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Bruselas relaja la notificación de ayudas de Estado para favorecer la inversión en Europa

Los países podrán invertir en aeropuertos y puertos pequeños sin pedir autorización

Un Airbus A 380 en el aeropuerto de Barajas.
Un Airbus A 380 en el aeropuerto de Barajas. EFE

La UE dejará de mirar con lupa ciertas ayudas públicas que otorgan los Estados miembros para favorecer la inversión. El dinero destinado a la mejora de puertos y aeropuertos de menor tamaño, así como a infraestructuras culturales, podrá concederse en adelante sin pedir autorización previa a la Comisión Europea, un requisito que buscaba asegurar que las subvenciones estatales no alteraran la competencia en el bloque comunitario. Se trata de allanar el camino a proyectos menores y reservar el escrutinio previo de Bruselas para las subvenciones públicas de gran cuantía.

El Ejecutivo comunitario tomó posesión con el lema de centrarse en los grandes proyectos y dejar a un lado los pequeños. En un momento en que Europa se recupera lentamente de su larga crisis, la Comisión quiere trasladar el mensaje de que desterrará cualquier barrera que obstaculice las inversiones, también las públicas. “La medida ahorrará a los países tiempo y problemas cuando inviertan en puertos y aeropuertos, en cultura y en las regiones ultraperiféricas [incluida Canarias] y, al mismo tiempo, preservará la competencia”, ha argumentado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, al presentar las nuevas reglas.

Los Gobiernos no tendrán que comunicar más a Bruselas cualquier inversión que realicen en los aeropuertos con menos de tres millones de pasajeros al año. Son más de 420 en toda Europa (el 80% de todos los existentes), pero solo representan el 13% del tráfico. También se podrán financiar los costes de explotación de los aeropuertos más reducidos de todos, los que movilizan a menos de 200.000 pasajeros al año —apenas el 1% del tráfico—. La Comisión entiende que muchas de las cantidades que los Gobiernos destinan a estas infraestructuras pretenden favorecer las interconexiones internas y quiere agilizarlas desde el principio.

En cuanto a los puertos, se podrán destinar hasta 150 millones millones a los marítimos sin comunicación previa y hasta 50 millones en puertos terrestres. También se podrá dedicar dinero a infraestructuras culturales y deportivas (por ejemplo, salas de conciertos) y a compensar a las empresas por los costes de servicio en las regiones ultraperiféricas de Europa —como las Azores o las Canarias—.

No afecta a las ayudas a la banca

Bruselas, eso sí, siempre se guarda el derecho de evaluar después si ese dinero ha podido alterar las reglas del libre mercado en Europa, pero no de manera sistemática. El objetivo es reservar los esfuerzos comunitarios para los grandes casos potencialmente problemáticos en cuestiones de competencia —por ejemplo, los beneficios fiscales abusivos que otorgan las haciendas europeas a grandes empresas—. Independientemente de su cuantía, las ayudas públicas a la banca nunca estarán exentas de notificación previa, aclaran fuentes comunitarias.

Con las reglas actuales, ya estaban exentas el 95% de todas las decisiones de ayudas de Estado. Aproximadamente la mitad de las que todavía tienen que comunicarse quedarán fuera de ese requisito con la nueva regulación, que tendrá carácter retroactivo —por ejemplo, si un país no notificó en su día una operación que a partir de ahora queda exenta, ya no tendrá que hacerlo—.

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