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El coche sin conductor de Uber vuelve a las calles de San Francisco tras el accidente

La 'startup', tras una corta investigación, promete llevar pronto esta tecnología a más ciudades

Accidente de un coche de Uber en Tempe (Arizona). Reuters-Quality

Uber continúa su carrera salvaje por impulsar el coche sin conductor. Tras una investigación récord, de solo tres días de pausa y repliegue a San Francisco tras un accidente que amenazaba con truncar el experimento, la start up más valiosa del mundo volverá a poner sus coches sin conductor en las carreteras.

El viernes uno de sus coches sufrió un aparatoso accidente en Tempe (Arizona). Su vehículo chocó contra uno con un humano al volante y volcó. Uber anunció que cancelaba sus experimentos tanto en Arizona como en Pittsburgh. En San Francisco habían abandonade en diciembre, cuando se supo que no contaban con los permisos necesarios para circular en California. Pero el viernes por la tarde EL PAÍS pudo ver uno de sus vehículos adaptados para funcionar sin conductor por SOMA, el barrio tecnológico de San Francisco. Uber ha decidido volver a la ciudad donde nacieron para seguir con las pruebas de esta prometedora y polémica tecnología.

Un portavoz de la empresa asegura que no se rinden y que pronto volverán tanto a Arizona como a Pittsburgh, donde comenzaron los primeros experimentos a puerta cerrada. Uber asegura que empezarán solo con dos coches, recorriendo la ciudad para tener más y más datos que sirvan para afinar su funcionamiento pero no estarán disponibles para tomar pasajeros.

Waymo, la filial de Google dedicada al coche robotizado, ya ha recorrido más de dos millones de millas sumando todos sus vehículos. Es habitual verlos en Mountain View y también en la carretera 101, que une San Francisco con Silicon Valley. Los de Uber quieren reforzar la toma de datos para volver a llevar pasajeros. Google, al contrario, nunca ha ofrecido el servicio a particulares, solo a algunos de sus empleados que firman un contrato para formar parte de la investigación.

Uber, con su filial Otto, y Google, con su respectiva compañía satélite, Waymo, compiten por hacer realidad esta idea futurista. Google, inversor inicial de Uber, los ha llevado a juicio por considerar que les han robado diseños, planos y datos del coche sin conductor. Un problema más que se suma a los muchos conflictos que afronta Uber con su consejero delegado Travis Kalanick en un posición más que delicada.