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FMI

La cumbre del FMI arranca marcada por Trump, el ‘Brexit’ y las elecciones galas

Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial encaran su encuentro con un optimismo renovado

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial encaran esta semana su cumbre semestral con un optimismo renovado, aunque sin llegar al entusiasmo que mostraron los inversores. La incertidumbre persiste, por tres factores de distorsión muy claros: el futuro impacto de las políticas del presidente Donald Trump, los términos de la salida de Reino Unido de la Unión Europea y las elecciones en Francia. El organismo que dirige Christine Lagarde tiene previsto publicar este martes sus proyecciones económicas.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. EFE

En principio, no se esperan grandes cambios en el análisis de la coyuntura global que realiza el FMI, aunque desde el organismo con sede en Washington se sigue estos días muy de cerca los procesos electorales en cualquier gran socio, porque los resultados son impredecibles y eso genera muchas preguntas.

A estas tres grandes incógnitas sin resolver se suman la futura coalición de gobierno en Alemania, la transición económica en China y las tensiones geopolíticas, por la amenaza nuclear de Corea del Norte, Oriente Medio y América Latina. El temor es que estos factores hagan descarrilar la máquina justo cuando empieza a rodar con más fuerza.

El análisis que hace el FMI es que la economía mundial gana vigor tras una recuperación que dura ya seis años y que se caracterizó por ser desequilibrada y desigual. Y el mensaje en este contexto es el de pedir a los países que se mantengan fieles a los mismos principios sobre los que se construyó la institución hace siete décadas: seguir impulsando los lazos comerciales.

Las perspectivas para la economía avanzadas, las que más sufrieron el golpe de la crisis financiera, mejoran gracias a un impulso de la actividad manufacturera, a la creación de empleo y a que empiezan a crecer los salarios. Eso explica los incrementos en los índices de confianza entre empresarios y consumidores, que en países como EE UU están en máximos de hace 16 años.

Materias primas

Por otro lado, la apreciación del valor de las materias primas y de la energía está aportando un alivio a las economías de los países en desarrollo y emergentes. Persisten, sin embargo, algunos riesgos más allá de la incertidumbre política, como que se restrinjan las condiciones financieras y proteccionismo. Eso podría provocar que el capital abandone los países emergentes. También la baja productividad.

El FMI debe concretar, en cualquier caso, como esta visión se traslada a sus proyecciones económicas globales. Ya en las previsiones que publicó en enero se contuvo, a la espera de tener todas las cartas sobre la mesa. La última estimación era de una expansión global próxima al 3,4% este año, tras un 3,1% en 2016.

Como señalaba Lagarde en su discurso previo a la cumbre, “la promoción de un crecimiento más robusto requiere de más cooperación internacional, no menos”. Es un mensaje indirecto a la administración Trump. En el FMI crea incomodidad la idea de que el presidente de EE UU quiera nominar a Adam Lerrick como el encargado en el Tesoro de lidiar con el organismo.

El proteccionismo, la gran amenaza creciente

El proteccionismo es una amenaza real y si se materializa tendrá un impacto en el crecimiento, la productividad, la innovación y la inversión. Por este motivo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio han elaborado por primera vez un informe conjunto que presentará ante el G20 en el que defiende la apertura de los mercados como motor de la prosperidad y urgen que se respeten las reglas de juego.

Los tres organismos multilaterales admiten que los gobiernos deben adoptar políticas para que sus economías se adapten a la globalización y reducir el coste que tiene para las comunidades más vulnerables la integración económica. Se trata, según los expertos del FMI, de garantizar que haya un apoyo social hacia la apertura, en lugar de crear un caldo de cultivo que alimenta políticas populistas proteccionistas. “Una reglas comerciales robustas y que se hagan respetar ayuda a promover la competencia y garantiza a los ciudadanos que el comercio internacional es ecuánime”, defienden los tres organismos. “Con las políticas adecuadas”, añaden, “los países pueden beneficiarse de las grandes oportunidades que el comercio brinda”.

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