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La economía japonesa anota su mejor racha de la última década

La tercera economía mundial avanza un 0,5% en los primeros meses de 2017 y registra cinco trimestres consecutivos en expansión

Japón parece haberse situado por primera vez en mucho tiempo en una senda estable de crecimiento. El archipiélago asiático anotó un quinto trimestre consecutivo en expansión económica, algo que no ocurría desde hace una década. El país sigue lejos de los niveles de inflación deseados y de recuperar el impulso económico que admiró y asustó a partes iguales a todo el planeta el siglo pasado, pero al menos parece haber dejado atrás los vaivenes de los últimos años, durante los que se registró una recesión técnica prácticamente en cada ejercicio fiscal.

Una tienda de zapatos en Tokio.
Una tienda de zapatos en Tokio. REUTERS

El Producto Interior Bruto (PIB) de la tercera economía mundial se expandió un 0,5% durante el primer trimestre del año en comparación con los últimos tres meses de 2016. A un ritmo anualizado, el incremento es del 2,2%, según los datos preliminares publicados este jueves por el Gobierno nipón. Esta cifra es también la más elevada del último año.

Parte de esta bonanza, como ocurrió en trimestres anteriores, responde al buen comportamiento de las exportaciones, que crecieron un 2,1% intertrimestral (8,9% a ritmo anual) gracias a la recuperación de la demanda global y la debilidad del yen, que abarata los productos japoneses en el exterior. La confianza de las empresas está en máximos, las inversiones públicas relacionadas con los Juegos Olímpicos en Tokio del año 2020 ayudan y la tasa de paro del país se sitúa en un exiguo 2,8%, la más baja entre todos los miembros del G-20. El consumo interno también ayudó (0,4%), aunque su crecimiento fue mucho más moderado porque los sueldos siguen sin crecer a un ritmo que permita a los ciudadanos gastar más.

"El lento crecimiento de los salarios está repercutiendo en los ingresos de los hogares: la remuneración de los empleados, en términos nominales, aumentó solamente un 0,8% en el último trimestre, la menor tasa de los últimos dos años. Teniendo en cuenta el reciente repunte de la inflación, esperamos una desaceleración del crecimiento en la segunda mitad del año", asegura Marcel Thieliant, economista de Capital Economics, en una nota.

La economía japonesa lleva dos décadas de estancamiento atosigada por una enorme deuda y una demografía que hace mella en la oferta laboral por el envejecimiento de la población y las bajas tasas de natalidad. El actual primer ministro, Shinzo Abe, llegó al poder por segunda vez en 2012 con el objetivo de reactivar el país con lo que se considera el mayor programa de estímulo fiscal y monetario de la historia. Durante sus primeros años al mando, y a pesar de la abundante liquidez, la economía japonesa cayó en recesión varias veces y hasta ahora no parece haber logrado cierta estabilidad.

Pero el objetivo de lograr un 2% de inflación sigue muy lejos. Las tasas actuales apenas alcanzan un crecimiento de los precios del 0,5%. El Banco de Japón, que no tiene previsto reducir los estímulos a corto plazo, espera que este objetivo se alcance en 2019, cuatro años más tarde de lo que se esperaba inicialmente. El organismo que regula la política monetaria sigue con su plan de compra de activos, mantiene los tipos de interés en terreno negativo y hasta controla el rendimiento de los bonos a diez años.

La inflación y el crecimiento económico son fundamentales para afrontar la enorme deuda pública del archipiélago, la mayor del mundo sobre el porcentaje del PIB, que a finales de marzo alcanzaba los 1.071 billones de yenes (8,65 billones de euros), o más de 68.000 euros por habitante. La práctica totalidad de los bonos del Gobierno japonés están en manos de los propios ciudadanos del archipiélago y se contrajo a unas tasas de interés muy bajas.

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