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¿Y si tu viaje a Toronto en Semana Santa te acaba costando 36.000 euros?

Los billetes de avión están, la reserva del alojamiento también, pero ¿tienes seguro de viaje? Te puede salir caro ignorarlo

La Torre Nacional de Canadá, símbolo de Toronto.
La Torre Nacional de Canadá, símbolo de Toronto.

¿36.000 euros por un viaje a Canadá? ¿17.000 por ver Tailandia? ¿16.000 en una visita a Perú? No son las ofertas de una agencia de turismo para viajeros de lujo, sino lo que un viajero podría estar obligado a desembolsar para ser tratado, en estos lugares, de una neumonía, una fractura abierta, o una dolencia abdominal, respectivamente, según la aseguradora Allianz Global Assistance (AGA). Falta menos de un mes para Semana Santa y muchos hogares de España posiblemente ya tengan listas sus reservas de vuelos y alojamiento para las vacaciones, pero tal vez no se hayan preguntado si un seguro de viaje podría ser imprescindible.

Para desplazamientos dentro del espacio económico europeo y en Suiza, la Tarjeta Sanitaria Europea es en general lo que garantiza que un problema de salud durante el viaje no se transforme en una pesadilla para el bolsillo. Con este documento, el viajero tendrá cubierta la asistencia médica en las mismas condiciones que se aplican a los ciudadanos del país de destino. Su validez es de dos años y se puede solicitar a través de la web de la Seguridad Social, aunque los trabajadores en el paro o los que tengan un contrato temporal deberán hacerlo de forma presencial en algún centro de la Seguridad Social.

¿Arriesgarse a pagar 100.000 euros?

Fuera de Europa un seguro de viaje no será a lo mejor “completamente imprescindible”, como indican en AGA, pero sí altamente recomendable en aquellos países donde los costes sanitarios son realmente elevados, como es el caso de Estados Unidos, o donde la infraestructura sanitaria es deficiente, como en muchos países africanos.

“Nuestra experiencia indica que también son caros los países del sureste asiático, zona habitual de destino de vacaciones de muchos españoles”, añaden en Mapfre. Tratar la rotura de una pierna en Indonesia, por ejemplo, puede suponer un coste imprevisto de alrededor de 1.400 euros, y operar un apendicitis, unos 5.500 euros, señala la aseguradora.

Atención primaria, intervenciones quirúrgicas, asistencia en el caso de una catástrofe natural son todos eventos que cubre por ejemplo AGA, hasta un importe máximo que puede variar según el contrato abonado. En todos casos, “no es recomendable viajar a un destino extraeuropeo con una cobertura médica inferior a 100.000 euros”, calculan.

En este caso, la pregunta que el viajero debería plantearse, en su opinión, es si puede afrontar un gasto hospitalario de 100.000 euros o prefiere asumir un coste de 2,50 euros al día por un seguro. De la misma manera, Mapfre cubre —hasta el límite máximo contratado— los gastos de hospitalización, las intervenciones quirúrgicas, los honorarios médicos, los gastos de enfermería, y los medicamentos prescritos por el facultativo “hasta conseguir la estabilización que permita continuar el viaje”.

Repatriación y otras pesadillas

Otro elemento en el que el viajero debería fijarse, ya que suele salir muy caro, es si el seguro cubre la repatriación en el caso de no poder ser atendido en el destino del viaje o de fallecimiento. Tanto AGA como Mapfre la incluyen en sus seguros. “Estas garantías no están limitadas al paciente, sino que incluyen también al acompañante o a la persona que hayamos desplazado para atenderle”, afirman en AGA.

Si la salud es el principal motivo por el que los viajeros solicitan auxilio a las aseguradoras, hasta tal punto que —según la patronal del seguro Unespa— siete de cada diez peticiones de asistencia cursadas entre julio de 2015 y julio de 2016 se debieron a problemas de esta naturaleza, existen otros percances cuyos costes se pueden parcialmente evitar.

Según el destino y el objetivo del viaje, la aseguradora podría cubrir también la cancelación, el reembolso de las vacaciones no disfrutadas si han sido interrumpidas, garantías de custodia de la vivienda si se produce un robo en la misma mientras el asegurado está de viaje, la demora en la llegada de vuelos o equipaje, o su pérdida o robo, las pérdidas de enlaces, la responsabilidad civil por posibles reclamaciones, o la asistencia jurídica. Y para los que prefieren los viajes de aventura y que tienen necesidades peculiares como, por ejemplo, asegurar el material de deporte, existen en el mercado fórmulas específicas.

¿Cuánto vale un seguro de viaje y qué es la franquicia?

En cuanto al coste de un seguro de viaje, este dependerá tanto de las coberturas que se necesitan, como del valor máximo que se quiere asegurar. Hay comparadores que permiten hacerse una idea y contratos a través de agencias de viaje o por Internet que pueden resultar más económicos. A título de ejemplo, según los modelos de viaje más demandados en Mapfre durante esta campaña de contratación, asegurar siete días con destino en Europa o países ribereños del Mediterráneo vale unos 29 euros; diez días con destino fuera de Europa o países ribereños del Mediterráneo, excepto Estados Unidos y Canadá, salen por 58 euros; y diez días en Estados Unidos o Canadá, unos 65 euros.

Finalmente, cualquiera que sea la formula escogida, el viajero deberá estar atento no solo al límite máximo de cobertura, sino también a la llamada franquicia: es decir, el monto mínimo que la aseguradora no cubre. Esa parte debe pagarla el afectado. Por ejemplo, un seguro podría empezar a cubrir a partir de 300 euros de gasto médico. Tanto en AGA como en Mapfre señalan que sus productos no tienen ninguna franquicia.

¿Y el seguro de la tarjeta de crédito?

“Generalmente las tarjetas de crédito llevan asociado un seguro de viaje estándar que incluye, por ejemplo indemnización en caso de accidente o fallecimiento”, afirman desde Allianz Global Assistance (AGA), donde destacan que “no se trata, como es lógico, de seguros ajustados a las necesidades concretas de cada viaje”. De todas formas, la aseguradora tiene acuerdos de colaboración con las principales compañías aéreas para ofrecer al viajero, durante el proceso de reserva de los billetes de avión, un seguro que intenta ajustarse a las características de su desplazamiento que él mismo proporciona.

Los dos destinos con los percances más graves entre julio de 2015 y julio de 2016, según Unespa, fueron Camerún y Antártida, en los que los pagos medios que los seguros afrontaron fueron algo superiores a los 10.000 euros. Según los datos de la asociación empresarial del seguro, los destinos que más aseguran los españoles fuera de España son Andorra, Estados Unidos, Italia, Francia y México, en orden de importancia decreciente.

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