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La tecnología marca el cambio en América Latina

Las empresas buscan mejorar las comunicaciones, agilizar el tránsito y facilitar el acceso a la vivienda para hacer más habitables las grandes ciudades

Participantes en la mesa de debate sobre los sectores económicos clave en en el desarrollo de las ciudades

Numerosos residentes de las periferias de México, São Paulo y Buenos Aires emplean cada día entre dos y tres horas para llegar a sus puestos de trabajo. La población se duplica de día y las megalópolis se colapsan. Gobiernos y empresas buscan soluciones para convertir las grandes urbes latinoamericanas en espacios más habitables e integradores y ven a la tecnología como un importante aliado para su transformación. La posibilidad de conocer al detalle las necesidades de cada ciudadano que brinda el big data, la promoción del transporte público y la bicicleta, el teletrabajo y la creación de nuevos empleos vinculados a la economía del conocimiento son algunas de las oportunidades debatidas el pasado miércoles en el foro Las ciudades de América Latina ante los desafíos globales, organizado por EL PAÍS y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la capital argentina con el patrocinio de Abertis, BBVA Francés, Iberia, Indra y Telefónica y la colaboración de Radio Continental y El Nueve.

“La tecnología es el elemento más disruptivo en cuanto a la gestión de las ciudades. Es lo que nos permite cambiar al 100% la forma en que podemos intervenir”, señaló en su ponencia el ministro de Fomento español y expresidente de la Federación de Municipios (FEMP), Íñigo de la Serna. Una de las prioridades de las ciudades latinoamericanas es resolver los problemas de movilidad. Cada mañana cientos de miles de coches se atascan en los accesos. “Hay que hacer algo diferente a lo que veníamos haciendo porque si no esto es inadministrable”, advirtió el alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, al explicar que esta ciudad da servicio durante el día a 6,5 millones de personas, pero oficialmente viven en ella tres millones. México pasa de nueve millones de noche a 17 millones de día. Miami, de 600.000 a 1,4 millones.

Andrés Barberis, director de Autopistas Argentinas de Abertis, propuso como solución invertir en sistemas tecnológicos “para agilizar la gestión del tráfico”, como el peaje sin barreras, conocido como free flow, que permite el cobro a los vehículos sin necesidad de detenerlos, a través de un dispositivo electrónico que identifica al conductor y detecta la ruta que realiza. Este sistema ya se usa con éxito en Chile y Abertis prevé incorporarlo a otras ciudades latinoamericanas en los próximos años.

Vehículos limpios

A más largo plazo, la apuesta pasa por emular la estrategia europea y reducir el uso del coche mediante grandes inversiones en transporte público y en vehículos sostenibles como la bici o los autobuses eléctricos. En Buenos Aires, por ejemplo, 1,3 millones de personas viajan a diario en metro, que cuenta con 56 kilómetros de vías, y 1,4 millones se mueven en tren a lo largo de los 850 kilómetros de vías que conectan la capital con la periferia. Las grandes posibilidades de mejora del sistema ferroviario metropolitano suponen una importante oportunidad de negocio para las empresas del sector. Además, a través de la gestión de datos se pueden conocer con mucho detalle las necesidades de transporte en el interior de cada ciudad, remarcó Ana María Serrat, gerente de Administración Pública, Defensa y Seguridad de Telefónica de Argentina. La mitad de los 7.400 millones de habitantes del planeta tiene móvil, una cifra que en el país austral asciende hasta el 90%, una de las tasas de penetración más altas de América Latina.

“Todos nosotros estamos siendo partícipes de la revolución digital. Con un dispositivo hoy podemos saber dónde hay un grupo de personas, a dónde se dirigen, cuáles son sus gustos y preferencias. Hacer análisis con esta información concreta permite una mejor toma de decisiones en la planificación del transporte”, señala Serrat, al mencionar una de las posibilidades del vasto campo de aplicación del big data.

Buenos Aires da servicio durante el día a 6,5 millones de personas, pero oficialmente viven en ella tres millones. México pasa de nueve millones de noche a 17 millones de día. Miami, de 600.000 a 1,4 millones

De la Serna citó más ejemplos sobre la aplicación de las tecnologías para la mejor gestión de los recursos públicos. “Hay ciudades en las que se puede ver en tiempo real el consumo de agua y eso aumenta la calidad y favorece los sistemas de regulación. También se aplica la tecnología a los sistemas de iluminación, con sensores que regulan el consumo”, señaló el ministro de Fomento.

El alcalde mexicano, Miguel Ángel Mancera, hizo hincapié en la necesidad de mejorar los lazos entre ciudades para compartir experiencias exitosas. No solo falta diálogo entre las distintas capitales de la región si no también hay que mejorar las conexiones aéreas entre ellas. El director de Comunicación de Iberia, Juan Cierco, admitió que el número de vuelos en la región es muy inferior al de Estados Unidos y Europa, pero cree que la brecha se reducirá en los próximos años. “El mayor crecimiento del transporte aéreo va a ser en América Latina”, auguró Cierco.

Argentina, que acaba de aprobar la concesión de 135 rutas a tres compañías de bajo coste, es uno de los mercados con mayor potencial. Así lo demuestra la inclusión de Buenos Aires en los destinos inaugurales de Level, la nueva aerolínea de Iberia. “Queremos crear un puente aéreo entre Asia, Madrid y Buenos Aires para traer un turismo de calidad”, dijo Cierco. Argentina tiene paisajes sobrecogedores, entre los que se encuentran las cataratas de Iguazú, el glaciar Perito Moreno, los lagos de la Patagonia y La Quiaca, por citar algunos. Pese a contar con semejantes joyas turísticas, el país austral recibe seis millones de visitantes anuales, frente a los 75 millones que registró España en 2016.

Otro de los principales desafíos es reducir la pobreza. Para conseguirlo, los municipios quieren urbanizar los asentamientos precarios, en los que sus habitantes no tienen agua potable ni saneamiento. En la senda iniciada la década pasada por Río de Janeiro para integrar sus favelas a la ciudad, Buenos Aires ha comenzado a urbanizar su asentamiento precario más céntrico, el 31, y busca financiación internacional para llevar a cabo el ambicioso proyecto.

Déficit habitacional

Paralelamente, las ciudades intentan también solucionar el déficit habitacional que afecta a la clase media y media baja de su población, que se ha visto expulsada a la periferia por los elevados precios del metro cuadrado y la falta de planificación en el crecimiento urbano. “Estamos buscando compactar. Vamos a buscar a todas las personas que se fueron a las afueras para que regresen e inviertan menos tiempo en transporte”, declaró el alcalde mexicano.

En Buenos Aires, el sector inmobiliario comienza a reactivarse después de casi cinco años de fuerte retroceso y avanza de la mano de la aparición de líneas de crédito hipotecario. “En cualquier país del mundo es fácil ver que el desarrollo de la vivienda está vinculado a la presencia de un mercado de financiación. En Argentina, a fuerza de hacer cosas extrañas, durante mucho tiempo las vemos naturales, pero ir a comprar una casa con un montón de billetes no es normal”, señaló Martín Zarich, presidente ejecutivo de BBVA Francés. Debido a las crisis económicas cíclicas de Argentina y a su elevada inflación ­­—en 2016 fue del 40%, la más alta de Latinoamérica después de Venezuela— la oferta de hipotecas ha sido tradicionalmente muy escasa. Zarich confía en que el Gobierno de Mauricio Macri “normalizará la macroeconomía” y los bancos podrán convertirse “en actores clave para el desarrollo de vivienda”.

La revolución digital en curso destruirá empleos, creará nuevos y obligará a una transformación de los actuales, aseguraron los ponentes. “Las empresas tenemos que ser más valientes y contribuir con la formación de nuestros empleado”, advirtió el director general para España y Latinoamérica de Indra, José Cabello. Serrat coincidió con Cabello: “Los que no nos adaptamos, tendemos a morir”. Las ciudades serán el escenario de todas estas transformaciones.