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Huelga de taxistas de Madrid y Barcelona contra Uber y Cabify

Barcelona vive un paro parcial de 12 horas y en Madrid se ha suspendido el servicio dos horas

Manifestación de taxistas en Barcelona, este jueves.

Los taxistas de Madrid y Barcelona están protestando este jueves con paros y manifestaciones contra las políticas de las administraciones públicas que afectan a su sector y que permiten la competencia de servicios de alquiler con conductor como los organizados por Uber y Cabify. En Barcelona se ha convocado una huelga parcial de 12 horas, mientras que en Madrid se ha dejado de prestar servicio durante dos horas, de 11.00 a 13.00. Estas son las reivindicaciones y protestas previstas en las dos capitales:

Barcelona

La protesta de los taxistas de Barcelona contra el intrusismo laboral ha arrancado a las 8.00 de este jueves y se prolongará hasta las 20.00. Doce horas sin taxis circulando por la ciudad. Además del parón, las organizaciones han convocado una gran manifestación a pie, que ha comenzado a las 10.00 en el Arco del Triunfo y ha acabado en la plaza de Sant Jaume, frente al Ayuntamiento y la Generalitat. "Los únicos taxis que harán servicios mínimos son los taxis adaptados, que prestaran servicio a las personas con movilidad reducida y no cobrarán", aseguran las seis asociaciones organizadoras, entre las que se encuentra Elite Taxi, Taxi Comanys, Stac, Anget, Paktaxi, Taxistas latinos unidos y Coopoperativa Insdustria del Taxi.

En las calles de la capital catalana no se ven apenas los colores negro y amarillo de los taxis, ya que el seguimiento, según las asociaciones que han convocado la huelga, ha sido generalizado. A primera hora, con piquetes informativos en las principales paradas (aeropuerto y estación de Sants) los huelguistas han disuadido a la mayoría de taxis de que circulasen. Los taxistas de Barcelona vuelven a poner a la ciudad en apuros al organizar una huelga para protestar contra el intrusismo laboral y la extensión de licencias de vehículos con conductor (VTC) a flotas de vehículos que ellos consideran piratas. Después de que, hace dos meses, los taxistas organizaran una marcha lenta que colapsó las principales entradas de la ciudad, con el parón de 12 horas y la manifestación de este jueves los conductores quieren trasladar sus reivindicaciones a la alcaldesa, Ada Colau, y a la Generalitat.

"Reivindicamos que se cumpla la proporción de una licencia VTC por cada 30 taxis que marca la actual ley de ordenación del transporte terrestre, y pedimos que no se concedan las 3.000 licencias de VTC que ahora mismo están en los tribunales, ya que sería un gran perjuicio para los taxistas y para los usuarios", ha explicado Carlos Fernández, responsable de la sección intercomarcal de Barcelona del Sindicato de Taxis de Cataluña (STAC). La manifestación, que ha reunido a unos 2.800 huelguistas, tenía dos paradas, primero en el Parlament y más tarde en la plaza Sant Jaume. Cuando la marcha ha llegado al parque de la Ciutadella, los representantes del sector han entrado en el Parlament para expresar sus reivindicaciones a diputados de todos los partidos, una reunión que se ha alargado mientras la manifestación retomaba la marcha hacia la plaza Sant Jaume.

Ahí la tensión ha aumentado. Los taxistas habían concertado una entrevista con miembros de los Gobiernos catalán y barcelonés. Viendo que la entrevista era con la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, y no con la alcaldesa, los huelguistas rechazaron el ofrecimiento y, entre insultos a Colau, petardos y lanzamiento de huevos y cerveza, un grupo de taxistas en huelga ha intentado entrar por la fuerza en el Ayuntamiento, que ha tenido que cerrar las puertas. En el otro lado de la plaza, en el Palacio de la Generalitat, sí que se ha celebrado una reunión con los taxistas en huelga.

Los representantes de los taxistas de Barcelona —que aseguran representar a 14.000 familias— han pedido disculpas a la ciudadanía por las molestias que pueda ocasionar su protesta con la que quieren trasladar "el peligro" al que su sector está sometido. "El transporte público está amenazado de muerte por los poderosos lobbies, que buscan la desregularización de la actividad del transporte de viajeros con conductor", explican en un comunicado. "El sector del taxi aporta a este país alrededor de 400 millones anuales, que se perderían en favor de estas multinacionales que tributan en paraísos fiscales y fomentan la precariedad laboral", añaden.

Madrid

Con lemas como "Manos arriba, esto es un atraco" y "No nos van a parar", unas 1.500 personas según fuentes de la Policía Municipal y 6.000 según las asociaciones de taxistas convocantes, han protestado en Madrid en una manifestación que ha partido a las 11.00 de la Plaza de Colón y que  se ha dado por finalizada a las 13.00 en la sede del Ayuntamiento de Madrid, en Cibeles, con la entrega de un escrito para la alcaldesa Manuela Carmena. El ambiente general ha sido tranquilo, entre cánticos, sonido de bocinas, petardos y bombas de humo de colores. Unos 25 axis han abierto la protesta. En las calles del centro madrileño no encontraban taxis operativos y se han registrado numerosos atascos.

La protesta de Madrid ha sido convocada por cuatro asociaciones de taxistas (Asociación Gremial del Taxi de Madrid —AGATM—, Federación Profesional del Taxi de Madrid -FPTM-, Asociación Madrileña del Taxi —AMT— y Élite Taxi Madrid). Junto a la marcha, también se está celebrando un paro en esta misma franja horaria, que se ha sentido especialmente el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde los viajeros se han encontrado con la parada de taxis vacía.

Las asociaciones, que representan a 15.700 taxistas, reclaman a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena y a su concejal de Movilidad, Inés Sabanés, un cambio radical en su política con el sector y deje de favorecer la privatización del servicio mediante vehículos de alquiler con conductor (VTC) organizados por las multinacionales Uber y Cabify. “Cuando se hagan con el mercado impondrán sus tarifas que en el actual sistema están reguladas y consensuadas por Ayuntamiento y Comunidad de Madrid”, explica el presidente de la Asociación Gremial del Taxi de Madrid, Miguel Ángel Leal, a través de un comunicado.

Los representantes de las asociaciones insisten en que se trata de un colectivo integrado por autónomos que no son privilegiados, sino "mileuristas", que se están adaptando las nuevas tecnologías y que trabajan cada día para dar un servicio de calidad. “Sabemos competir y lo hacemos cada día que salimos a trabajar”, defiende Felipe Rodríguez, presidente de la Asociación Madrileña del Taxi. El colectivo reclama al Ayuntamiento madrileño que ponga interés y voluntad política para que este servicio público siga en pie y no se vea derribado por la "competencia desleal" de servicios organizados por las multinacionales Uber y Cabify.

El aeropuerto de Barajas

Philip Paul fue la primera víctima de la huelga en el aeropuerto de Barajas. Desembarcó en el Terminal 1 a las 11, cuando salió el último grupo de taxistas con pasajeros. "Voy a tener que recurrir a mis recursos porque no hay taxis ni metro", sostuvo Paul. Minutos después se produjo un rifirrafe entre los huelguistas y un trabajador que se iba a dirigir a la manifestación en Cibeles y quería llevar a un cliente. "¡Hasta las 13 no se lleva a nadie!". Hubo empujones que fueron frenados por personal de la policía que custodiaba la parada de taxis.

Los pasajeros que querían coger un taxi para ir al centro —la mayoría extranjeros que no hablaban español— recibían las instrucciones: "No taxi. No metro. Bus". El taxista José Atienza encontró un método práctico para explicarles. Con su móvil les mostraba la frase "Hay huelga de taxis hasta las 13 horas", traducido por Google Traductor. Los potenciales clientes, confundidos, se dirigían en masa a la parada de autobús sin saber cuál coger ni dónde debían bajarse. Una víctima de la huelga intentaba explicarse en un precario español: "Me dijeron que fuera al metro Mar de Cristal, pero luego supe que no hay metro". Refiriéndose a la línea 8 del suburbano que está cerrada por arreglos hasta el 18 de abril.

Juan, un taxista indignado, aseguró que con la huelga solo están reivindicando sus derechos. "Uber y Cabify se están llevando con todo el morro mil millones de los cuatro mil que generan los taxis a nivel nacional", criticó. Jesús Montes, otro huelguista, complementó su argumento: "Además son empresas extranjeras, se llevan nuestro capital afuera".

Cada 15 minutos pasaba un autobús hacia la avenida de América. Los pasajeros, que habían tardado otros 15 minutos en entender la situación, corrían para alcanzar a cogerlo. Una alemana, de visita por primera vez que estaba en España, tardó una hora en lograr coger el autobús al centro: "Nadie lograba explicarme qué pasaba".