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Dimite el presidente de Toshiba tras el anuncio de pérdidas millonarias

La empresa espera pérdidas de hasta 3.200 millones de euros en este ejercicio fiscal por problemas en su negocio de energía nuclear

El presidente de Toshiba, Shigenori Shiga.
El presidente de Toshiba, Shigenori Shiga. REUTERS

La crisis del gigante japonés Toshiba parece no tener fin. Shigenori Shiga, presidente de uno de los conglomerados más grandes del país y que agrupa negocios desde la electrónica a la energía nuclear, ha anunciado este martes su dimisión. El motivo son los malos resultados financieros, que según comunicó la misma empresa alcanzarán unas pérdidas de hasta 390.000 millones de yenes (unos 3.200 millones de euros) en el actual ejercicio fiscal, que termina este marzo.

La compañía estaba en el ojo del huracán desde diciembre, cuando la dirección admitió que varios de sus activos de su negocio de energía nuclear adquiridos a Westinghouse habían registrado un deterioro valorado en "miles de millones de dólares" que no se había reflejado en las cuentas. Los inversores esperaban hoy saber el alcance de esta rebaja contable, pero la compañía no publicó su informe de resultados y solamente dio una estimación. En los últimos dos meses el valor de las acciones de Toshiba se ha desplomado un 50%.

La empresa pidió al regulador bursátil japonés un mes de adicional para presentar sus resultados porque sus abogados y una auditora independiente estaban analizando los números de la compra, por parte de su filial Westinghouse, del constructor de plantas nucleares estadounidense CB&I Stone & Webster. También citó problemas relacionados con un posible sobrecoste de varios proyectos en Estados Unidos y las perspectivas sombrías de sus operaciones en esta división.

Las estimaciones de la empresa indican que entre abril y diciembre de 2016 el negocio de energía nuclear registró unas pérdidas de casi 6.000 millones de euros. Esta es una cifra preliminar que podría aumentar el próximo mes cuando se publique el informe auditado. En cualquier caso, arreglar este desfase en las cuentas supondrá borrar de un plumazo el valor de los recursos propios de la compañía y terminar el actual ejercicio fiscal en pérdidas. Toshiba, con más de 160.000 empleados en todo el mundo, ya ha anunciado su intención de vender parte de sus negocios más rentables, como el de chips de memoria y semiconductores, para hacer frente al golpe. La empresa ya se deshizo de su división de equipos médicos -que compró Canon- y de la de electrodomésticos, ahora integrada a la compañía china Midea.

La confirmación de las malas prácticas contables en su filial nuclear cogió a Toshiba aun recuperándose de otro escándalo contable previo. A mediados de 2015 se conoció que la empresa había inflado sus beneficios operativos durante siete años y por valor de 1.100 millones de euros. El caso provocó la dimisión del entonces presidente, que fue sustituido por Shiga, entonces uno de los altos directivos de, precisamente, Westinghouse. El regulador japonés impuso una multa a la empresa de 55 millones de euros por el fraude.

Toshiba compró en 2006 Westinghouse por unos 4.000 millones de euros en una clara apuesta por convertirse en uno de los mayores actores globales en energía atómica. Pero el estallido de la crisis financiera global, la revolución del fracking y el accidente nuclear de Fukushima paralizaron el desarrollo de la industria en Japón y lo ralentizaron en el resto del planeta. La empresa está trabajando actualmente en la construcción de ocho reactores nucleares en Estados Unidos y China y ha dicho que paralizará cualquier proyecto nuevo.

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