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Casas pensadas por interioristas

El auge de los pisos pequeños, muchos comprados por inversores, y el lanzamiento de servicios a precios ‘low cost’ aumentan la contratación de diseñadores de interiores

El interiorista busca crear espacios funcionales respetando el presupuesto marcado por el cliente.
El interiorista busca crear espacios funcionales respetando el presupuesto marcado por el cliente.

La sombra de los interioristas se hace cada vez más grande. Dejados de lado por muchos propietarios por la creencia de que se trata de un servicio solo apto para bolsillos adinerados, estos profesionales, que dicen aportar paz y armonía en las casas, empiezan a tener un papel cada vez más relevante. El auge en la compraventa de pisos pequeños en los centros urbanos que tienen problemas de espacio y de distribución está animando a sus dueños a echar mano de interioristas capaces de sacar el máximo provecho a cada metro cuadrado. "Cuando no hay espacio es importante que no sobre ni falte nada y que todas las piezas encajen. Hacer un buen interiorismo de un piso de un dormitorio tiene más mérito que el de una mansión", dice la diseñadora de interiores Sandra Marcos.

También están confiando en ellos los inversores de viviendas vacías y deterioradas, que buscan una reforma para revalorizar el inmueble, así como gente que "trabaja mucho y muy duro y lo único que quiere es llegar a su casa y que sea agradable, acogedora y práctica", apunta Guillermo Ortega, interiorista y fundador de DoosInteriorismo. Y, cómo no, los propietarios de pisos y casas grandes que precisan tener cierto reconocimiento y estar a la última moda.

Los interioristas, que planifican y crean espacios, defienden que su trabajo ahorra tiempo y dinero. "A nuestros clientes les ayudamos a tener las ideas claras, y los presupuestos y el tiempo de ejecución cerrados. Muchas veces lo explico diciendo que somos gestores de lo que quieren, que defendemos sus intereses", argumenta Helena Puig, propietaria y directora creativa del estudio Piedra Papel Tijera Interiorismo. "Tener un interiorista a tu lado cuando decoras la casa o la reformas marca la diferencia entre una casa convencional y una casa estupenda. Incluso puede ser la clave para ahorrar tiempo y dinero en el proceso", explican Sandra Rodríguez y Rebeca Campo, responsables del estudio de interiorismo y tienda de decoración R Diseño.

De profesión: ordeno tu ropa

A lo que no llega un interiorista llega el home organizer, una profesión aún muy desconocida en España, pero más que habitual en Estados Unidos. Estos organizadores profesionales de espacios se dedican a poner orden en las casas con desorden y ayudan a imponer control donde reina el caos diario. Ordenan armarios, cocinas, baños, ropa, sartenes, tiran lo que no se usa o ni siquiera se sabe que se tiene. Ayudan a sus dueños a controlar el desorden, el exceso de prendas y los espacios desorganizados. "El desorden es un virus y acaba controlándolo todo", dice Cloti Martínez, fundadora de la empresa Reorganizarte y autora del libro Reorganizarte: el arte de ordenar tu casa y llenar de felicidad tu vida. Esta periodista de profesión lleva seis años ordenando los vestidores y armarios de otros. Junto con María Gallay, de Organización del Orden, y Adelaida Gómez, de Orden Studio, han fundado la primera Asociación de Organizadores Profesionales de España (AOTI), que va a celebrar su primer congreso en Madrid el próximo mes de mayo. "El interés es creciente, hemos recibido más de 100 mensajes de gente interesada en hacerse organizador", cuenta Martínez. Estos coachs animan a descartar, donar, transformar o vender las cosas que no quiere el cliente o no necesita. Además, explican trucos de organización para aprender a mantener el orden. Los precios son muy dispares. Pueden ir desde los 30 euros la hora hasta los 90 euros. En Reorganizarte cuesta 65 euros la hora.

Por este motivo, no creen que el trabajo que desempeñan sea solo para propietarios con alto poder adquisitivo. "No es un servicio de lujo para nada, desde mi punto de vista es algo inteligente. El hogar de cada uno es demasiado importante como para dejarlo en manos del azar y convivir en él sin sentirse totalmente a gusto", añade Puig.

A que cale aún más en la sociedad está contribuyendo la llegada al mercado de servicios online, que permiten el acceso a interioristas profesionales a precios asequibles. Por 55 euros al mes, sin compromiso de continuidad, se puede obtener asesoramiento para reorganizar una habitación, crear un estilo personal, seleccionar materiales, pinturas, texturas y colores, elegir el mobiliario adecuado, saber cómo y dónde colocarlo y qué muebles se pueden reutilizar. Es el nuevo negocio low cost por el que ha apostado la interiorista internacional Belén Horasdeluz. "Trabajamos con el cliente vía online por el medio más cómodo para él, ya sea e-mail, whatsapp,o skype". Aunque el equipo aporta las ideas, es el propio cliente quien hace el trabajo de campo: tomar medidas, ir a las tiendas y buscar oficios. Si, además, requiere planos y detalles técnicos, el presupuesto sube a 150 euros al mes. "Este plan también incluye ayuda con la lista de la compra de interiorismo para saber cuánto y qué comprar", explica Horasdeluz.

Aunque el trabajo más habitual y tradicional sigue siendo, de momento, el que requiere de la presencia física del interiorista para medir, valorar la luz natural y la orientación de los espacios, y eso cuesta desde 15 euros (asesoramiento básico, sin planos y dibujos en 3D) hasta 30 euros el metro cuadrado, indica Guillermo Ortega, de DoosInteriorismo, cuyo lema —que toman prestado del escultor Jorge de Oteiza— es que el espacio no se mide, se piensa. "Para calcular el presupuesto podría usarse como referencia entre un 5% o 10% del total a invertir", añaden en el estudio Piedra Papel Tijera. Otra de las cuestiones que está facilitando la contratación de servicios de interiorismo es que no hay mínimos: una única habitación, una terraza o incluso el diseño de un solo mueble.

Propuesta integral

Aun así, los servicios que ofrecen son integrales: desde la gestión y coordinación de obras para realizar cambios estructurales en la casa hasta la propuesta de acabados y materiales, arreglos de tapicería y ebanistería, o búsqueda en anticuarios o mercadillos de piezas únicas. Una de las pericias de estos profesionales es mezclar artículos de alto valor con accesorios más económicos para ajustarse al presupuesto que marca el cliente. Distribución, permisos, reforma, colores, mobiliario, tejidos... Y "puede llegar hasta la puesta en marcha del lavaplatos, sintonizar la televisión o llenar los armarios", recalca Ortega.

La colocación de un mueble en un sitio u otro no es una cuestión irrelevante. "Cómo elegimos y ubicamos los muebles puede ayudarnos mucho a ser más ordenados, a relacionarnos más con el resto de miembros de la casa e incluso a ser más productivos en las tareas que realizamos en ella", consideran las interioristas de R Diseño. Por eso, un paso esencial es hablar con los propietarios para conocer su estilo de vida. "Una de nuestras funciones es la comunicación con el cliente, que nos tiene que expresar sus necesidades, porque normalmente tiene un exceso de información recogida en Internet; la labor del interiorista les es fundamental porque es capaz de armonizar y crear espacios funcionales respetando necesidades y presupuesto", arguye Margarita Escribano, decana del Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interiores de Madrid (CODDIM).