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Competencia pide un impuesto para las bolsas de plástico en lugar de cobrarlas

La CNMC desautoriza al Gobierno y señala que cobrar un precio mínimo por las bolsas al consumidor es más ineficaz que imponer una tasa

Unos clientes de un supermercado de Sevilla llenan bolsas de plástico con la compra.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aboga por la creación de un impuesto especial que grave el consumo de bolsas de plástico, en lugar de obligar a los comercios a que cobren por ellas a sus clientes un precio mínimo, como pretende el Gobierno, al entender que la imposición de una tasa es una medida más eficiente que la prohibición de dar bolsas gratis.

De esta forma, el máximo organismo regulador desautoriza la propuesta del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente contenida en el proyecto de Real Decreto, por el que a partir del 1 de enero de 2018, todos los comercios españoles independientemente de su tamaño tendrán prohibida la entrega gratuita de bolsas de plástico a los consumidores en sus puntos de venta, y estarán obligados por ley a cobrar un precio mínimo que oscilará entre los 5 y 30 céntimos de euro, dependiendo del espesor y el material de la bolsa.

El informe preceptivo de la CNMC sobre el proyecto de Real Decreto considera que la opción de fijar un precio mínimo no es la más adecuada, “puesto que introduce distorsiones desproporcionadas”. En su lugar, propone, “desde la perspectiva de la promoción de la competencia y la regulación económica eficiente”, utilizar la figura de un impuesto especial como ya existe en otros países.

El regulador argumenta que la experiencia internacional muestra que en los países en los que se han puesto en marcha medidas fiscales, y en especial Irlanda, la eficacia en la consecución del objetivo de reducción del consumo de bolsas ha sido muy alta en el corto plazo.

Asimismo, indica que imponer un impuesto “permite internalizar más eficientemente el daño producido al medio ambiente. “De esta forma serían el conjunto de consumidores los que soportarían el recargo del producto nocivo y los contribuyentes los que puedan beneficiarse de los ingresos obtenidos de la imposición”, añade.

El informe de la CNMC, que no es vinculante, precisa que en cualquier caso, el éxito de la medida descansaría en complementar aquellas con otras iniciativas como campañas de sensibilización y/o de gestión de residuos que eviten o minimicen el impacto del plástico sobre el medioambiente. El proyecto de Agricultura ya prevé este tipo de campañas.

Dos opciones: precio mínimo o impuesto

El objetivo del Real Decreto es incorporar al ordenamiento jurídico español la directiva del Parlamento Europeo y del Consejo de 2015. La norma comunitaria ofrece dos opciones a los Estados: la adopción de medidas fiscales o de otra índole que garanticen que el nivel de consumo anual no supere las 90 bolsas de plástico ligeras por persona a más tardar el 31 de diciembre de 2019, y 40 bolsas a finales de 2025; o la prohibición para los comercios a partir de 2019 de que entreguen bolsas de plástico gratis a sus clientes. El Gobierno ha preferido optar por esta segunda opción.

En este sentido, la CNMC considera que la efectividad del incremento del coste de las bolsas a medio y largo plazo puede verse reducida, es decir, que los consumidores se acostumbren al pago de las bolsas tras el primer impacto. Por eso, el informe insiste en recomendar el seguimiento de los efectos de la medida, y en su caso, la modificación de la figura fiscal para lograr con más seguridad, los objetivos establecidos para España en la reducción del consumo de bolsas de plástico.

España se sitúa en un grupo intermedio de países dentro de la UE, con un consumo de entre 100 y 200 bolsas por ciudadano al año. Por el contrario, el uso de bolsas de plástico de múltiples usos es casi nula. La media de la UE-27 se sitúa en un consumo inferior a las 200 bolsas al año.

Países como Irlanda, Portugal o Dinamarca tienen un impuesto especial sobre las bolsas ee plástico. Destaca el caso de Irlanda, que cuenta con una figura impositiva desde marzo de 2002 (The Irish plastic bag levy), que inicialmente era de 15 céntimos de euro, que consiguió reducir el consumo de bolsas de plástico en un 90% en menos de cuatro años desde su introducción. Actualmente, y desde 2007, se fija el precio del impuesto (22 céntimos de euro) pero no así del precio mínimo de la bolsa tras la aplicación del impuesto, que dependerá de cada establecimiento. En los tickets de compra debe aparecer la cantidad del tributo detallado.