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Pulso entre Airbus y los gobiernos por el avión militar A400M

El consejero delegado de la compañía se reunirá con los secretarios de Estado de los países socios del programa el 30 de marzo en Madrid

Un Airbus A400M
Un Airbus A400M AP

Los problemas del avión de transporte militar Airbus A400M, que se monta en Sevilla, han desatado un nuevo pulso entre la compañía fabricante, Airbus, y sus gobiernos clientes (España, Alemania, Reino Unido, Francia, Turquía, Bélgica y Luxemburgo). El secretario de Estado de Defensa español, Agustín Conde, dirigió ayer una carta al consejero delegado de Airbus, Tom Enders, en la que le invita a asistir a una reunión de los países socios del programa el próximo 30 de marzo en Madrid. Eso sí: se reunirá con los secretarios de Estado y no con los ministros de Defensa, como pidió Enders.

La nota del Ministerio de Defensa español que anunció la reunión no ocultaba el malestar de los siete gobiernos con Enders, al subrayar que este les "sorprendió con una declaraciones a los medios de comunicación sobre problemas que afectan al desarrollo actual del programa".

Tras pedir la eliminación de las "duras penalizaciones" impuestas a Airbus por los retrasos en las entregas de los aviones, Enders advertía: "No podemos seguir así. Es inaceptable y supone una enorme carga sobre Airbus".

Enders ya culpó el pasado miércoles a los problemas del A400M de la caída en un 63% de los beneficios de la compañía en 2016, al haber tenido que provisionar 2.200 millones para hacerles frente.

Los siete socios del programa A400M aceptaron en 2010 un sobrecoste de 3.500 millones sobre el presupuesto inicial de 20.000. Ahora, según Enders, no se trata de reclamar de nuevo "miles de millones", sino mayor flexibilidad. Un portavoz del Ministerio de Defensa alemán reaccionó con frialdad: "Es importante que el fabricante resuelva este problema".