Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Toshiba presenta pérdidas de 4.535 millones y admite su delicada situación

El gigante japonés ha presentado sus cuentas sin lograr el aval de los auditores

Toshiba publicó este martes, con dos meses de retraso, sus resultados de los primeros nueves meses de su año fiscal. Y, como se esperaba, no fueron buenos. La multinacional japonesa registró unas pérdidas de 532.500 millones de yenes (unos 4.535 millones de euros) entre abril y diciembre del año pasado, una cifra muy superior a la estimada. Este inmenso agujero, provocado por el deterioro de su unidad de energía nuclear, podría incluso ser mayor. De hecho, el auditor se ha negado a firmar las cuentas del conglomerado porque tiene dudas sobre los números presentados.

Sede de Toshiba en Tokio, este mismo martes.
Sede de Toshiba en Tokio, este mismo martes. EFE

El principal problema radica en que la contabilidad de la estadounidense Westinghouse Electric, que se declaró en suspensión de pagos a finales de marzo, no está clara. Por un lado, la empresa de construcción de reactores nucleares acumula retrasos en sus proyectos, lo que mermó enormemente sus finanzas. Por otro, según Toshiba, los altos directivos de la empresa estadounidense habrían "ejercido presiones" sobre sus empleados con el objetivo de minimizar estas pérdidas en los libros. La multinacional japonesa ha abierto una investigación para esclarecer si así fue, aunque "necesita más tiempo" para demostrar estas acusaciones de maquillaje contable.

Toshiba calcula que las pérdidas totales del pasado año fiscal podrían ascender a 9.000 millones de dólares, pero ni esta estimación ni los números de los primeros nueve meses del año fiscal han convencido a los auditores. De ahí su negativa de certificar las cuentas. "No fue posible juzgar si los estados financieros requieren de enmiendas o no", dijo la firma de auditoría, que hasta ha instado a la compañía a examinar los resultados de años anteriores ante la posibilidad de que las malas prácticas contables en Estados Unidos se estén produciendo desde hace tiempo.

A pesar de no contar con tal visto bueno, Toshiba decidió igualmente publicar los resultados ante el temor de que un nuevo retraso forzara al regulador bursátil japonés a suspender la cotización de los títulos. Pero la multinacional advirtió en un comunicado de que "es probable que la situación financiera de la compañía se agrave", informa France Presse. De hecho, los resultados arrojan un patrimonio neto negativo que asciende a 225.690 millones de yenes (unos 1.920 millones de euros), lo que forzará a la empresa a tomar medidas radicales para asegurar su continuidad.

Una de las vías para conseguir liquidez es, como ya ha ocurrido, que la compañía se desprenda de algunos de sus negocios. Sobre la mesa está ya la venta de la unidad de chips, la joya de la corona de la multinacional, por la que la taiwanesa Foxconn (mayor fabricante de componentes electrónicos del mundo) habría ofrecido 25.500 millones de euros. Otras compañías surcoreanas y estadounidenses habrían mostrado también interés en hacerse con este caramelo. Según la agencia japonesa Kyodo, Toshiba ha recibido unas diez ofertas y es probable que decida quién se lo queda en julio.

La operación, si bien podría ser un salvavidas para la multinacional, reduciría sustancialmente su tamaño y supondría la pérdida de todo un icono no solamente para la propia compañía, sino para el país. Toshiba, que fue pionera hace décadas en la creación de unos chips ahora ubicuos, sería un ejemplo más de cómo algunas de las grandes invenciones japonesas han pasado a estar controladas -sea a través de adquisiciones o simplemente por la pérdida de cuota de mercado- por empresas en Corea del Sur, Taiwán o, más recientemente, China. La misma Foxconn se hizo el año pasado con una participación mayoritaria en Sharp, fabricante japonés de pantallas. Medios locales especulan con que el Gobierno nipón estaría mediando para forzar entre varios actores locales con el objetivo de tratar de retener este negocio dentro de sus fronteras. La cuestión es si se conseguirá reunir lo suficiente para competir con las cuantiosas ofertas extranjeras y aliviar así la delicada situación financiera de Toshiba.