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Las gamberradas de tus hijos pueden costarte caro

La ley obliga a los padres a reparar el daño que puedan causar los menores

EFEDan Peled
EFE/Dan Peled EFE

Meros accidentes, y sobre todo gamberradas, de los hijos pueden obligar a los padres a responder civilmente. Las reclamaciones de los perjudicados llegan a los tribunales, alcanzando las condenas económicas a miles de euros en algunas ocasiones.

No siempre la culpa es de los padres, por supuesto; es necesario que exista una omisión de los deberes de vigilancia y control de los hijos menores de edad. Los progenitores deberán demostrar que obraron de manera diligente, conforme a las circunstancias concretas del caso y, en particular, de las personas (como, por ejemplo, en función de la edad concreta que tengan los hijos), del tiempo y del lugar en que se producen los hechos.

Un simple juego de pelota puede parecer algo inofensivo, pero en ocasiones puede resultar catastrófico. Por ejemplo, un caso que llegó hasta el Tribunal Supremo, fue el de unos chicos de 17 años que jugaban al balón en un parque público con un balón de cuero. La pelota impactó con fuerza contra una chica que estaba sentada en un banco del parque, con tan mala suerte que sufrió una lesión en un ojo –irreversible-, algo que costó a los padres de los responsables la cantidad de 60.000 euros.

La típica gamberrada –inocente o no- de unos niños de 10 años tuvo lugar en Alicante, cuando los menores se encontraban en un descampado de matorrales. Su ocurrencia fue la de quemar unos botes de pintura, prendiendo la maleza y provocando un incendio de grandes dimensiones, que incluso afectó a vehículos y a una vivienda cercana. Los sufridos padres fueron condenados a pagar casi 20.000 euros por los daños causados.

¿Quién no ha arrojado una piedra de pequeño? En un pueblo de Ciudad Real, varios menores que tiraban piedras a la puerta de la vivienda, dando golpes a la fachada, produjeron daños que los padres tuvieron que resarcir. Fueron condenados a pagar a los dueños la cantidad de 1.200 euros que costaron las reparaciones.

Responsabilidad de los abuelos

Y, ¿podemos culpar a los abuelos? Pues sí, sí que es posible, porque cuando los sufridos abuelos tienen a su cargo a los nietos, asumen el deber de cuidarlos y vigilarlos y puede incurrir en culpa en caso de no hacerlo y que surja algún percance. De un asunto como este trató una sentencia de la Audiencia Provincial de Guadalajara, en el que se demandó a los abuelos porque los nietos provocaron daños también por arrojar piedras a una propiedad, causando daños. Sin embargo, en esta ocasión fueron absueltos porque no se probó que fuera el niño en cuestión el causante de los daños.

La Audiencia Provincial de Huesca hace unos años tuvo la ocasión de examinar un caso bastante curioso: una menor de edad conducía el deportivo de su novio (que sí era mayor de edad) y estrelló el coche. El novio demandó a los padres, que fueron absueltos. Lo que dijo el tribunal es que si la novia abandonó por unos días la casa de sus padres y se fue a vivir con su novio, el joven asumió el papel de “guardador”, luego el siniestro no podía ser reprochado a los padres, sino al propio novio.

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