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El tractor de Iron Man

El grupo industrial CNH presenta en Europa el primer tractor autónomo del mundo, pensado para trabajar sin descanso y revolucionar la producción agrícola extensiva

Prototipo de tractor autónomo que Case IH.
Prototipo de tractor autónomo que Case IH.

David Wilkie, el director de diseño industrial del grupo CNH (Case New Holland), quería un tractor cuyo frontal transmitiese fortaleza y poder, quería que fuese como esos animales que, desde lejos, ya se adivinan agresivos y feroces. Finalmente, no fue en la fauna donde encontró la inspiración, sino en el cómic, en el personaje de Iron Man. “Estoy orgulloso del modelo Optum porque combina funcionalidad y personalidad. A partir de este diseño, que también es autónomo pero tiene cabina, nació hace un año y medio el Magnum, el tractor autónomo sin cabina que comparte el frontal, sobre todo las luces, con su hermano mayor”, explica Wilkie durante una entrevista en el marco de la presentación del vehículo a la prensa europea en la sede de Case en Monthyon, cerca de París. Esas luces del frontal son las que recuerdan a los ojos del superhéroe de hierro.

El escocés Wilkie, que antes de comenzar en 2014 a diseñar vehícu­los industriales en CNH (parte del grupo Fiat Chrysler) estuvo en el sector del automóvil en marcas como Peugeot, Ford, Stile Bertone y firmas de movilidad eléctrica en Suiza y Francia, cuenta que en su equipo hay muchos diseñadores que proceden del negocio del automóvil y que la tecnología que utiliza el Magnum viene de este campo. “Creo que estos sistemas pueden aplicarse a muchos vehículos, pero no a todos. Sí a tractores grandes con grandes extensiones por delante, pero tal vez sería contraproducente en el caso de vehículos más pequeños y para otros usos, donde la presencia humana sigue siendo necesaria”, reflexiona el diseñador.

“En la universidad londinense donde soy jurado, todos los proyectos de la última edición fueron vehículos autónomos, cuando hace un lustro eran apenas uno o dos de cada 10. Sin duda vamos hacia la conducción autónoma, pero a mí me gusta de vez en cuando echar la vista atrás, hacia los diseños clásicos que hicieron grande esta industria. No hay que olvidarlos”, afirma Wilkie, que conduce un cupé Fiat 124 Spider de los setenta, un Jaguar E-Type y un Ferrari Dino.

“Cuando diseñamos el Magnum teníamos un montón de complejidades técnicas, pero también mucha libertad, una combinación que nos permitió hacer un vehículo funcional pero estiloso, un delicado balance nada fácil en el mundo del diseño de vehículos industriales. Cuando tú diseñas un coche, piensas en que luzca como si estuviese yendo a toda velocidad aunque esté detenido. En un tractor obviamente la sensación de rapidez no es el objetivo, sino la robustez. Y debo decir que una marca como Case, con 175 años de historia y tan del medio oeste estadounidense, ha sido valiente en presentar un tractor con un diseño robusto y eficiente y, al mismo tiempo, rompedor y futurista”, relata Wilkie.

David Wilkie, director de diseño industrial del grupo CNH.
David Wilkie, director de diseño industrial del grupo CNH.

El prototipo de tractor autónomo fue exhibido en la reciente edición del SIMA 2017 en París, la feria bienal de maquinaria agríco­la más importante de Europa, y el siguiente paso será el de probarlo con potenciales clientes con vistas a comercializarlo en 2020. Su precio aún no se ha fijado, pero para hacerse una idea, su predecesor con cabina Optum de 300 caballos de potencia se comercializa en torno a los 320.000 euros. Por ahora, uno de los grandes obstáculos para que salga al mercado el Magnum son las regulaciones para la circulación de este tipo de vehículos. Case espera poder probar el prototipo a lo largo de este año en países como Australia, con grandes extensiones de cultivo y normas menos restrictivas. El vehículo está pensado sobre todo para grandes productores agrícolas como EE UU, Brasil, Argentina o Ucrania, además de en Oceanía.

El prototipo Magnum, con un peso de 11 toneladas, puede estar trabajando 24 horas los siete días de la semana bajo la supervisión de una persona conectada desde una tableta al software del vehículo. Cuenta con radares, sensores y GPS para detectar obstáculos y detenerse o cambiar de ruta. “El tractor autónomo aportará grandes ventajas a la agricultura mundial y tendrá un importante papel en la producción de alimentos para una población mundial que crece rápidamente —se prevé que en 2050 alcance los 9.000 millones de personas—, y para explotar con mayor eficacia las tierras de cultivo”, explican desde Case.

Cultivos de precisión

La empresa ha hecho una fuerte apuesta con un producto que lleva al máximo la llamada “agricultura de precisión”, un modelo que ha avanzado mucho en la última década. La incorporación de los sistemas de conducción automatizada en los tractores con la ayuda de un GPS ha contribuido a disminuir la superposición de las pasadas que un tractor realiza en el suelo de una finca y a asegurar que el vehículo no deje ninguna zona sin tratar. El autoguiado también ha reducido el desperdicio de combustible, fertilizante y otros productos, además de aliviar parte de la carga de trabajo del operador. Case asegura que su prototipo, que puede trabajar solo o integrándose en flotas con tractores con conductor, pretende maximizar estas prestaciones existentes en la agricultura de precisión e incluir otras como la información meteorológica para detectar las parcelas con mejores condiciones de suelo para el arado.

Wilkie está convencido de que su tractor revolucionará el sector agrícola, así como el camión autónomo de Iveco —otra de las empresas bajo el paraguas del grupo CNH— que fue presentado en septiembre pasado y el cual también salió de la mente del diseñador escocés. El modelo Z, propulsado por gas natural licuado (GNL), convierte al conductor en un operador de logística o controlador del vehículo. El diseño de la cabina del camión se centró en el chófer, por lo que se puede reconfigurar según las necesidades (conducción, conducción automática, trabajo de oficina o descanso).