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Saracho anuncia una nueva ampliación de capital del Popular y no descarta una fusión

El presidente de la entidad denuncia presiones poco equilibradas de bajistas, analistas y medios

Emilio Saracho, presidente del Banco Popular. Jaime Villanueva. Vídeo: ATLAS

El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho, ha anunciado ante la Junta General de Accionistas que la entidad precisará de una nueva ampliación de capital muy sustancial que se sumará a los 5.400 millones de euros que el banco ya ha requerido de sus accionistas desde 2012. El nuevo presidente de la entidad, que sustituyó a Ángel Ron el pasado 20 de febrero, ha añadido que su objetivo no será fusionar la entidad con otra. Pero que no descarta una operación siempre que “reconozca su valor”.

Y la reacción de los mercados ha sido inmediata. Los títulos del Popular se han desplomado un 9% tras conocer las intenciones de Saracho de volver a pedir capital por una cantidad indeterminada y por cuarta vez en cinco años. Las acciones del banco valen hoy seis veces menos que hace tres años. O lo que es lo mismo: desde abril de 2014 acumulan pérdidas superiores al 85%, desde los 5,91 euros hasta el entorno de los 0,73 euros a los que cotiza este lunes, unos mínimos no registrados desde 1987.

Saracho ha cargado contra los reguladores aduciendo que el calendario para aumentar los requisitos de capital exigidos por ley resulta muy rígido y exigente. "Será harto difícil cumplir sin recurrir al mercado", ha afirmado. Y ha añadido que aunque haya una batería de iniciativas que se pueden tomar, no se puede fiar el futuro simplemente a las medidas adoptadas: "El diagnóstico general es que estamos abocados a una ampliación de capital". El presidente del Popular ha explicado que la ampliación se hará "no solo para cumplir, sino también para tener un nivel que permita competir". Si bien ha puntualizado que antes hará falta crear "un sustrato de confianza".

Para reforzar dicho crédito, el Banco ha comunicado la remodelación de su cúpula con los nombramientos de Ignacio Sánchez-Asiaín como consejero delegado y Miguel Escrig como director financiero. Hijo del conocido banquero, el primero ha ocupado cargos en Kutxabank y el BBVA y procede de la consultora Oliver Wyman, que en 2012 detectó en el Popular unas necesidades de capital por valor de 3.000 millones. Escrig ha sido responsable financiero de Telefónica.

Aun así, por el momento la confianza escasea. El pasado viernes S&P recortó aún más el rating del Popular después de que se introdujesen 600 millones de ajustes en las cuentas. La agencia subrayó la débil posición de capital del banco. En la misma línea, Moody's también ha asegurado este lunes que la entidad necesitará más recursos. “Creemos que será un reto para el banco cumplir con el requerimiento de capital sin captar fondos adicionales”, reza el informe de la calificadora.

El mercado interpretaba que un banquero de inversión como Saracho acabaría haciendo con el Popular lo que mejor sabe hacer: despiezar y vender. Según esta versión muy extendida entre los analistas, Saracho maximizaría todas las ventas de activos para luego ser absorbido por otra entidad. Sin embargo, Saracho está intentando ganar tiempo con esta nueva ampliación. El problema radica ahora en convencer a un inversor. Tras haber sido esquilmados, se antoja complicado que los minoritarios acudan. Saracho necesita, por tanto, un accionista de referencia que tome el control a un precio de derribo. Cabe incluso que haya una fusión encubierta si termina entrando alguna entidad financiera. En cualquier caso, la dilución de los accionistas en un primer momento puede ser incluso mayor.

Respecto a estas especulaciones que abundan sobre operaciones de consolidación, el presidente del Popular no ha rechazado la fusión con otra entidad. Pero en medio de una situación desesperada ha puesto un pero y se ha hecho querer. Ha apuntado que solo se llevaría adelante si genera valor para el banco: "No gestionaremos con el fin exclusivo de una operación corporativa. Nuestro plan no debe depender de terceros", ha subrayado.

Abundando en esta línea de defensa de la entidad, Saracho ha reiterado que el negocio principal es rentable. "No creo en la generación de capital a través de estructuras complicadas. Pero creo en el único mercado en el que el banco reúne la masa crítica y relevancia: las pymes y la banca personal. Esto implica desinvertir en lo demás primando la simplificación", ha indicado.

El presidente del Banco Popular también ha denunciado ante los accionistas que la entidad está sometida a una presión de analistas y medios desmesurada. "Estamos soportando una presión significativa desde hace algún tiempo debido al precio de las acciones, las recomendaciones de los analistas, las posiciones bajistas o los rating. Los medios también dedican siempre una atención inusitada y no siempre equilibrada a la situación", ha justificado.

Frente estas presiones, el primer ejecutivo ha expresado su voluntad de trabajar para recuperar a la entidad con la mayor transparencia. "Merece la pena luchar por el Popular. Pero la recuperación solo es posible si actuamos sin mayor dilación, atacando las dificultades a las que se enfrenta el banco. Necesitaré tiempo, pero no mucho", ha declarado. Y ha apostillado que no le temblará el pulso a la hora de tomar decisiones difíciles: "No estamos orgullosos de comunicar hechos como las revisiones de las cuentas de la semana pasada. Pero si en el futuro volvieran a darse situaciones similares volveremos a actuar de igual modo. Quiero reiterar mi compromiso con la transparencia".

Saracho ha resaltado una vez más que la entidad aguantó sin ayudas la mayor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial en medio de un entorno regulatorio difícil. Y ha calificado de sistémica la entidad: "Que Popular vaya bien no es solo lo que quieren sus accionistas, empleados y depositantes, también es lo que conviene a la economía española". El primer ejecutivo ha recordado que el banco ha dotado provisiones superiores a 25.000 millones de euros y que "es previsible que sigan". A juicio de Saracho, la ratio de capital de la entidad es "suficiente pero ajustada". "No me imagino la desaparición de Banco Popular", ha concluido. El banco reúne unos niveles de capital ligeramente por encima de las exigencias legales requeridas. En concreto, declara entre un 11,70% y un 11,85% de sus activos de riesgo, apenas por encima del mínimo legal fijado en el 11,375% y que pronto subirá.

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