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España le compra chaquetas a Corea del Norte. ¿Qué vende y compra la dictadura?

El opaco país asiático depende de los intercambios con China y del carbón, pero hay algunos clientes más

Corea del Norte es una de las economías más centralizadas y menos abiertas del mundo, pero está lejos de la autarquía. Aunque depende enormemente de China para abastecerse y de la venta de carbón, el país asiático comercia con un gran número de naciones de todos los continentes. El análisis de estos intercambios con el exterior arroja alguna que otra sorpresa. España, aunque con solo un puñado de compras, aparece en la lista.

Kim Jong un visita una factoría.
Kim Jong un visita una factoría. Reuters

Corea del Norte no publica estadísticas sobre su comercio exterior, pero uno se puede hacer una idea de qué vende, a dónde, qué compra y a quién con los datos recogidos por la base de datos Comtrade de la ONU. Estos datos se elaboran a partir de la información enviada por las aduanas del resto de países.

En 2015 —las últimas cifras disponibles—, los intercambios de Corea del Norte con el exterior superaron los 6.500 millones de dólares. Según estos datos, la nación asiática exportó ese año más que Malta, Senegal, Líbano, Cuba o Afganistán. Esto sin contar otros 2.700 millones que comerciaba entonces con Corea del Sur derivados de la actividad del complejo industrial de Kaesong, cerrado desde principios de 2016 a causa del aumento de la tensión entre ambos vecinos.

A pesar de ser una cifra nada desdeñable, el dibujo que pintan estos datos es de una total dependencia de China. El gigante asiático compra un 82% de las exportaciones norcoreanas y es el origen del 85% de los productos que entran a Corea del Norte. Otros productos norcoreanos terminan en India, Pakistán o Angola. Por el lado de las importaciones, tras China, Pyongyang compra a India, Rusia y Tailandia.

Por productos, lo que más se exporta es carbón (un 35% del total), y la práctica totalidad lo compra Pekín. El comercio de hullas reportó ese año al régimen ingresos por valor de 1.075 millones de dólares. Esto da una idea del enorme impacto que puede tener el cumplimiento por parte de China de la última ronda de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que estableció una cuota máxima anual de importaciones de carbón norcoreano. El gigante asiático dijo haber alcanzado este umbral el pasado 19 de febrero, y anunció a partir de entonces la prohibición a la compra de carbón procedente de este país por lo que queda de año.

España, cliente de chaquetas

Además de carbón, ¿qué exporta Corea del Norte? Principalmente textiles: abrigos, chaquetas, cazadoras, trajes, pantalones o camisetas de punto. De hecho, el segundo producto más vendido, por valor de casi 170 millones de dólares, fueron abrigos, chaquetas, anoraks y cazadoras para hombres y niños. Y su segundo comprador, si bien a mucha distancia de China, fue España (361.000 dólares). Otro producto entre los diez más exportados son los moluscos, de los que Francia compró por valor de 703.000 dólares.

Si bien las exportaciones son poco variadas, Pyongyang importa una amplia gama de productos: tejidos sintéticos, televisores, teléfonos, automóviles, neumáticos, ordenadores, aceite de soja o pescado congelado están entre lo más demandado. Pero lo que más necesita Corea del Norte es petróleo, y sus principales proveedores ese año fueron China (62,5% del total), México (24,3%), Rusia (10%) y Turquía (2,5%). Curioso también que la misma Corea del Norte exportara petróleo por valor de 69,5 millones de dólares y que casi la mitad fuera a parar a Burkina Faso.

Otra de las características del comercio exterior norcoreano es que el país arrastra un déficit crónico, es decir, compra mucho más de lo que vende. Teniendo en cuenta que hace décadas que Pyongyang no puede financiarse en los mercados internacionales a través de la emisión de deuda, muchos se preguntan cómo es posible que el país siga siendo capaz de sostener este desequilibrio estructural.

Los analistas apuntan a una combinación de varios factores: inversión china en el país, un mínimo pero al fin y al cabo superávit turístico gracias sobre todo a las visitas de los ciudadanos chinos, las remesas enviadas por los 50.000 trabajadores norcoreanos en el extranjero, ayuda humanitaria o préstamos sin intereses de sus aliados podrían estar ayudando al régimen a compensar este desajuste. A ello habría que sumar el contrabando en la frontera del río Yalu -que separa Corea del Norte y China- y otras actividades ilegales como la venta de armas, de drogas o la fabricación de dinero falso.

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