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Medicina navarra en el corazón de España

La clínica universitaria creada en 1962 en la Comunidad Foral se suma a la sanidad privada en Madrid con un propuesta muy centrada en el paciente y la investigación

Quirófanos de la Clínica Universitaria de Navarra en Pamplona.
Quirófanos de la Clínica Universitaria de Navarra en Pamplona.

Hacía unos 15 años que la Clínica Universidad de Navarra (CUN) rumeaba el desembarco en Madrid y será el próximo otoño, probablemente para finales de octubre, cuando abra las puertas del centro sanitario que se está construyendo en el kilómetro 7 de la autopista A2. “El proyecto se ha ido demorando por distintas causas. Primero preferimos poner en marcha, hace ya unos 12 años, el policlínico que no ha permitido probar el mercado de la capital y más tarde, incluso antes de la crisis, empezamos a buscar una localización y un proyecto financiero que nos convenciera. Nos hemos demorado mucho pero hay que tener en cuenta que somos una organización sin ánimo de lucro y que tenemos que ser prudentes con las inversiones”, explica José Andrés Gómez Cantero, director general de la CUN.

El plan se materializó para la clínica cuando llegó a un acuerdo con Inversiones Tirema, una sociedad con intereses en el sector inmobiliario controlada por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y heredera de la fortuna de la condesa de Torre Arias. Tirema cede el terreno y construye el hospital a cambio de un alquiler, mientras que la CUN pone de su presupuesto unos 25 millones de euros para el equipamiento médico. “En general, no nos endeudamos”, dice el director, “nuestro excedente de caja lo destinamos a las inversiones tecnologicas, la investigación, la formación de nuestros profesionales, a pagar a los residentes, y a todo lo que contribuya a mejorar la atención del centro”. La CUN tiene un presupuesto anual que supera los 150 millones de euros.

Para un centro con tan buena reputación —encabeza la lista de hospitales privados del Monitor de Reputación Sanitaria (MRS)—, el desembarco en Madrid tiene sentido. Navarra no es precisamente la comunidad mejor conectada ni por tierra ni por aire con Madrid o Barcelona. Al aumentar la oferta de la sanidad privada en la capital, para muchos de los tradicionales o potenciales pacientes de la CUN procedentes del centro y sur de España, de Portugal o de América Laina; ya no tuvo sentido el periplo hasta Pamplona.

Un aventura necesaria

Añadido a esto, la facturación de la clínica no ha sido inmune al fin del convenio que desde hacía 30 años tenía con el Gobierno foral —encabezado por Uxue Barcos y compuesto por Geroa Bai, Bildu, Podemos e Izquierda Unida— para atender a los más de 7.000 trabajadores de la Universidad de Navarra y sus familiares en lugar de la sanidad pública. El convenio suponía unos cinco millones de euros anuales de ingresos para la CUN. El acuerdo se mantiene solo para transplantes y derivaciones de la sanidad pública cuando esta se vea desbordada. La medida fue muy polémica. Hubo quienes justificaron que la atención de esas personas pasara a la sanidad pública arguyendo menores costes, mientras otros la vieron como un simple ataque a un centro vinculado al Opus Dei.

A Madrid, la clínica llega decidida a poner en marcha el mismo modelo forjado en Pamplona desde 1962, y que tiene como eje una atención muy directa con los pacientes. Los médicos de la CUN, por ejemplo, no pueden trabajar en otros centros ni tener consulta privada, algo nada habitual en el gremio. Cada paciente tiene así siempre un médico de cabecera que está en contacto con los diferetenes especialistas. El centro tiene previsto contratar unos 500 profesionales (90 serán médicos) en Madrid, una cifra que supone un aumento del 25% respecto a los 2.000 con lo que cuenta en Pamplona, de los que casi 300 son médicos, sin contar los residentes, que son 170. “El proceso de selección va mejor de lo que esperábamos, hay muchos profesionales que valoran trabajar en un solo hospital, tener una vida menos estresante, incluso ganado menos que con el pluriempleo”, dice Gómez Cantero.

La propuesta de la CUN es todo un reto en Madrid puesto que, como señala la experta en el sector sanitrario de PwC, Leticia Rodríguez Vadillo, “la competencia es dura y no hay una gran demanda no atendida, por lo que las empresas están obligadas a luchar por las mismas cuotas”.

“Yo no se nada de números. Cuando nos reunimos y nos cuentan que hemos ganado un poco más, yo solo pienso en qué podemos invertir ese dinero para mejorar nuestra atención médica. Puede sonar ingenuo, pero para mí el accionista es el paciente”, dice Jesús San Miguel, el director médico de la CUN y una eminencia en hematología. “Lo que diferencia a la CUN de otros centros es que nuestro modelo no es aditivo, sino sinérgico. Esto quiere decir que, aparte de que hay un médico de cabecera para un paciente, los demás especialistas le informan y comentan a ese médico encargado los tratamientos que prescriben y por qué. Por eso las pruebas y los tratamientos no se acumulan uno tras otro en el expediente del paciente, sino que se interrelacionan y complementan, ahí se produce la sinergia. este sistema es el que más me llamó la atención cuando llegué aquí hace cuatro años y creo que es un pilar de la clínica”, explica. “Los pacientes quieren saber el diagnóstico pero también por qué, y entender los tratamientos a los que sometemos a su cuerpo. Es su derecho y nuestra obligación”, concluye San Miguel.

Los médicos también se dedicarán a la asistencia pero también a investigar y dar clases porque junto a la clínica se instalará un campus universitario. y a la asistencia médica. “Mi obsesión es que en la medicina no podemos solo vivir de consumir el conocimiento que otros generan sino también generar conocimiento”, recalca San Miguel. La nueva sede ofrecerá 46 especialidades médicas pero pondrá especial interés en cinco: salud de la mujer y el niño, chequeos, traumatología y oncología. En esta última disciplina, en la que Madrid ya cuenta con centros muy especializados, la CUN propone un modelo muy integral, que incluye diagnóstico, tratamiento, innovación terapéutica, seguimiento exhaustivo, etcétera; en línea con la atención de los centros de Houston.

LA CUN ya tiene convenidos firmados con aseguradoras como DKV, Sanitas, Mapfre o Cigna para atender a un cupo de sus afiliados que, por ejemplo, pagarán una prima para acceder a la clínica. El hospital abre con una previsión de 70.000 consultas y 75 camas en el primer año, ampliables a 200.