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FMI

España, entre los países que más se relajó con el déficit

El Fondo Monetario Internacional advierte de que la deuda de las economías avanzadas no se reducirá como estaba previsto

Christine Lagarde, en su última visita a Bruselas
Christine Lagarde, en su última visita a Bruselas AFP

Las economías desarrolladas relajaron el pasado ejercicio su posición fiscal, rompiendo así con cinco años de consolidación. El Fondo Monetario Internacional identifica a España, junto a Italia y Estados Unidos, como el país donde más se abrió el cinturón de los ajustes. Ahora proyecta un déficit del 3,3% del producto interior bruto en 2017 frente al 2,5% que anticipó hace un año.

El déficit español será el tercero más alto en 2017 entre las economías más avanzadas, por debajo del 4% de Japón y de EE UU. Supera en una décima al de Francia. El pasado ejercicio fue del 4,6%, en este caso 1,3 puntos porcentuales más alto de lo proyectado en el informe de primavera de 2016. Para el año próximo el desequilibrio equivaldrá al 2,7% del PIB, siete décimas por encima de lo proyectado.

El FMI espera que por lo general las cosas se mantengan este año sin muchos cambios respecto a 2016 en los países desarrollados así como en los ejercicios sucesivos. Eso, en principio, debería provocar que la deuda pública se estabilizara en el medio plazo. Es decir, no se reducirá como estaba previsto. El año pasado equivalía al 107,6% del PIB y en el mejor de los escenarios se reducirá medio punto porcentual.

El déficit español estará este año próximo a la media mundial, que se estima ahora en el 3,4%. En el caso de las economías avanzadas, el desfase fiscal rondará el 2,7%. La deuda pública española, entre tanto, bajará del 99,3% en 2016 al 98,5% este año y al 97,9% en 2018. Es una proyección muy similar a la de este año. Es la octava más alta entre las economías avanzadas y supera el 90,1% de la zona euro.

El FMI señala que estás proyecciones para las grandes potencias pueden verse trastocadas por las decisiones que adopte EE UU y las elecciones en Europa. El grado de incertidumbre es, por tanto, grande. El FMI aprovecha para pedir que utilicen la política fiscal de una manera inteligente, para alimentar un crecimiento sostenido e inclusivo y apuntalar las cuentas públicas y manejar los riesgos.

La política fiscal, en línea con lo que defiende la Reserva Federal, es por lo general un instrumento poderoso que puede contribuir a incentivar el crecimiento cuando la política monetaria se hace menos efectiva. También puede revitalizar la productividad, la innovación y el empleo. Sin embargo, considera que Washington debe establecer un marco fiscal para una reducción gradual del déficit y estabilizar la deuda. “Hay que ser selectivos”, concluye.

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