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El abogado de la UE da la razón a los taxistas y propina un varapalo a Uber

La justicia europea considera que los Veintiocho pueden obligar a la empresa a tener licencias para ejercer su actividad. En España ya necesitan un permiso VTC para operar

Flota de coches Uber en Pittsburgh (Estados Unidos). EFE-Quality

No es una decisión vinculante ni definitiva, pero el abogado general de la Unión Europea ha concluido este jueves que Uber es una empresa de transporte, y como tal sus conductores pueden ser obligados por los gobiernos de los Veintiocho a disponer de las mismas licencias y autorizaciones para ejercer su actividad a las que se obliga a los taxistas. "La prestación de transporte constituye el elemento principal desde un punto de vista económico, mientras que el servicio de puesta en contacto de pasajeros y conductores mediante la aplicación para teléfonos inteligentes es un elemento secundario", afirma el letrado.

Su criterio suele coincidir en una amplia mayoría de los casos con la sentencia final de los tribunales comunitarios, que se estima puede conocerse antes de final de año, por lo que Uber podría enfrentarse a cambios en su funcionamiento para adaptarse a los reglamentos de cada país de la UE. La gran pregunta que el Tribunal de Luxemburgo debe responder en los próximos meses es si Uber es una empresa de transporte o una plataforma intermediaria cuya labor se limita únicamente a poner en contacto a conductores y clientes. El letrado polaco Maciej Szpunar da la razón a los taxistas al decantarse por la primera opción, la más negativa para la compañía estadounidense. "Uber no puede ser considerado un mero intermediario entre conductores y pasajeros", dice el texto hecho público este jueves.

Uber ha reaccionado con un comunicado en el que llama a esperar la sentencia definitiva y no muestra inquietud por un cambio en su definición legal: "Ser considerados una empresa de transporte no cambiaría la operativa que actualmente tenemos en la mayoría de países de la Unión Europea", afirmó una portavoz de la empresa. De hecho, la compañía ya opera en España como una empresa de transporte y todos sus conductores disponen de licencia VTC (alquiler de vehículos con conductor, el permiso con el que trabajan estas plataformas), según fuentes de Uber. Es decir, en caso de que la resolución sea en este sentido, solo afectaría a UberPop según la plataforma, que fue el servicio que originó la denuncia en Barcelona y que en Europa solo se mantiene en Zúrich.

"Las implicaciones jurídicas serán brutales", opina en cambio Montse Balaguer, abogada del bufete SBC, que representa a la Asociación Profesional Élite Taxi en el proceso que llevó a Uber a los tribunales. “Deberá cumplir toda la legislación en materia de transporte, tanto a nivel nacional como comunitario”, ha dicho Balaguer en una rueda de prensa este jueves en Barcelona, que ha añadido: "Siempre hemos defendido que la intermediación que realiza Uber es para prestar un servicio de transporte y el abogado general lo comparte de forma tajante. No es un mero intermediador”. Asimismo, con respecto a que ahora no incumple la normativa, Diego Salmerón, también del bufete, opina que la compañía sigue infringiéndola, aunque no ha especificado en qué aspectos. "La lista es larga", ha dicho. Alberto Álvarez, portavoz de Élite Taxi ha argumentado que los servicios de UberX, Cabify y otros similares también son competencia desleal. Informa Laia Reventós.

Desde la Federación española del taxi Fedetaxi, afirman asimismo que en la resolución puede haber matices importantes. Además, si se les declara como empresa de transportes "tendrán derechos y obligaciones con el usuario final que ahora no asumen y una responsabilidad para con sus conductores". Es decir, si operan de facto como una empresa de transporte, serán responsables de todo el proceso al igual que una empresa de taxistas, según Fedetaxi.

La compañía ha defendido desde su creación su posición de intermediaria alegando que carece de flota de vehículos propia y no paga salarios a los conductores, razón por la cual ha justificado que no debía someterse a la misma regulación que el sector del taxi. El abogado general no comparte esa postura y cree que ambos deben equipararse legalmente. Además, estima que la voluntad de lucro impide que se denomine como un servicio de coche compartido: "Uber no ofrece un servicio de vehículo compartido, ya que los pasajeros deciden el destino y a los conductores se les abona un importe que excede ampliamente del mero rembolso de los gastos ocasionados". Según cifras de Uber, 7,5 millones de potenciales clientes y 120.000 conductores utilizan su aplicación en la Unión Europea.

El pronunciamiento llega después de que un juzgado de Barcelona trasladara la cuestión a la justicia europea en 2015 para que le orientara sobre cómo interpretar las leyes comunitarias al analizar la demanda interpuesta por la Asociación Profesional Élite Taxi un año antes. La organización de taxistas busca que la justicia paralice la actividad de Uber tal y como está concebida actualmente por competencia desleal. “Si el juez admite que ofrece transporte de pasajeros, tendrá que ajustarse a la normativa: tener licencia y pagar impuestos. Si no es así deberá detallar qué hace y el magistrado dirá si es legal”, señalaron los responsables de la asociación tras presentar la denuncia.

La opinión del abogado general lleva la contraria a la Comisión Europea, que aunque no toma partido directamente en el conflicto, sí ha defendido en los últimos años los beneficios de la economía colaborativa en nombre de la innovación, enfatizando que Uber no debe ser visto como un enemigo para los taxistas. El interés de la compañía por asentar su servicio en Europa le llevó a fichar como asesora a la antigua comisaria de Agenda Digital, Neelie Kroes, que se había erigido como la voz más favorable en Bruselas a la libre competencia dentro del sector. Su desembarco en Uber desató una tormenta política en torno a las puertas giratorias.

Diferencias en los servicios que prestan los taxistas y plataformas como Uber y Cabify

Los taxistas y las plataformas que usan conductores con licencias VTC (vehículo de alquiler con chófer) realizan un mismo servicio: llevar a personas de un lugar a otro a cambio de una tarifa económica. Ambos negocios precisan asimismo de una licencia que concede la Administración pública. En cambio, existen diferencias entre ambos servicios.

La mayor distinción entre ambos es que Uber y Cabify, las principales plataformas que explotan las licencias de VTC, solo pueden realizar un servicio si se les ha sido solicitado previamente. Es decir, el cliente contacta a través de la aplicación electrónica con un conductor para que le traslade de un lugar a otro. En el caso de los taxis, se puede contratar previamente y también se puede parar a uno de los vehículos en plena calle, en el acto, sin una petición previa, algo que los VTC tienen prohibido por su tipo de licencia.

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