Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bruselas eleva al 2,8% la previsión de crecimiento de España en 2017

La Comisión revisa el avance económico español y lo sitúa por encima del resto de Europa

Más crecimiento, menos paro, menos déficit. La economía española empieza a sacar la cabeza de la Gran Crisis tras protagonizar una década perdida, que va camino de alargarse en el mercado laboral y el endeudamiento. Bruselas revisa al alza este jueves los pronósticos de España por encima de los del resto de Europa: la economía crecerá el 2,8% este año (medio punto más que la anterior previsión) y el 2,4% en 2018. “España ya no es el problema del euro”, resumen las fuentes consultadas. Ni siquiera en el déficit, que cerrará este año en el 3,2% del PIB, apenas una décima —1.000 millones de euros— por encima del objetivo. El paro quedará por debajo del 16% en 2018, según Bruselas.

Luis de Guindos, ministro de Economía, en la sesión de control al Gobierno.
Luis de Guindos, ministro de Economía, en la sesión de control al Gobierno.

En su cuarto año seguido de expansión, “el crecimiento se fortalece y es más equilibrado”, titula el capítulo de España la Comisión, por el empuje de la demanda interna y el dinamismo de las exportaciones. Aun así, Bruselas prevé una desaceleración de la recuperación, en especial a partir del 2018, con un alza del PIB del 2,4%.

El crecimiento de la economía española pasa por encima del Brexit y del resto de riesgos que acechan: el PIB recuperará el nivel previo a la crisis en algún momento de los próximos meses. Eso sí, van casi 10 años desde el inicio de la Gran Recesión. Una década perdida en la que España ha hecho reformas, ha digerido el pinchazo de la burbuja y ha elevado sus exportaciones, pero que ha dejado profundas cicatrices en forma de elevado endeudamiento y problemas en el mercado laboral.

El paro sigue claramente por encima de la media de los países desarrollados, tras dos reformas del mercado de trabajo que han apuntalado la competitividad a costa de los salarios y la precariedad. Bruselas, que patrocinó esos cambios, no tiene quejas: subraya que gracias a esas reformas el crecimiento está muy por encima de la media y mejora las expectativas. La creación de empleo sigue a buen ritmo. Y ni siquiera las cuentas públicas son ya una gran preocupación: “No hay riesgos fiscales a corto plazo”, asegura la Comisión en su análisis del Plan de Estabilidad enviado por el Gobierno.

Las previsiones de primavera son un balón de oxígeno para Madrid, que ha conseguido despejar, al menos en parte, las dudas de Bruselas (por ejemplo en el capítulo de ingresos). En un contexto de excepcionales incertidumbres globales —que se disipan con la victoria de Emmanuel Macron en Francia—, Bruselas eleva medio punto sus pronósticos de crecimiento este año, hasta el 2,8%. El brazo ejecutivo de la UE es, por una vez, un punto más optimista que el Gobierno y que el FMI, que cifran el alza del PIB en el 2,7%. La velocidad de crucero se reducirá al 2,4% en 2018, pero en ambos años registrará una fuerte creación de empleo, según los datos a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

La recuperación y la mayor inflación permiten una sustancial rebaja del déficit. El agujero fiscal cerrará 2017 en el 3,2% del PIB, según las nuevas previsiones de Bruselas, que en febrero estimaba un 3,5%. El objetivo, del 3,1%, está cerca. En 2018, España bajará con creces del listón del 3% y saldrá del temido brazo correctivo del Pacto de Estabilidad, lo que supondrá algo más de margen de maniobra para el Ejecutivo. La Comisión espera que el déficit se sitúe en el 2,6% en 2018, cuatro décimas por encima de la meta.

5.000 millones de desfase

El desfase en las cuentas públicas asciende a medio punto de PIB (unos 5.500 millones) entre 2017 y 2018 respecto a los objetivos pactados; hace solo tres meses, Bruselas pensaba que podía ser necesario un ajuste mucho mayor, de 11.000 millones. La salida del brazo correctivo, además, hace mucho menos temible la posibilidad de tener que acometer recortes adicionales. “Todo es más sencillo con crecimiento e inflación, todo es más fácil fuera del brazo correctivo del Pacto de Estabilidad”, resumen en La Moncloa. Aun así, Bruselas cree que el ajuste estructural se queda corto y que España debería tener preparado “un análisis cuidadoso” por ese flanco si se deteriora el escenario previsto.

La parte del león del ajuste se ha producido en el sector exterior. Con la ayuda del BCE y el petróleo, la diferencia ente exportación e importación ha pasado de un déficit de dos dígitos a territorio positivo. La Comisión señala la otra cara de la moneda: la economía sigue lastrada por un endeudamiento formidable, tanto privado como público. La deuda pública seguirá en torno al 100% del PIB en 2027 e introduce “riesgos de sostenibilidad a medio plazo”, el eufemismo bruselense para alertar de posibles problemas. El otro problema es el mercado laboral. Con dos millones de empleados menos que en 2008, los bajos salarios y la temporalidad demuestran que son los trabajadores quienes han pagado la mayoría del ajuste. Pero eso no lo subraya Bruselas. Ni La Moncloa.

Más información