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El envío de remesas en el mundo se reduce por segundo año consecutivo

América Latina es la única región que recibe más dinero por la mejora económica en Estados Unidos y la fortaleza del dólar

Centro de acogida de inmigrantes en Burkina Faso
Centro de acogida de inmigrantes en Burkina Faso AFP

El tráfico de remesas generado por la inmigración hacia los países en desarrollo volvió a contraerse en 2016, por segundo año consecutivo. El total del dinero que envió la diáspora global a sus países de origen se redujo un 2,4% y rondó así los 429.300 millones de dólares. Es una tendencia no se veía desde hace tres décadas. América Latina es la única región del mundo que crece.

Los datos finales los publica el Banco Mundial coincidiendo con la reunión de la cumbre de primavera en Washington. El organismo lo explica por el bajo precio del petróleo, la debilidad económica en el Golfo, Rusia y Europa. Las remesas caen también cuando se tiene en cuenta los flujos hacia economías con altos ingresos. El total global fue de 575.200 millones, un 1,2% menos que en 2015.

Las remesas ya se contrajeron en 2009 por la crisis financiera, pero rebotaron al año siguiente. Hay una explicación técnica esta vez asociada al tipo de cambio. Los pagos en euros, libras y rublos ya no generan tanto como antes cuando se pasan a dólares, por la apreciación del billete verde. Se observa en el caso de India. Es el mayor país receptor y el que más sufre en términos absolutos.

Las remesas hacia India cayeron un 9%. La contracción fue aún mayor en Bangladés (11%), Nigeria (10%) y Egipto (9,5%). Este flujo de efectivo es esencial para la financiación de los países más atrasados, hasta el punto de triplicar la ayuda internacional al desarrollo. Este debilitamiento, explica Rita Ramalho, “puede tener un impacto serio en la salud, educación y nutrición de las familias”.

Robusto incremento hacia México

Hay excepciones. México registró el mayor incremento entre los grandes receptores, de casi el 9%, hasta los 28.500 millones. También fue robusto en El Salvador y Guatemala. La región de América Latina es la única que creció el año pasado, un 6,9%, hasta los 73.100 millones. Se explica por la solidez económica en Estados Unidos y un tipo de cambio más favorable por el dólar.

Brasil, por el contrario, registró una caída del 5,4%, a 2.700 millones. El segundo mayor receptor de remesas de la región el año pasado fue Guatemala, con 7.400 millones tras registrar un incremento del 13%. Le sigue República Dominicana, con 5.500 millones, y Colombia, con 4.900 millones. El quinto es El Salvador, con 4.600 millones, donde las remesas representan el 17% del su economía.

La proyección del Banco Mundial es que las remesas hacia los países latinoamericanos siga en ascenso, aunque se moderará a la mitad este año. Será suficiente para alcanzar los 75.500 millones y se elevará a 78.200 millones en 2018. El organismo explica que eso contribuye a la mejora de las perspectivas económicas para la región. Su proyección es de un crecimiento del 1,5% en 2017.

La mejora de las perspectivas económicas para el resto del mundo también debería contribuir a revertir la tendencia de los últimos dos años. El organismo proyecta que las remesas hacia los países en desarrollo crezcan más de un 3%, hasta alcanzar los 443.600 millones en 2017, cerca del nivel de 2014. El informe también señala que los costes asociados a estos envíos se estabilizaron en 7,45 dólares por una transferencia de 200 dólares.