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ANÁLISIS

América Latina: divergencias norte-sur

Las incertidumbres sobre Estados Unidos hace que la recuperación sudamericana no se extienda a México

América del Sur se recuperará en 2017, después de 3 años de desaceleración, pero México está sufriendo de lleno el shock de incertidumbre sobre las políticas económicas en EE UU. Dinámicas muy diferentes entre norte y sur de América Latina.

Ya se ve una clara diferencia entre México y América del Sur en los indicadores de confianza de familias y empresas. En el caso de México se desplomaron en diciembre y enero, por las dudas sobre el impacto que tendrían las nuevas políticas de EE UU, la depreciación del tipo de cambio y el consiguiente aumento de la inflación. En contraste, en América del Sur la confianza se ha empezado a recuperar, especialmente por el lado de las familias, aunque se mantiene, en general, en niveles de pesimismo.

También los mercados financieros han reaccionado de forma muy diferente en ambas áreas. Tras las pérdidas, poco después de las elecciones estadounidenses hoy las plazas financieras en América del Sur se han recuperado con creces, sin duda ayudadas por el incremento de los precios de las materias primas, que contrarrestaron los aumentos de los tipos de interés de largo plazo en Estados Unidos. Por contra, en México el tipo de cambio y los precios de los activos han seguido presionados, mientras aún no se ha desvelado el alcance de los cambios en las políticas comerciales, de inmigración y remesas del Gobierno de Donald Trump.

Esta diferente respuesta frente a la incertidumbre sobre las políticas en EE UU marcará la divergencia en la dinámica del crecimiento en las dos áreas de América Latina. Tanto América del Sur como México crecerán al 1% en 2017, pero en América del Sur eso representa un punto de inflexión después de 3 años de desaceleración y de un crecimiento negativo de -1,4% en 2016. Por su parte, en México la incerteza afectará a la inversión, lo que unido a una política monetaria más restrictiva, generará un frenazo de la actividad económica en 2017, respecto a un ritmo de crecimiento de entre el 2% y 2,5% en los últimos 3 años. Anticipamos que ambas regiones crezcan alrededor del 1,7% en 2018, un crecimiento aún débil en relación al potencial de la región, que debería estar más cercano al 3%.

Con todo, los riesgos alrededor de esta previsión siguen sesgados a la baja. Además de los relacionados con las políticas que se implementen en EE UU o el ritmo de desaceleración en China, por el lado interno hay que sumar el ruido político (acrecentado con investigaciones de corrupción en marcha en varios países), y el riesgo de largo plazo de no relanzar el proceso de reformas para aumentar la productividad.

Juan M. Ruiz es economista jefe para América del Sur de BBVA Research.