestina.</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[El castigo]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099628_834885.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099628_834885.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Elvira Lindo]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[España se va manteniendo gracias a la unión de muchos esfuerzos anónimos e individuales. Eso es lo que de momento contiene el cabreo que produce el ver que los responsables de esta pesadilla nunca serán castigados]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
    <category><![CDATA[Recesión económica]]></category>
    <category><![CDATA[Coyuntura económica]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo sobrevive España con ese porcentaje escalofriante de parados? ¿Cómo no está a diario la gente en la calle? ¿Cómo no se disparan las cifras de hurtos, de robos, de asaltos? Hay algo que no cuadra, te dicen desde fuera. La contención misteriosa del pueblo español encuentra su explicación en la economía sumergida, que existe, obvio, pero conociendo a los míos me decanto más por la idea de que es la familia, esa institución que tanta aversión intelectual provocaba en mi generación, la que está salvando el país del desastre. Una solidaridad muda y eficaz que está paliando el déficit de guarderías, de ayudas relacionadas con la célebre ley de dependencia, que afectan al cuidado de enfermos crónicos, ancianos o discapacitados. Nadie está ya libre, o casi nadie, de tener que tender su mano a algún familiar en paro o de tener que subvencionar las vidas de unos hijos que no vislumbran el momento de ser plenamente independientes. ¿Estábamos malcriados? Puede, puede que nos mereciéramos una reprimenda, puede que no hubiéramos sabido transmitir a nuestros hijos que la generación de nuestros padres fue la del hambre, puede que con tanto empeño en la recuperación de la memoria histórica se nos hubiera olvidado lo esencial, que España era, en esencia, un país humilde en el que la gente no gastaba más allá de lo que tenía. Puede que necesitáramos con urgencia un cambio de mentalidad, de acuerdo, pero eso no significa que fuéramos merecedores de este castigo. Un castigo que sufren con más virulencia, como si el hilo de esta historia los manejara un ser perverso, aquellos que carecen de responsabilidad en este caos económico.</p>
<p>España se va manteniendo gracias a la unión de muchos esfuerzos anónimos e individuales. Eso es lo que de momento contiene el cabreo que produce el ver que los responsables de esta pesadilla nunca serán castigados.</p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Indignados]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1336997232_535858.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1336997232_535858.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Rosa Montero]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[En España habría que plantearse qué vía queremos escoger para intentar sobrevivir: la empatía o el enfrentamiento]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
    <category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>
    <category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Malestar social]]></category>
    <category><![CDATA[Coyuntura económica]]></category>
    <category><![CDATA[Problemas sociales]]></category>
    <category><![CDATA[España]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>La gente ya no está indignada: está desesperada, desolada y angustiada ante el alud de desgracias que nos está cayendo encima cada día. Una muestra: en septiembre van a cerrar el primer hospital público que caerá víctima de la crisis. Es el Juan March, en Baleares: 104 camas para enfermos crónicos y cuidados paliativos. Los pacientes, en su mayoría ancianos, están aterrados. ¿Qué pasará con ellos? ¿Los mandarán a sus casas, a sufrir y quizá morir como perros en el conveniente silencio de su indefensión? Siendo viejos, pobres y enfermos, estoy segura de que no darán la lata. Quiero decir que no se manifestarán en Sol (por eso necesitamos que los del 15-M lo hagan).</p>
<p>Anthony Lake, el director general de Unicef, dijo hace unos días en una entrevista que en las situaciones duras aumenta la empatía de las personas. Es cierto; está comprobado que la gente más pobre participa más en el voluntariado social, y suele haber más solidaridad en las colectividades con pocos recursos. Y esto es así porque la empatía mejora las posibilidades de supervivencia del grupo; digamos que es una respuesta innata e instintiva. Pero no es la única: los momentos duros también pueden fomentar la depredación y la pelea violenta. En España estamos atravesando una de las crisis más severas de nuestra historia, y habría que plantearse qué vía queremos escoger para intentar sobrevivir: la empatía o el enfrentamiento. O hacemos todos un esfuerzo de veracidad y colaboración o será aún más duro. Pero colaborar no es callar y aceptar cualquier cosa; al contrario, es intentar reflexionar sobre cuales queremos que sean nuestras prioridades. Las mías, por ejemplo, son sanidad y educación. Ese es el debate que están intentando hacer los del 15-M, y no creo que ayude a la empatía social que los aporreen.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Rajoy frente a Belmonte]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/politica/2012/05/14/actualidad/1337018928_598149.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/politica/2012/05/14/actualidad/1337018928_598149.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Aguilar]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[El presidente rehúye la valentía y la libertad del sentimiento ante un enemigo poderoso]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 03:48:59 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Mariano Rajoy]]></category>
    <category><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero]]></category>
    <category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
    <category><![CDATA[Angela Merkel]]></category>
    <category><![CDATA[PP]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones Generales 2011]]></category>
    <category><![CDATA[Recesión económica]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones generales]]></category>
    <category><![CDATA[Coyuntura económica]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones]]></category>
    <category><![CDATA[Europa]]></category>
    <category><![CDATA[España]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Mariano Rajoy se anunciaba en los carteles cuando aún no había tomado la alternativa en las elecciones que le llevaron a la Presidencia del Gobierno, como si fuera Juan Belmonte, al que llamaron <em>El Pasmo de Triana</em>. Tenía gran entusiasmo por las catástrofes que nos asolaban, convencido de que acortaban la distancia que le separaba de La Moncloa. Mostraba impaciencia permanente por la convocatoria de elecciones y parecía convencido de que, arrumbado por el viento de la crisis, llegaría a la playa de La Moncloa. Nuestro único problema tenía nombre propio, el de su antecesor José Luis Rodríguez Zapatero. Su llegada supondría la recuperación de la confianza en nuestro país, bajaría la prima de riesgo, vendrían los inversores, cantarían los pajaritos y se disiparían las nubes. En todo caso, nadie le obligó a continuar en la carrera y fueron muchos los que intentaron su desistimiento, pero a toda costa quiso persistir.</p>
<p>Pero, una vez presidente del Gobierno, parece instalado en la fatalidad. Se desdice de todas las promesas, insiste en que le disgustan las medidas que adopta, y continúa impasible adoptándolas en su caminar por la vía de la amargura trazada por la canciller Angela Merkel, en quien tiene puestas todas sus complacencias. Es decir, Rajoy rehuye la valentía y la libertad del sentimiento ante un enemigo poderoso, una manera de renunciar también al estado victorioso que podría glorificarle, conforme nos tiene advertidos el filósofo. Se pliega a la cartilla más elemental, a diferencia de Belmonte, que rompió las reglas de Pepe Hillo. Su principio era el de que “si viene el toro, te quitas tú; si no te quitas tú, te quita el toro”. Mientras que Belmonte afirmaba, por el contrario: “Me pongo en el terreno del toro, y ni me quito yo ni me quita el toro”. Claro que para poder hacer eso, subraya Manuel Arroyo (véase <em>Una tauromaquia a lo Wittgenstein</em>), “obligó al toro a cambiar su recorrido y cambió así la geometría y el lenguaje del toreo”. Ese nuevo modo de ejecutar las suertes potenció la emoción del toreo. Emoción trágica, porque parecía que le iba a coger, y emoción estética, que ponía en pie las plazas.</p>
<p>En definitiva, si Rajoy repasara el <em>Tractatus</em>, cuyo autor se ha citado más arriba, confirmaría que “si el mundo tiene un sentido, está fuera de él”, y si se acercara a la situación que le acosa, concluiría de modo análogo que si Europa tiene un sentido, está fuera de ella. Recordemos que Roma <em>veduta, fede perduta</em>, mientras que a miles de kilómetros los misioneros ofrecen un ejemplo de entrega admirado. Así, todos los emergidos y emergentes comparten la aspiración de vivir como europeos, con un código de derechos y libertades y un sistema de protección social, sanidad y educación pública equiparable. Esa es una de las coordenadas fundamentales de la primogenitura europea, cuya existencia se pone en duda, ahora, cuando los demás pensaban que al encaminarse por esa senda se irían acercando al progreso. Somos los europeos quienes cambiamos de óptica y de sistemas de evaluación, decididos a desandar lo que teníamos avanzado para hacernos como chinos en aras de ser más competitivos. En lugar de buscar la ventaja de europeizar China, adoptamos un nuevo empeño bajo la divisa de achinar Europa, como quedó dicho aquí el martes pasado.</p>
<p>Nuestro Felipe II, en un delirio de serenidad autocompasiva, dijo aquello de que no había enviado su escuadra a luchar contra los elementos. Pero los elementos no discriminaban la bandera de los navíos porque, como el sol, afectaban a justos e injustos. Ahora tampoco le cabe al presidente Rajoy escudarse en el fatalismo de la herencia o de la inclemencia de la crisis nunca vista. Le corresponde reaccionar con el más exigente ejercicio del liderazgo. Un repaso al ejercicio del mando, tal como es descrito en el título cuarto de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, podría servirle de pauta. Allí se dice que la condición esencial del que ejerce el mando es su capacidad para decidir; que su acción más eficaz se logra por el prestigio, la exaltación de las fuerzas morales y la manifiesta preocupación por sus subordinados.</p>
<p>También que el prestigio del mando es fruto de su entrega, entereza moral, competencia y ejemplaridad; que la responsabilidad por el ejercicio del mando no es renunciable ni compartible y que en su desempeño nadie podrá excusarse con la omisión o descuido de sus subordinados o, cabría añadir, de sus predecesores. Además, por ejemplo, las Ordenanzas señalan que quien ejerza el mando ejercerá su autoridad con firmeza, justicia y equidad, evitando toda arbitrariedad, procurando ser graciable en cuanto pudiere y promoviendo un ambiente de responsabilidad, interior satisfacción y mutuo respeto. ¿Alguien nos explicará por qué los de Bankia no han salido con las manos en alto? Veremos.</p>]]></content:encoded>
    <comments><![CDATA[http://eskup.elpais.com/C1337018928-e0e66d7961e62f9730858cb743fb78f6]]></comments>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Esperando a los rojiverdes]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/internacional/2012/05/14/actualidad/1337007606_046730.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/internacional/2012/05/14/actualidad/1337007606_046730.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Miguel Ángel Villena]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[La izquierda europea sabe que mientras Merkel siga, las aspiraciones de Hollande pueden estrellarse contra un muro]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Mon, 14 May 2012 18:16:58 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Angela Merkel]]></category>
    <category><![CDATA[CDU]]></category>
    <category><![CDATA[SPD]]></category>
    <category><![CDATA[Alianza 90 - Los Verdes]]></category>
    <category><![CDATA[Renania del Norte-Westfalia]]></category>
    <category><![CDATA[François Hollande]]></category>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Alemania]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Como en la famosa pieza teatral de Samuel Beckett todo el mundo está esperando a Godot, es decir, a los rojiverdes, a la coalición triunfante en Renania del Norte-Westfalia que amenaza la hegemonía de Angela Merkel en la cancillería de Berlín en las elecciones federales del año próximo. Los primeros que se aguardan a sí mismos son los socialdemócratas del SPD y los ecologistas de Los Verdes, sorprendidos ellos mismos por una rotunda victoria en el <em>land</em> más poblado e industrial de Alemania. Algunos dirigentes de ambos partidos ya han lanzado las campanas al vuelo y se jalean unos a otros hasta el punto de que el portavoz de Los Verdes en el Parlamento federal (Bundestag), Jürgen Trittin, ha llegado a afirmar que “el margen será estrecho, pero un Gobierno federal de coalición es posible”. Con una mezcla de autosugestión y de triunfalismo los rojiverdes, que ya gobernaron Alemania entre 1998 y 2005 con la pareja Schröder-Fischer, quizá confundan los deseos con la realidad. Si en política un año es una eternidad –y más en tiempos de crisis- queda mucho camino hasta las elecciones de septiembre de 2013.</p>
<p>También la derecha democristiana y liberal, aquella que predica la austeridad a cualquier precio y el caiga quien caiga, espera con temor a los rojiverdes que se han convertido en una alternativa de gobierno y cuyos votos resultan imprescindibles para que Merkel pueda aprobar el pacto fiscal europeo en el Bundestag. Baste decir que el candidato de la CDU derrotado en Renania del Norte-Westfalia, Norbert Röttgen, es ministro de Medio Ambiente y ha esgrimido la política de ajuste duro de su jefa como banderín de la campaña. Así le ha ido a Röttgen y a la CDU que han perdido un 9% de votos. A pesar de que la canciller ha anunciado que este varapalo electoral no la obligará a cambiar de política, las sucesivas derrotas que ha sufrido en elecciones regionales en Alemania le pasarán factura de un modo u otro. Merkel ya percibe, como política avispada y tacticista, que el ciclo político puede haber empezado a cambiar en Europa y que la crisis comienza a derribar gobiernos conservadores tras unos años de desastres socialistas.</p>
<p>Ahora bien, las elecciones renanas se han interpretado asimismo en clave continental porque toda la izquierda europea sabe que mientras Merkel siga mandando en Berlín las aspiraciones de los Hollande y compañía pueden estrellarse contra un muro de recortes, ajustes y reducción de déficits. Sin restar importancia al relevo de inquilino en El Elíseo, lo bien cierto es que si la izquierda no gobierna en Alemania resultará muy difícil imponer políticas de crecimiento, equidad fiscal o defensa de los servicios públicos en el conjunto de la Unión Europea. La izquierda, tanto la moderada como la radical, se ha movido siempre a golpe de impulsos que llegaban de las orillas del Rin, desde Marx y Engels hasta el movimiento de Los Verdes pasando por Willy Brandt o Helmut Schmidt. O sea, que sus colegas de otros países también esperan a los rojiverdes. Está claro que el ascenso del SPD y Los Verdes a la cancillería alemana significaría un punto de inflexión en Europa. Sin embargo, los progresistas europeos harían bien en no confiar todas sus cartas en que el Godot rojiverde llegue al final. Beckett nos enseñó en su magistral obra que no hay que esperar a que las soluciones vengan desde fuera. De lo contrario, las esperanzas se convierten en quimeras.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
    <comments><![CDATA[http://eskup.elpais.com/C1337007605-912bdaf36aebb94eb5805467f817ad23]]></comments>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Grandes adversarios, fieles socios]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/ccaa/2012/05/15/catalunya/1337111557_781207.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/ccaa/2012/05/15/catalunya/1337111557_781207.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Enric Company]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[Las derechas mantienen su alianza no firmada en Cataluña pese a sus
distintas concepciones nacionales.]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 01:13:16 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Cataluña]]></category>
    <category><![CDATA[España]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>¿A qué realidad política se refiere Josep Antoni Duran Lleida, el recién reelegido líder de Unió Democràtica, cuando habla de confederar a Cataluña? ¿En qué está pensando el presidente Artur Mas cuando habla de soberanía fiscal y asegura que su Gobierno va a hacer que los ciudadanos y las empresas de Cataluña paguen a la Generalitat todos los impuestos que se pagan al Ministerio de Hacienda, tanto si el Gobierno de España lo acepta como si no? ¿Qué significa la autonomía diferencial de la que habló Alicia Sánchez-Camacho en el congreso regional del PP?</p>
<p>Los dirigentes de la derecha catalana llevan meses lanzando grandilocuentes proclamas cuyo denominador común es que no se sabe adónde llevan. Las más chocantes son, desde luego, las de Convergència, por lo que tienen de fuga hacia adelante del principal partido del Gobierno actual. Hablan de soberanía catalana, de Estado propio y de hacienda pública única y también propia, de independencia. No parece importarles mucho ni poco que el interlocutor inevitable para estos asuntos sea el Gobierno de un PP que no aceptó para Cataluña ni siquiera el grado de autonomía asumido por las Cortes en 2006.</p>
<p>El presidente Mas y CiU han bautizado pomposamente con el título de pacto fiscal lo que, llegado el caso, sería cuando más una propuesta de parte para negociar con otra parte, el Gobierno de Mariano Rajoy. Es decir, algo que por definición daría pie a una rebaja en el supuesto de que llegara a ser tomado positivamente en consideración. Se trata de una repetición de la dinámica archiconocida en Cataluña de propuesta, rechazo, frustración. Y vuelta a empezar. En realidad la expresión misma de pacto fiscal es ya en esta ocasión una primera rebaja, pues sustituye a la reclamación de un concierto económico entre Cataluña y el Estado español al modo de los vigentes en Navarra y Euskadi con la que CiU fue a las elecciones. Acierta el primer secretario del PSC, Pere Navarro, cuando afirma que la soberanía fiscal que reclama Mas tiene las mismas expectativas de éxito que en su día tuvo el plan del <em>lehendakari</em> Ibarretxe para convertir a Euskadi en estado asociado a España. Es decir, ninguna.</p>
<p>En esta gama de grandes proclamaciones políticas es fácil apreciar las diferencias entre los partidos del gobernante bloque de derechas. El primero es independentista, el segundo es confederalista y el tercero ni lo uno ni lo otro. Pero no difieren en otros asuntos esenciales. Todos defienden de forma entusiasta el recetario neoliberal que consagra la hegemonía de los mercados financieros desregulados por encima de los Gobiernos. A estas alturas de la crisis económica todo el mundo sabe ya que este es el asunto realmente nuclear en la política. De él depende qué recetas se aplican para afrontar la crisis. Pero nuestra derecha no debate este asunto. Y sin embargo ahí es donde duele, ahí es donde la sociedad catalana sufre las consecuencias.</p>
<p>Mientras discuten como adversarios sobre sus respectivas fiebres nacionalistas, Unió, Convergència y el PP suman sus votos como socios en el día a día para aplicar la política de austeridad contra los asalariados, para reducir el Estado de bienestar y devaluar la economía española con recortes salariales, congelación de pensiones, supresión de derechos laborales, en la asistencia social, la enseñanza y la sanidad. Mejor todavía, a Sánchez-Camacho oponerse al independentismo le sirve para aparentar que no se ha dado cuenta de que la nacionalización de Bankia es en realidad la quiebra del modelo económico impulsado en su día por el entonces vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, de la que a su vez losGgobiernos autónomos de Madrid y Valencia dirigidos también por el PP y las cajas de ahorros por ellos controladas fueron entusiastas paladines. Como si todo eso no tuviera que ver con ella ni con su partido, no le cohíbe para nada a la hora de impartir lecciones. Distinguir más o menos acaloradamente sobre soberanismo y confederalismo les permite a Artur Mas y Duran Lleida aparentar que el <em>caso Palau</em> no tiene que ver con una financiación irregular que ha dado ventajas a CiU en sus campañas electorales. Como si el estallido de ese escándalo no hubiera arrojado una clarificadora luz sobre su <em>modus operandi</em>.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
    <comments><![CDATA[http://eskup.elpais.com/C1337123542-519f439a7e20d7467f5597d9e27b30f2]]></comments>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Congresos de fin de semana]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337098287_439481.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337098287_439481.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[PP]]></category>
    <category><![CDATA[PSOE]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>No consigo recordar en qué momento la política dio este giro, que cuando veo los informativos del fin de semana, me provoca entre asco (suena fuerte, pero ¿por qué utilizar eufemismos?) y pena, y ha hecho que ya últimamente tras ver los titulares, cambie de canal o directamente me vaya a echar la siesta. Me refiero a los eternos congresos de fin de semana en los que nuestros políticos se dedican a difundir sus proclamas aun cuando no haya elecciones a la vista y, lo que es peor aún, se han convertido para el Gobierno de turno en una manera fácil, cómoda y sin riesgo alguno, de dirigirse a los españoles para anunciar (ni tan siquiera explicar) sus, sobre todo últimamente, dolorosas medidas contra la crisis.</p>
<p>Qué tiempos aquellos en los que el presidente debatía y explicaba sus políticas en el Congreso, dando la cara, y manteniendo a veces tensos rifirrafes con la oposición.</p>
<p>Ahora nos tenemos que conformar con ver a un presidente de Gobierno felizmente arropado por sus fieles y entusiastas miembros de partido, incluso regodearse mientras anuncia sangrantes medidas para la mayoría de los españoles, en esos congresos de fin de semana que parecen no tener fin ni, por supuesto, sentido. Y por cierto, ¿eso quien lo paga, señores?— <strong>Verónica Pino.</strong></p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Presos políticos en España]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337098831_241778.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337098831_241778.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Democracia Real Ya]]></category>
    <category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>
    <category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Código penal]]></category>
    <category><![CDATA[Prisiones]]></category>
    <category><![CDATA[Normativa jurídica]]></category>
    <category><![CDATA[Centros penitenciarios]]></category>
    <category><![CDATA[Legislación]]></category>
    <category><![CDATA[Régimen penitenciario]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <category><![CDATA[Justicia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Leo en la prensa que algunos de los detenidos por las protestas de este fin de semana podrían pasar hasta cuatro años en prisión.</p>
<p>Este caso no se dará, pues serían presos políticos. Evidentemente de manera oficial estaría justificado por el nuevo Código Penal, resistencia pasiva, etcétera. Hay que recordar que en los países a los que se acusa tradicionalmente de tener presos políticos estos también están en la cárcel oficialmente por otro motivo. Pero una persona que está en prisión por expresar una opinión política en la calle, de manera pacífica, es un preso político se mire como se mire.— <strong>Ramon Puigmartí Bellart.</strong> Blanes, Girona.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Nunca es tarde para defender Vallecas]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099377_443250.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099377_443250.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Distrito Vallecas]]></category>
    <category><![CDATA[Ensanche Vallecas]]></category>
    <category><![CDATA[Referencias El País]]></category>
    <category><![CDATA[El País]]></category>
    <category><![CDATA[Madrid]]></category>
    <category><![CDATA[Prisa Noticias]]></category>
    <category><![CDATA[Comunidad de Madrid]]></category>
    <category><![CDATA[Prensa]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>El 13 de mayo, EL PAÍS publicaba en el suplemento <em>Domingo</em> el reportaje “Es tarde en Vallecas”, que me pareció injusto y fatalista. Una vez más el pernicioso e insidioso tópico de la Vallecas violenta y marginal asoma a los medios de comunicación. Y no se trata de negar que el bulevar de Peña Gorbea se haya degradado hasta un punto insoportable, que el distrito de Puente de Vallecas esté a la cola en renta <em>per cápita</em> entre todos los distritos de la ciudad de Madrid y a la cabeza en su tasa de paro, especialmente en los más jóvenes entre los que también es alarmante el absentismo escolar, que el número de desahucios sea más que preocupante o que la droga y la convivencia sigan planteando importantes desafíos a diario en el triángulo del agua.</p>
<p>Pero hacer de esta realidad social una leyenda negra sobre Vallecas con perros pitbull incluidos que merodean por cada esquina es simplemente sensacionalista. Nada se dice en el reportaje de la responsabilidad del Ayuntamiento de Madrid ni de la Comunidad de Madrid, desde hace ya más de 20 años gobernados por el Partido Popular, que son las Administraciones competentes para remediar los altísimos índices de desigualdad social en Vallecas.</p>
<p>Y poco o nada se dice de la Vallecas que se autoorganiza en un histórico movimiento vecinal, con medios locales de comunicación (Tele-K o Radio Vallecas), que integra y se moja en su Batalla Naval, que promueve la cultura a través de Vallecas Calle del Libro o que da a Madrid un tercer equipo de fútbol en Primera División. Esta es la Vallecas que queremos y nunca será tarde para luchar por mejorarla.— <strong>Pablo García-Rojo.</strong> Concejal del Ayuntamiento de Madrid y portavoz del Grupo Socialista en la Junta de Distrito de Puente de Vallecas.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Jugar con la salud]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099680_030468.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337099680_030468.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Recortes presupuestarios]]></category>
    <category><![CDATA[Recortes sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Política social]]></category>
    <category><![CDATA[Personal sanitario]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas públicas]]></category>
    <category><![CDATA[Sanidad]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas]]></category>
    <category><![CDATA[Salud]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>No cuentan con nosotros. Y lo hacen porque sí; porque “total, las enfermeras nunca protestan; son profesionales abnegadas, vocacionales, sufridas”… Vamos, que cualquiera diría que podemos trabajar sin cobrar un euro.</p>
<p>Ya hace tiempo que estamos bajo mínimos de plantilla, que doblamos turnos cuando una compañera se pone enfermera, que no vemos a nuestros hijos y familiares el tiempo suficiente porque trabajamos por las noches, sábados, festivos… Pero no podemos decir ni pío porque, claro, “somos funcionarios y tenemos la culpa de la ruina del país”. También hace mucho tiempo que soportamos las agresiones —más dolorosas, si cabe, que las de algún maleducado, que en todas partes los hay— de un sistema sanitario al que se está dejando morir de inanición para luego poder decir: “¿Ven como no funciona? Hay que privatizarlo”.</p>
<p>Soy enfermero. Trabajo en el hospital 12 de Octubre de Madrid. En los años de bonanza tuve el sueldo congelado y ahora, en menos de un año, me han menguado el sueldo, me han subido el IRPF, me obligan a trabajar más horas y no me proporcionan los medios materiales adecuados.</p>
<p>¿Les parece correcto jugar con la salud?— <strong>Andrés Fernández.</strong> Moralzarzal, Madrid.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Formación Profesional]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337100042_815804.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337100042_815804.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Formación profesional]]></category>
    <category><![CDATA[Jóvenes]]></category>
    <category><![CDATA[Paro juvenil]]></category>
    <category><![CDATA[Juventud]]></category>
    <category><![CDATA[Enseñanza general]]></category>
    <category><![CDATA[Desempleo]]></category>
    <category><![CDATA[Empleo]]></category>
    <category><![CDATA[Sistema educativo]]></category>
    <category><![CDATA[Educación]]></category>
    <category><![CDATA[Trabajo]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>La falta de oportunidades laborales para los jóvenes provoca un incremento en el número de estudiantes de enseñanzas posobligatorias. En España los estudios de Bachillerato prevalecen sobre los de ciclos formativos. La Formación Profesional se consideraba, y continúa pareciendo, una salida laboral fácil para aquellos alumnos que terminan la ESO con dificultad.</p>
<p>Según el informe <em>La formación profesional en España. Hacia la sociedad del conocimiento</em> presentado en 2009 por la Fundación La Caixa, comparado con el modelo de cualificación dominante en Europa, España presenta un exceso de mano de obra poco cualificada y una escasez de titulaciones intermedias. El estudio muestra cómo las economías más potentes de Europa presentan una población mayoritaria con cualificaciones intermedias, de forma que la suma de estas es el 76,7%. En España, representa un 57,6%.</p>
<p>En estos tiempos de profundas reformas ocasionadas por la crisis económica, sería el momento de plantear una revalorización de los ciclos formativos como una prestigiosa cualificación profesional y técnica de grado medio, tan necesaria para la sociedad como el Bachillerato.</p>
<p>Como estudiante de 1º de Bachillerato, percibo que los estudios orientados hacia una carrera universitaria se nos ofrecen como una buena salida laboral. En cambio, si hubiéramos recibido de nuestro entorno familiar y social una visión más positiva de los ciclos formativos, muchos de nosotros seríamos excelentes profesionales con una titulación intermedia, que es lo que actualmente demanda nuestra sociedad.— <strong>Marta Ferrer Hermenegildo.</strong></p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Perseguir los delitos]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337100288_943379.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/15/opinion/1337100288_943379.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Fraude fiscal]]></category>
    <category><![CDATA[Delitos fiscales]]></category>
    <category><![CDATA[Código penal]]></category>
    <category><![CDATA[Delitos]]></category>
    <category><![CDATA[Normativa jurídica]]></category>
    <category><![CDATA[Legislación]]></category>
    <category><![CDATA[Justicia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Celebro que el Gobierno reforme el Código Penal ampliando el plazo de prescripción de los delitos fiscales, pero por otro lado creo que su amnistía fiscal conculca otros artículos del mismo Código: en concreto el 301 que, al hablar de blanqueo de capitales, penaliza al que “realice cualquier otro acto para (…) para ayudar a la persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos…”, o el 408 que, hablando de la omisión del deber de perseguir delitos, castiga a “la autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables...”. ¿Me equivoco?— <strong>Carlos Perrela</strong> <strong>Larrosa.</strong></p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Diferencias salariales]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013750_355218.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013750_355218.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[IBEX 35]]></category>
    <category><![CDATA[Consejo administración]]></category>
    <category><![CDATA[Referencias El País]]></category>
    <category><![CDATA[Salario]]></category>
    <category><![CDATA[Empresas]]></category>
    <category><![CDATA[Trabajo]]></category>
    <category><![CDATA[Economía]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Magnífico el artículo de EL PAÍS este domingo sobre las diferencias salariales en las empresas del Ibex 35. Y esclarecedor, porque pone de manifiesto, aparte de las vergonzosas diferencias salariales entre los directivos y el personal, que a menudo los dirigentes mejor pagados no son los que mejor conducen la empresa, pues las enormes sumas ganadas les llevan a defender con ahínco sus puestos y sus salarios más que la buena marcha a largo plazo de las empresas.</p>
<p>Se ha comprobado claramente en la desvergüenza de las cajas. Bien por Acerinox, Amadeus, Popular, Bankinter, BME, Caixabank, Enagás, Grifols, Mediaset, OHL y REE, empresas que habiendo tenido una rentabilidad para el accionista que no desmerecen de las demás e incluso en algunas de ellas muy superiores, demuestran tener una alta responsabilidad social con diferenciales salariales inferiores (y ya está bien) a 30 veces entre el mejor sueldo y la media. Los abismos salariales que aparecen en la lista (en 11 de las 35 empresas, el mejor sueldo es más de 100 veces superior al salario medio) no creo que sean muy edificantes; ni para los propios empleados ni para el conjunto del país, más en estos tremendos momentos que estamos padeciendo.</p>
<p>Como de los interesados no va a surgir la enmienda, que sean los poderes públicos los que la lleven a cabo. Aplicando tipos marginales del 70%, como pretende Hollande en Francia, algo quedará para las depauperadas cuentas de enseñanza y sanidad.— <strong>Carlos de Francisco.</strong></p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[¿Qué reivindica el 15-M?]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013886_755953.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013886_755953.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Democracia Real Ya]]></category>
    <category><![CDATA[Movimiento 15-M]]></category>
    <category><![CDATA[Movimientos sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Lo que reivindica el 15-M es la creación de un ágora ciudadana. Una plaza, un espacio público, en el que cualquier ciudadano pueda expresar su disconformidad y sus propuestas. Lo único que los ciudadanos-indignados tienen en común es su indignación.</p>
<p>Por eso, las consignas, que se pueden escuchar y leer, son tan dispares como: “Tengo un año y he ido a siete manifestaciones: algo va mal”, que se podía leer en el carrito de un bebé de un año; “Rajoy, vete”; “Zapatero, esto es culpa tuya”...</p>
<p>Monárquicos, republicanos, homosexuales, heterosexuales, banderas de Siria, de Palestina y todo el que quiera acercarse y proponer: esta es la cabeza del 15-M. Una cabeza libre. Un espacio, en el que cualquiera pueda ser escuchado: el lugar de cualquier otro.</p>
<p>Validar esta escucha, pasa por el reconocimiento legal y jurídico que el sistema de gobierno de cada país debe otorgarle. En fin último, es un espacio político para el ciudadano que, sin otra recompensa que no sea la de criticar y construir su realidad social, hable.— <strong>David Martínez.</strong></p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Quiero ser islandesa]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013887_205979.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337013887_205979.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Islandia]]></category>
    <category><![CDATA[Rescate financiero]]></category>
    <category><![CDATA[Escandinavia]]></category>
    <category><![CDATA[Crisis financiera]]></category>
    <category><![CDATA[Europa]]></category>
    <category><![CDATA[Banca]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Quiero ser islandesa para poder votar en referéndum si estoy de acuerdo con que se rescaten entidades bancarias con dinero público para que los políticos que nos han llevado a la situación actual y los que la mantienen con sus decisiones sean imputados y procesados por los tribunales; para pedir que los banqueros dejen de cobrar compensaciones millonarias; para que desaparezcan las pensiones vitalicias de los representantes públicos; para que se retiren las asignaciones públicas para el mantenimiento de los despachos de ex presidentes; para que se prohíban los indultos del Gobierno a los cargos públicos o banqueros condenados en firme por la Justicia; para que se establezcan sueldos máximos a los cargos públicos; para que desaparezcan los vehículos oficiales y las dietas desproporcionadas; para que todos los representantes públicos estén obligados a utilizar la sanidad, la educación y los transportes públicos.</p>
<p>Entonces, como en Islandia, empezaremos a salir de la crisis.— <strong>Glòria Torres Gómez</strong>.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Que recorten los de abajo]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014030_268649.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
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    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Recortes presupuestarios]]></category>
    <category><![CDATA[Recortes sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Carlos Dívar Blanco]]></category>
    <category><![CDATA[Tribunal Supremo]]></category>
    <category><![CDATA[Política social]]></category>
    <category><![CDATA[Tribunales]]></category>
    <category><![CDATA[Poder judicial]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas públicas]]></category>
    <category><![CDATA[Finanzas]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <category><![CDATA[Justicia]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Mientras la sufrida clase de tropa —trabajadores, funcionarios, parados, pensionistas, sin papeles— sufre cada viernes recorte tras recorte, siguen sin verse trazas de austeridad en los contornos que la predican. El presidente del Consejo General del Poder Judicial sigue con su semana caribeña, y los gastos propios y los miles de euros de su escolta le parecen <em>pecata minuta.</em> La Moncloa, que defendía bajar el número de asesores (naturalmente todos de su propio partido) tiene 86, el doble que el Gobierno anterior. Los Bancos, tan necesitados de ayudas públicas, despiden a los directivos que los han llevado al caos con indemnizaciones de decenas de millones. Nadie —me refiero a los políticos— habla de bajarse sueldos, dietas, tarjetas o comilonas, ni de dejar de contratar a parientes. La única esperanza que nos queda es la proliferación de denuncias a través de las redes sociales y medios de comunicación.— <strong>José Mª Acosta Vera</strong>.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[¿Puede hacer lo que quiera?]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014156_994965.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014156_994965.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Mariano Rajoy]]></category>
    <category><![CDATA[Programas electorales]]></category>
    <category><![CDATA[PP]]></category>
    <category><![CDATA[Gobierno de España]]></category>
    <category><![CDATA[España]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Leo en este periódico el siguiente titular: Rajoy se ve legitimado por los votos para reformar sin descanso. Y digo yo: los votos le han legitimado para hacer lo que llevaba en su programa ¿no? No lo habrán legitimado para hacer lo contrario. ¿O piensa Rajoy que una vez que uno tiene la mayoría está legitimado para hacer cualquier cosa?— <strong>Armando Serrano Ortega</strong>.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Apostar en educación]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014340_118288.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
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    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Recortes presupuestarios]]></category>
    <category><![CDATA[Recortes sociales]]></category>
    <category><![CDATA[Paro juvenil]]></category>
    <category><![CDATA[Presupuestos educación]]></category>
    <category><![CDATA[Desempleo]]></category>
    <category><![CDATA[Política educativa]]></category>
    <category><![CDATA[Educación]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Es desoladora la cifra de paro juvenil que asoma en nuestros días, 48,61%, casi la mitad de los jóvenes de España. Además las previsiones nos indican que estas cifras no mejorarán a corto plazo. Parece que las expectativas de futuro de los jóvenes no son muy esperanzadoras.</p>
<p>El principal causante de esta cifra catastrófica es el gran abandono escolar que sufre nuestro país. El 30% de los jóvenes no acaban la ESO. Además con el auge de la burbuja inmobiliaria muchos abandonaron los estudios en busca de dinero rápido. Pero esta tendencia también afecta a aquellos estudiantes que continuaron sus estudios y ahora son profesionales, que se ven obligados en muchas ocasiones a dejar España en busca de empleo en el extranjero.</p>
<p>Pero ante este panorama, ¿qué podemos hacer? Si lo único que nos ofrece el Gobierno son recortes en enseñanza, entre otros, que supondrían la perdida de 4.827 docentes y por lo tanto cinco alumnos más en cada aula.</p>
<p>El futuro del país está ahora mismo en esas aulas, y así, con estas decisiones, es como el Gobierno orienta a los jóvenes hacia un futuro incierto y poco prometedor.— <strong>Cati Mañogil Cantos</strong>.</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[La niña de Rajoy]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014346_568846.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Jóvenes]]></category>
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    <category><![CDATA[Mariano Rajoy]]></category>
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    <category><![CDATA[Desempleo]]></category>
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    <category><![CDATA[Empleo]]></category>
    <category><![CDATA[Migración]]></category>
    <category><![CDATA[Trabajo]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>El 12-M, desde Alemania me acordé de la niña de Rajoy. No sé si recuerdan que su niña tenía una vivienda, la mejor educación, unos padres con trabajo, sabía idiomas y se sentía orgullosa de España. A ver si me la presenta, me gustaría preguntarle si fue el sábado a las plazas a manifestarse, ya que, a lo mejor, sus padres están en paro o mañana los desalojan de su casa porque no tienen dinero para la hipoteca o bien no puede pagar el año que viene la matrícula de la universidad. Mi idea era volver a España el año que viene a estudiar un máster, pero la educación ahora es para ricos, así es que buscaré trabajo, como ya hicieron mis abuelos en su día, en este país lleno de españoles indignados como los que estaban el sábado en las plazas. Discúlpeme, señor Rajoy, pero ¡qué mal lo está haciendo!— <strong>Paula Martínez Palomino.</strong></p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Entendimiento]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014628_966807.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014628_966807.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
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    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Pactos de Estado]]></category>
    <category><![CDATA[Políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Pactos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <category><![CDATA[Sociedad]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>Creo que en situaciones límite en las que están en juego el presente y el futuro de un país, los políticos deben dejar de lado sus diferencias e intereses electoralistas y ponerse de acuerdo en la búsqueda de soluciones para salir de la crisis. ¿Acaso no los votamos para solucionar los problemas y no para ser ellos un problema más? Cuando, en la historia reciente de nuestro país, ante las situaciones delicadas que se vivieron en la Transición democrática, los principales partidos políticos españoles fueron capaces de llegar a acuerdos entre ellos, los resultados fueron siempre positivos para el conjunto de la ciudadanía. ¿No requiere la situación actual de un esfuerzo de esa índole? ¿No es la primera obligación de los políticos intentarlo a toda costa?— <strong>Carlos Bravo.</strong></p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Fármaco desaparecido]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/14/opinion/1337014047_418665.html]]></link>
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    <dc:creator><![CDATA[Cartas al Director]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Industria farmacéutica]]></category>
    <category><![CDATA[Psiquiatría]]></category>
    <category><![CDATA[Gasto sanitario]]></category>
    <category><![CDATA[Gasto farmacéutico]]></category>
    <category><![CDATA[Economía sanitaria]]></category>
    <category><![CDATA[Medicamentos]]></category>
    <category><![CDATA[Farmacia]]></category>
    <category><![CDATA[Sanidad]]></category>
    <category><![CDATA[Salud]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>A través de nuestra actividad laboral en el sector de la salud mental asistimos atónitos a un hecho notable en los actuales tiempos de “racionalización del gasto” sanitario: un medicamento utilizado para el tratamiento de algunos pacientes con patología psiquiátrica severa y crónica, Lonseren, un inyectable que se suele aplicar con periodicidad mensual, está desapareciendo de las farmacias. En algunos pacientes se ha sustituido por un nuevo fármaco, Xeplion.</p>
<p>El precio de venta del fármaco <em>desaparecido</em> es (o era) de 4,14 euros la dosis estándar. El precio del nuevo oscila, dependiendo de la dosificación, entre los 253,38 euros y los 519,97 euros la unidad, siendo la periodicidad de administración similar a la del antiguo.</p>
<p>En algunos casos este cambio de fármaco no obedece a un criterio clínico buscando una mejora en la salud del paciente sino más bien a algún tipo de circunstancia comercial ya que el medicamento no ha sido retirado.— <strong>Teresa Montlleo Arenas</strong> y <strong>Carles Marí Fabra.</strong></p>
<p> </p>]]></content:encoded>
  </item>
  <item>
    <title><![CDATA[Francia: una alegría contenida]]></title>
    <link><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/10/opinion/1336647107_592785.html]]></link>
    <guid isPermaLink="true"><![CDATA[http://elpais.com/elpais/2012/05/10/opinion/1336647107_592785.html]]></guid>
    <dc:creator><![CDATA[Sami Naïr]]></dc:creator>
    <description><![CDATA[El resumen del cuadro político tras estas elecciones sería: decepción ante los partidos clásicos, ascenso de los extremos, debilidad estructural de la izquierda. Hollande ha derrotado a Sarkozy, pero no a la derecha]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Tue, 15 May 2012 01:10:29 +0200]]></pubDate>
    <category><![CDATA[Opinión]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones Francia 2012]]></category>
    <category><![CDATA[PS Francia]]></category>
    <category><![CDATA[François Hollande]]></category>
    <category><![CDATA[Nicolas Sarkozy]]></category>
    <category><![CDATA[Marine Le Pen]]></category>
    <category><![CDATA[Proyección resultados]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones presidenciales]]></category>
    <category><![CDATA[Resultados electorales]]></category>
    <category><![CDATA[Francia]]></category>
    <category><![CDATA[Europa occidental]]></category>
    <category><![CDATA[Elecciones]]></category>
    <category><![CDATA[Europa]]></category>
    <category><![CDATA[Partidos políticos]]></category>
    <category><![CDATA[Política]]></category>
    <content:encoded><![CDATA[<p>La elección presidencial ha revelado algo latente en Francia: una profunda crisis de confianza de la mayoría del pueblo ante las elites que lo representan. Más allá de la victoria de François Hollande, que no es una victoria del programa del Partido Socialista, y de la derrota de Nicolas Sarkozy, que es sobre todo un rechazo a su persona, debemos extraer tres lecciones. En primer lugar, la emergencia, en la primera vuelta, de un voto <em>de protesta, tribunicio,</em> que recuerda a los años 50, 60 y 70 del siglo pasado, cuando el Partido Comunista Francés representaba a toda una parte de las clases populares explotadas sin esperanza alguna de acceder al poder. Esta vocación fue utilizada con mucha inteligencia política por François Mitterrand con el proyecto de Unión de la Izquierda, que permitió, a la vez, reconstituir el Partido Socialista, integrar al electorado del Partido Comunista en una perspectiva realista de acceso al poder y, a continuación, destruir la influencia ideológica y política comunista tras la victoria de la izquierda en 1981. Es útil recordar esta experiencia para comprender, en un contexto del todo diferente, lo que probablemente sucederá ahora con el Frente Nacional.</p>
<p>Este voto de protesta es colérico, determinado: o se reviste del progresismo del Frente de Izquierda (alianza de fuerzas socialistas, militantes de extrema izquierda y restos del Partido Comunista que han invertido toda su habilidad y su aparato de movilización en esta batalla) o representa a una constelación de fuerzas de extrema derecha y derecha xenófobas, gente sin ideología concreta pero desorientada ante los estragos de la crisis europea y de la globalización liberal. Estos dos “extremos” son, en realidad, cada vez más importantes en Francia. Se han hecho oír con fuerza en la primera vuelta, ya que representan aproximadamente a más del 30% del electorado.</p>
<p>En segundo lugar, y éste es un fenómeno nuevo, la extensión del voto en blanco y nulo y de la abstención (24, 59 %), que supera ya los dos millones de electores. Cifra importante, dada la politización de los ciudadanos franceses y de la elección presidencial, vivida tradicionalmente como un escenario refundador del vínculo nacional y republicano. Este fenómeno tiene un significado no solo simbólico sino también político: constituye una estrepitosa desaprobación por parte de ciudadanos formados, políticamente educados (sobre todo los votos en blanco y nulos), de los programas de partidos políticos centrales (la UMP y el PS).</p>
<p>En tercer lugar, esta elección pone en evidencia un dato cruel que no debemos negar: <em>la izquierda es minoritaria en Francia.</em> En la primera vuelta, <em>toda</em> la izquierda no supera el 44% de votos; no es sino por la adhesión de una parte del electorado centrista y de una delgada franja del electorado del Frente Nacional que ha podido superar el 50%. Esta es una realidad que, por lo menos, tiene dos significados estructurales: por un lado, sociológicamente, la izquierda no ha podido recuperar la influencia que tenía en los años 80 en el seno de las clases populares y medias bajas (¡el Frente Nacional, de extrema derecha, se ha convertido así en el primer partido <em>obrero</em> del país!); por el otro, la alianza electoral del PS y del Frente de Izquierda solo podrá esperar una victoria en las próximas elecciones si se abre al centro o logra dar de nuevo esperanza a quienes han votado en blanco, nulo o se han abstenido. La apuesta de Dominique Strauss-Kahn, ese liberal de “izquierda” que tanto gustaba al electorado de las clases medias, era la apertura al centro. En esta elección, Hollande se definió más a la izquierda; le resultará difícil construir un puente entre el centro y la izquierda de la izquierda. Porque, en la cuestión de la lucha contra la crisis, existe una divergencia insuperable entre ambos campos. François Bayrou, dirigente de un centro débil, representa en realidad al centro derecha, es decir, las clases medias altas y la burguesía liberal, que aceptan la política de austeridad y quieren sobre todo una fuerte liberalización del mercado laboral. Sus tropas tenderán pues a ir hacia la derecha. El Frente de Izquierda pondrá como condición para su apoyo al PS la obtención de un grupo propio en la Asamblea nacional, lo que le permitirá pesar en futuras orientaciones de la política presupuestaria y económica. Hollande no está cerca de resolver estas contradicciones, porque cosechó un pobre resultado en la primera vuelta de las presidenciales y no ha podido movilizar a los indecisos en la segunda.</p>
<p>Resumen del cuadro político el día después de esta elección: decepción ante los partidos clásicos, ascenso de los extremos, debilidad estructural de la izquierda. La campaña electoral, a pesar de los esfuerzos de los medios para “calentarla”, desarrollada en un ambiente moroso y, al menos en la izquierda, con menos entusiasmo que en las primarias organizadas en el Partido Socialista, ha conducido ciertamente a la victoria de François Hollande y a la derrota personal de Nicolas Sarkozy pero no, fundamentalmente, a la derrota de la derecha. Es por ello que en las próximas elecciones legislativas el problema de las alianzas volverá a ser central con unas fuerzas políticas que han sido silenciadas en la segunda vuelta de las presidenciales.</p>
<p>En la derecha está claro que un problema ya histórico debe ser resuelto: el Frente Nacional se ha convertido en <em>una realidad permanente</em> de la escena política nacional. No nos desharemos de él ni con facilidad ni con rapidez. Dos evoluciones son posibles: o desintegra a la derecha tradicional, como proclama oficialmente Marine Le Pen, aunque ésta es una hipótesis poco plausible de momento; o evoluciona de manera progresiva influyendo ideológicamente a la derecha, compartiendo con ella cada vez más valores (la puerta ha sido abierta de par en par por Sarkozy), y se convierte en un partido de una derecha populista “respetable”, a imagen del partido neofascista de Fini en Italia y, por tanto, un aliado necesario y aceptable de la derecha clásica. Esta es la evolución más probable, por la que trabaja Marine Le Pen. Situación que, por otra parte, confirma la evolución sociológica e ideológica hacia la derecha de la sociedad francesa. <em>La paradoja es pues que la izquierda ha ganado las elecciones en un contexto de derechización de la sociedad francesa y europea.</em> Y este resultado se debe en buena medida al rechazo a la persona de Sarkozy, que nunca ha entendido nada de la identidad profunda de esta sociedad.</p>
<p>En la izquierda, el problema principal es el de la reconquista del electorado popular, que ya no está encuadrado por el Partido Comunista y ha sido abandonado por el Partido Socialista, que quiere ser en primer lugar el partido de las clases medias. Este electorado se ha perdido en provecho del Frente Nacional desde mitad de los años 90. De él depende la renovación de la izquierda. Esta no tiene ni la ideología ni la estrategia capaz de hacerlo volver a su seno: ya no tiene capacidad utópica para ofrecer un futuro mejor al pueblo ni estrategia de terreno capaz de encuadrarlo, como hacía antes el Partido Comunista. De otra parte, no hay que olvidar que todo el éxito de antaño del Partido Comunista estaba basado en su vocación de ser un partido identitario, mientras que la izquierda de hoy aparece más bien como una fuerza de poder electoral sin identidad bien afirmada. Es esencialmente liberal en el plano identitario, lo que no empuja al electorado popular a reconocerse en ella. En realidad, la única vía que permitiría a la izquierda regresar a la centralidad entre esas clases es la vía republicana, que concilia de manera equilibrada a la vez derechos y deberes de los ciudadanos. Pero por mucho que lo quiera y comprenda, el Partido Socialista aún está lejos de tomar esta vía por su gran alejamiento del pueblo en nombre de la ideología democrática liberal de estos últimos 20 años. Las próximas elecciones legislativas no serán fáciles para la izquierda. Deberá volver a dar confianza al pueblo. Es un desafío, porque, como ha subrayado el profesor Javier de Lucas en un reciente debate en la SER, la alegría con que se ha acogido su victoria ha sido, a decir verdad, una alegría “contenida”.</p>
<p class="nota_pie"><strong>Sami Nair</strong> es profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.</p>
<p class="nota_pie">Traducción de M. Sampons</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
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    <title><![CDATA[El Roto]]></title>
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    <description><![CDATA[Viñeta de El Roto del 16 de mayo de 2012]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
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    <title><![CDATA[Peridis]]></title>
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    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
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    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
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    <title><![CDATA[Ramón]]></title>
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    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:10:07 +0200]]></pubDate>
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    <description><![CDATA[Viñeta de Erlich del miércoles 16 de mayo]]></description>
    <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2012 02:07:55 +0200]]></pubDate>
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