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Tomates a todo gas

La climatización mediante gas natural y el abono con el CO2 resultante de su combustión permiten aumentar la producción en los cultivos bajo plástico de Almería

Tomateras fertilizadas mediante abono carbónico en Almería. Ampliar foto
Tomateras fertilizadas mediante abono carbónico en Almería.

Desde el transbordador espacial más avanzado de su tiempo, Pedro Duque observaba el mar de plástico de los invernaderos de Almería. Las cubiertas de polietileno que inundan ese trozo de tierra junto a la costa del mar de Alborán brillan desde el espacio exterior. En su interior pepinos, pimientos y tomates crecen vigorosamente todo el año gracias a los últimos avances en tecnología agrícola. Técnicas como el uso del gas natural para la climatización o el reaprovechamiento del CO2, resultante de la combustión, como abono carbónico, que se realizan desde hace tiempo en Reino Unido y Países Bajos, empiezan a utilizarse en España.

Como entrenadores de un centro deportivo de alto rendimiento deportivo, los agricultores estimulan a sus atletas vegetales para que produzcan más, con mayor calidad y menos tiempo. Desde hace dos décadas, muchos productores climatizan sus cultivos para aumentar la productividad, a lo largo y ancho de las 30.000 hectáreas de refulgente plástico en Almería, una zona con una temperatura media de 19 grados y unos 125 días de sol al año, según la Agencia Estatal de Meteorología. Sin embargo, en ocasiones necesitan que enciendan la calefacción. Los tomates, por ejemplo, ralentizan su crecimiento cuando la temperatura ambiental baja de los 14 grados.

El gas natural supone un ahorro económico y ecológico y permite el abono carbónico

Los invernaderos se han calentado tradicionalmente mediante gas propano o gasóleo. Su sustitución por gas natural supone un ahorro económico y ecológico, además de abrir nuevas vías al crecimiento de los vegetales gracias al abono carbónico. Ese es el objetivo del proyecto Tierras de Almería de Gas Natural Andalucía, filial de Gas Natural Fenosa, en el que desde 2014 participan nueve empresas agrícolas de la región. “Los agricultores almerienses son muy innovadores ya que compiten con la producción del norte de África donde los salarios son más bajos. Por eso están siempre buscando nuevos métodos que incrementen su producción. Nos parecía un buen lugar donde aplicar el gas natural”, apunta Francisco Torres, delegado de Gran Consumo de la Zona Sur de Gas Natural Andalucía, quien insiste en los beneficios de la implantación de esta tecnología.

Estos productores han podido ahorrar durante este tiempo entre 12.000 y 60.000 euros de su factura energética, según Gas Natural Fenosa, lo que supone entre un 35% y un 50% menos. Además, han emitido a la atmósfera un 80% menos de óxido de nitrógeno y un 95% menos de material particulado, sustancias altamente tóxicas para el ser humano que se liberan en la combustión del gasoil. Los invernaderos del proyecto dejaron de emitir al aire 772 toneladas de dióxido de carbono al año, lo que equivale a las emisiones anuales de 460 coches. Para hacerlo factible, la filial de Gas Natural Fenosa amplió la capacidad de la planta de gas licuado de El Ejido, de 105 m3 a 225m3 y tendió más de doce kilómetros de canalizaciones de gas natural por el territorio hasta los nueve invernaderos.

Pimientos abonado con CO2 madurando en uno de los invernaderos de Agrosol, en Almería.
Pimientos abonado con CO2 madurando en uno de los invernaderos de Agrosol, en Almería.

La sustitución del gasóleo por gas natural le ha permitido ahorrar a Romera Bonilla S.L entre un 10 y un 15% de lo que invertían antes en combustible. Esta compañía, que produce 12 variedades distintas de tomates cherry, es pionera en el uso del gas en la zona. Hace 10 años instalaron su propia planta de gas natural licuado junto a sus invernaderos con la colaboración de Gas Natural Fenosa. “Antes el suministro era muy limitado”, explica Juan Romera, uno de los fundadores.

Ahora, además de su propio tanque, reciben gas a través de la nueva red de distribución y esperan comenzar la fertilización de los cultivos con el CO2, resultante de la combustión del gas natural en 2018. Agrosol, otra de las empresas del proyecto, calienta con gas 38 de las 120 hectáreas de cultivo de curcubitáceas y solanáceas. Andrés Romero, director de operaciones, no facilita cifras sobre el ahorro económico que supone el uso de gas natural, pero admite las mejoras. “La inversión en infraestructura ha sido muy alta pero pensamos que el cambio merece la pena, además contamina menos”, explica. Las emisiones residuales del gas natural contienen muchas menos sustancias contaminantes que las de otros combustibles fósiles, lo que les hace aptas como estímulo para favorecer la fructificación de las matas.

Un abono gaseoso

Agrosol comenzó a fertilizar con CO2 a finales de 2016. “Aquí tenemos mucha luz y una temperatura estupenda, si les animamos un poco más mediante CO2, su principal alimento, las plantas crecen mejor”, apunta Andrés Romero. Aunque aún es pronto para conocer los resultados de las primeras cosechas, afirma que les está permitiendo recoger un 30% más que antes.

Agrosol recoge hasta un 30% más que antes gracias al CO2

Francisco Torres, de Gas Natural Andalucía asegura que la producción puede crecer hasta 2,5 veces por metro cuadrado. “Antes con el invernadero tradicional se podían recolectar entre cuatro y ocho kilogramos de tomate por metro cuadrado. Con los nuevos invernaderos, incorporando calefacción y fertilización carbónica, pueden recogerse hasta 20 kilos en una cosecha buena. Además es muy fácil incorporarlo a los invernaderos ”.

Los productos de la combustión salen de la caldera a más de 100 grados, por lo que hay que dejarlos enfriar. Cuando se rebaja hasta los 40 o 35 grados, el gas recorre los conductos propusaldo por turbinas que distribuyen el gas entre los cultivos a lo largo de tubos plásticos microperforados. Este sistema no presenta ningún riesgo para la salud humana, según el director de Agrosol. “La proporción de CO2 en el aire no es peligrosa, además, ventilamos de manera habitual. Contamos con detectores, así que si la concentración aumenta, el sistema se paraliza”, añade. Mientras tanto, sus variedades de pimientos california amarillos, de pepinos valle y pradera y sus tomates piccolo, los redondos pequeños, y los cherry pera “maduran antes y adquieren un color más bonito”, apunta el agricultor.


Esta noticia patrocinada por Gas Natural Fenosa ha sido elaborada por un colaborador de EL PAÍS

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