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ANÁLISIS

El director financiero cotiza al alza

El financiero asume posiciones cada vez más críticas y se implica más en el diseño e implantación de la estrategia

El director financiero cotiza al alza

Según opinan los consejeros delegados (CEO) en The view from the top (KPMG, 2016), la figura del director financiero (CFO, acrónimo de Chief Financial Officer) es el puesto directivo de mayor proyección. En el nuevo escenario ha de ir más allá de los números y el reporting y ser un experto en modelos de negocio, tecnologías, sistemas, riesgo, finanzas internacionales, cumplimiento normativo… Desde que Pacioli describiese en el siglo XV cómo registraban los mercaderes venecianos los números de su comercio mediante la partida doble aún en vigor, o que Fisher hace más de un siglo integrase matemáticas y economía en las finanzas modernas, o que Black y Scholes enseñasen cómo el valor aumenta con la volatilidad, o que Kahneman y Tversky desvelasen los aspectos emocionales de las decisiones financieras, esta disciplina ha experimentado una transformación profunda.

La evolución ha sido radical en las últimas dos décadas debido al mayor protagonismo del riesgo, muchas veces olvidado, y a la irrupción de nuevas tecnologías en la función contable-financiera. Los canales de venta online, la gestión tributaria virtual, los medios de pago alternativos, los sistemas expertos, la banca y las facturas electrónicas o la robotización de asientos son ejemplos de oportunidades. Según el ­High Performance Finance Study (Accenture, 2014), para más del 85% de los CFO es clave aplicar a esta función el big data & analytics y la tecnología digital. Además, la combinación de las nuevas tecnologías y la desintermediación de la financiación empresarial promueven las fintech y los mercados alternativos como el MAB o el MARF. Una emisión de bonos, la cotización en Bolsa o el acceso a financiación no bancaria ya no son exclusivos de los grandes.

Pero la función financiera no siempre está a la altura de las circunstancias. El repetido error de promover un crecimiento imprudente altamente apalancado deja inerme a muchas empresas ante un detonante externo, lo que explica más de una crisis empresarial y el correspondiente plan de rescate con sus típicos ingredientes: desinversiones, recortes de costes, reducción de plantilla, cambio de propiedad, reestructuración financiera… Las crisis periódicas como la reciente recuerdan el peligro de ignorar los principios financieros básicos y las líneas rojas que debe respetar el financiero.

Las finanzas han de apoyar vigorosamente el desarrollo rentable de la empresa y preservarla de sucesos adversos que quiebren su trayectoria. El conocimiento, como la tecnología, crece exponencialmente y se acumula y transmite colectivamente, pero cada profesional empieza desde cero, con su partitura en blanco. Esto exige un esfuerzo continuo de formación para evitar los errores de la ignorancia, los más graves por cometerse al desconocer sus consecuencias.

La creciente exigencia de información y transparencia hacen que las entidades financieras tradicionales y los nuevos financiadores aumenten el escrutinio de sus clientes y les exijan mayor detalle. El financiero, primer interlocutor del prestamista, es el principal transmisor no sólo de los números de la compañía, sino también de su estrategia y sus expectativas, para lo que precisa un profundo conocimiento transversal de la organización. Ello añade a su perfil aptitudes como la visión global del negocio, la gestión del riesgo, la capacidad de comunicación y de negociación, la prioridad de crear valor o la gestión eficiente de grandes volúmenes de datos e información.

Por ello, el financiero asume posiciones cada vez más críticas. Como afirma The new CFO agenda (Argyle Executive Forum, 2016), más del 55% de los CFO encuestados consideran que es con el consejero delegado con quien más han aumentado su colaboración y resaltan su creciente implicación en el diseño e implantación de la estrategia. Pese a este nuevo papel, queda mucho por hacer incluso en las tareas más tradicionales. En Las claves de la dirección financiera (KPMG, 2017), un 54% de los CFO reconocen que la información en su empresa debe mejorar, y es que los nuevos retos han de alcanzarse sin descuidar las exigencias seculares de la profesión.

Juan Pérez-Carballo Veiga y Luis Moreno Salas son director y profesor, respectivamente, del máster de dirección financiera de Esic.