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OPINIÓN

Finanzas climáticas en España

El sector financiero y corporativo español comienza a tener en cuenta los riesgos y oportunidades que la lucha contra el cambio climático presenta para la economía

El Acuerdo de Paris (COP-21), ya ratificado por 145 países, busca limitar el aumento de la temperatura media del planeta a menos de dos grados desde los niveles pre-industriales. En el marco de este acuerdo, más de 200 inversores institucionales de carácter mundial han pedido a los jefes de Estado de las principales economías que impulsen la inversión en activos bajos en carbono y apliquen marcos de información financiera relacionados con el clima. Este ámbito de trabajo se denomina actualmente como finanzas climáticas, lo cual conlleva incorporar al análisis económico de una inversión un estudio de los riesgos y oportunidades de origen climático como forma de valorar su impacto según los riesgos y oportunidades que conlleva en distintos escenarios de futuro.

En el mercado español, por ahora, las finanzas climáticas se centran en emisiones de bonos verdes. En 2014 Iberdrola realizó su primera emisión y desde esa fecha ha incrementado los importes y la periodicidad, hasta la emisión de 1.000 millones de euros realizada el pasado febrero. Un caso similar es el de los préstamos verdes que BBVA ha concedido a empresas españolas, y que se ha regido por las mismas normas que la emisiones de bonos verdes, los llamados Principios de Bonos Verdes coordinados por la Asociación Internacional de Mercados de Capitales (ICMA).

La semana pasada, Repsol fue la primera compañía de hidrocarburos en emitir un bono verde, lo cual puede parecer una contradicción tratándose de una de las actividades más expuestas a la lucha contra el cambio climático, pero que confirma que en la lucha contra el efecto invernadero generado por las emisiones de CO2 no hay sectores excluidos. Otro proyecto singular es el que ha presentado Caja de Ingenieros con la puesta en marcha de un Fondo de Inversión que se centrará en compañías que tienen en cuenta su impacto medioambiental, son líderes en la lucha contra el cambio climático o apuestan por nuevas prácticas de reducción de consumo de energía. Se trata por ello del primer fondo de inversión exclusivamente enfocado hacia la promoción de una economía baja en carbono y que se cataloga dentro de las llamadas Inversiones Socialmente Responsables.

Las finanzas climáticas impulsan también el diseño de productos financieros vinculados específicamente a objetivos de sostenibilidad. En este ámbito destaca por su novedad la línea de financiación creada entre el Banco Santander y el Banco Europeo de Inversiones para apoyar proyectos de eficiencia y renovación energética de los edificios e instalaciones existentes en el sector turístico y hotelero español, que integra en su análisis el certificado energético del edificio.

En definitiva, el sector financiero y corporativo español comienza a tener en cuenta los riesgos y oportunidades que la lucha contra el cambio climático presenta para la economía, pero las iniciativas son todavía escasas en comparación con las de otros países europeos. La futura Ley de cambio climático y transición energética, anunciada por la ministra Tejerina en la Comisión de Medio Ambiente y Cambio Climático del Senado, deberá impulsar el desarrollo de este ámbito.

Ricardo Pedraz y Arturo Rojas son profesores de Afi Escuela de Finanzas.