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Dijsselbloem rechaza ir al Parlamento Europeo tras sus polémicas declaraciones

El presidente del Eurogrupo alega problemas de agenda después de la petición de dimisión por parte de eurodiputados de varios grupos políticos

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem.

El caso Dijsselbloem se complica a cada día que pasa: la polémica no se deshincha. El presidente del Eurogrupo (la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro), Jeroen Dijsselbloem, ha rechazado hoy comparecer ante el Parlamento Europeo la semana próxima, después de unas desafortunadas declaraciones a un diario alemán en las que acusaba a los países del Sur de derrochar y pedir rescates financieros, como quien gasta el dinero "en alcohol y mujeres" y después pide ayuda. "Gracias por la invitación al plenario del próximo 4 de abril", asegura Dijsselbloem en una carta a la Eurocámara fechada hoy mismo. "Desgraciadamente, ya no estoy disponible para esa fecha", añade.

Dijsselbloem se disculpó —a medias— por su "sinceridad holandesa", rechazó dimitir y adujo que se le había malinterpretado tras el revuelo causado por la entrevista. La izquierda pidió su dimisión en la Eurocámara, y el Partido Popular Europeo ha hecho pública una carta en la que solicita también su renuncia en un tono extremadamente duro. Oficialmente, Dijsselbloem alega ahora "problemas de agenda", según un portavoz. Pero las fuentes consultadas en la Eurocámara explican que el jefe del Eurogrupo no quiere someterse a un segundo interrogatorio, después del que sufrió en la comisión de Economía del Parlamento Europeo hace unos días.

La Eurocámara le ha tendido una suerte de emboscada. La comparecencia de Dijsselbloem estaba solicitada desde hace tiempo para hablar de Grecia y el nuevo examen al tercer paquete de rescate, que atraviesa serias dificultades. Pero el presidente de la Eurocámara, el italiano Antoni Tajani (PPE) hizo oficial el pasado jueves la invitación por carta a Dijsselbloem, lo que le obligaba a responder por escrito. "El Parlamento se compromete a tener un debate abierto y democrático sobre el programa de rescate en Grecia", dice Tajani en la misiva, en la que cita "el interés de los líderes de varios grupos". Los populares exigieron la dimisión de Dijsselbloem hace unos días. Entre la izquierda, los Verdes y los socialdemócratas se han sucedido también las peticiones de cese: el belga Philip Lamberts llegó a espetarle, en sede parlamentaria, que "con socialistas como usted no nos hace falta el Partido Popular Europeo". Con esos antecedentes, Dijsselbloem responde a Tajani que no está disponible para el pleno de 4 de abril, y se compromete a acudir más adelante: cuando el examen a Grecia esté cerrado, algo que puede demorarse un par de meses.

Las críticas han ido más allá del Parlamento, con el holandés acusado de abusar de estereotipos trasnochados. España ha exigido una disculpa más clara. Portugal ha pedido oficialmente la dimisión, al igual que el ex primer ministro italiano, Matteo Renzi. En medio de la negociación sobre la formación de Gobierno en Holanda —tras la debacle de su partido en las elecciones recientes—, los días de Dijsselbloem al frente del Eurogrupo pueden estar contados. De momento, se aferra al puesto: oficialmente, el aún presidente del Eurogrupo enviará una carta esta tarde al Parlamento en la que asegura que está listo para comparecer una vez más, pero aduce que no puede estar en la sesión del próximo 4 de abril por problemas de agenda. Argumenta que ya habló de Grecia en una comparecencia reciente, el pasado 21 de marzo: hace solo 10 días.

Dijsselbloem prefiere acudir al Parlamento "una vez Grecia complete el segundo examen del tercer programa", según la citada carta a Tajani. Eso podría ser alrededor de mayo. Para entonces, el equipo de Dijsselbloem espera que el suflé haya bajado. Pero de momento el malestar es general: Dijsselbloem ha recibido reproches de la Comisión Europea (entre otros, del vicepresidente holandés, su correligionario Frans Timmermans), varios Gobiernos del Sur e incluso alguno del Norte. Si al final cae, los mejor situados son el español Luis de Guindos (aunque en el propio Gobierno de Mariano Rajoy ven poco viable esa candidatura, a la vista de que el PPE ocupa ya la presidencia de la Comisión, el Consejo y el Parlamento en Bruselas) y el socialdemócrata Peter Kazimir, que no es precisamente un peso pesado en el Eurogrupo.

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