Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reducción de gastos

Cómo reorganizar tus finanzas después de las vacaciones

Apretarse el cinturón cuando ha habido una época de gastos es clave para mantener la economía doméstica saneada

Cómo reorganizar tus finanzas después de las vacaciones

Muchos son los que esta Semana Santa han disfrutado de vacaciones, ya sea con días extra o con los festivos de libro que todos los años nos dejan estas fiestas de origen religioso. La ocupación hotelera así lo confirma, creciendo un 10% con respecto al mismo periodo del año pasado.

Si te has ido de viaje a algún destino puede que se te hayas despistado con el presupuesto y los gastos se disparasen. A veces, aunque nos quedemos en casa, al aprovechar para hacer más planes de ocio también podemos cometer excesos económicos. Si es tu caso, ya no sirven los lamentos y toca apretarse el cinturón para llegar a fin de mes. Seguro que hay cosas que puedes hacer.

Revisa los daños: lo primero es saber cuánto nos hemos gastado. Revisa tu tarjeta, las facturas o los tickets que tienes en la cartera. Calcula cuánto te has gastado y cuánto te has pasado de presupuesto. Sé honesto para analizar la situación y tomar las medidas necesarias. No te olvides de mirar la tarjeta de crédito si la has utilizado, si has pagado a crédito puede que organizándote y cubriendo los gastos antes del próximo mes no tengas que pagar intereses. Revisa las condiciones de tu tarjeta para asegurarte.

Ajusta las tuercas: reduce gastos. Empieza por los superfluos, sobre todo revisa lo que destinas a ocio. También puede que tengas que recurrir a eliminar algún gasto que consideres necesario, siempre y cuando no sea imprescindible. ¿Puedes llevarte la comida al trabajo en vez de comer en un restaurante? ¿Puedes evitar comprar ropa este mes?

Busca alternativas: revisa las necesidades de la próxima semana y plantéate si se puede optar por alternativas más económicas. Tal vez puedas bajar la calidad en algunas de tus necesidades con el objetivo de ahorrar unos euros. También puede que tu despensa te eche una mano para no tener que realizar alguna compra o que lo haga el congelador para los gastos de supermercado.

Nuevas oportunidades: tal vez puedas conseguir ingresos extra con algún trabajo puntual de fin de semana o hacer una colaboración determinada. La falta de tiempo no sirve como excusa, cuando tus cuentas vuelvan a estar saneadas la recompensa habrá valido la pena.

Ponte tiempos: define una fecha para acabar el periodo de apretarse el cinturón. Es importante saber que es un periodo con un fin definido para no desanimarse y también para poner ahínco en el objetivo. Con un periodo cerrado también podremos hacer unos cálculos más certeros sobre la reducción de costes que necesitamos.

Cuestiona los gastos habituales: este punto puede servir no solo en situaciones puntuales como es la vuelta de las vacaciones sino a largo plazo también. Por eso es recomendable revisar los gastos habituales cada cierto tiempo, dos veces al año por ejemplo. Se trata de revisar gastos habituales que hayamos contratado y elegido hace tiempo.

La factura del teléfono puede ser uno de estos gastos, revisa si sigues necesitando el mismo servicio o si el mercado ofrece una tarifa más barata con las mismas prestaciones. Este es un sector que cambia con frecuencia y estar desactualizado puede significar pagar de más.

La factura de la electricidad también puede ser susceptible de cambios para ahorrar un dinerillo al mes. ¿Tienes contratada la potencia que necesitas o pagas por más potencia de la necesaria? ¿Hay tarifas más económicas para cubrir las necesidades de tu casa? ¿Puedes optar por alternativas más baratas para calentar tu hogar? ¿Usas tus electrodomésticos a las horas más asequibles?

Reduce los gastos bancarios

La suma de los gastos bancarios puede suponer una cifra elevada a final de año. Haz la prueba sacando el extracto de tu cuenta habitual y sumando todas las comisiones. Dependiendo de lo que sume puede que te convenga investigar si hay alternativas que te convengan más. Tal vez cambiar de banco suponga ahorrar unos cuantos euros o simplemente con cambiar de producto sea suficiente.

¿Cuánto te cuesta sacar dinero de un cajero? La mayoría de las entidades te cobrarán 2 euros por usar sus cajeros si no eres cliente pero hay entidades que asumirán este gasto. Revisa las opciones que te ofrece tu entidad y compáralas con lo que ofrece la competencia.

¿Tienes cuota de mantenimiento? Es una comisión habitual en ciertos productos bancarios como las cuentas o las tarjetas. Hay entidades que mantienen estas cuotas pero también hay otras que ofrecen estos productos con cuotas de mantenimiento o apertura gratuitas.

¿Te has planteado pasarte a la banca online? Cada situación financiera es diferente y las entidades pueden ofrecer condiciones exclusivas dependiendo de la situación. De todos modos, si generalizamos, los bancos online suelen ser menos agresivos a la hora de aplicar comisiones a sus clientes. La característica diferencial y que para algunos todavía es un hándicap importante es que estas entidades tienen un número reducido de oficinas.