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CaixaBank se hace con el 84,5% del portugués BPI gracias a la opa

La angoleña Dos Santos vende su participación para pasarse al BCP

El consejero delegado de BPI, Fernando Ulrich.
El consejero delegado de BPI, Fernando Ulrich. REUTERS

CaixaBank se ha hecho con el 84,5% del capital del Banco Portugués de Inversión (BPI) tras la opa lanzada en el pasado mes de septiembre y que finalizó el martes. La angoleña Isabel Dos Santos, que tenía el 18,8% del accionariado ha vendido todo para ampliar su presencia en el BCP de la competencia y, además, se ha hecho con la mayoría del angoleño BFA. En realidad es la culminación de un proceso que arrancó hace justo dos años, cuando Isidro Fainé presidía CaixaBank, con una primera oferta de compra que no llegó a buen puerto.

La entidad, tras hacerse definitivamente con el control mayoritario, hará cambios en la cúpula de la entidad portuguesa: propondrá a la próxima junta general de abril que el presidente sea Fernando Ulrich. Artur Santos Silva pasará a ser presidente de honor. Y Pablo Forero, director en CaixaBank, será el nuevo consejero delegado de BPI.

El fundador del banco, Santos Silva, señaló que no le importa nada "ser sucursal de un banco español", y recordó: "Hace 35 años, el 75% del banco era de un centenar de empresas portuguesas, pero cuando hicimos un aumento de capital en 2012, los portugueses apenas se quedaron con el 5,5%".

Con el refuerzo de CaixaBank en BPI, una pieza más del complicado rompecabezas bancario portugués ha encontrado su encaje y así apuntala la parte más débil de la estructura económica del país, según ha reconocido la OCDE en su último informe semestral.

CaixaBank ha conseguido hacerse con la mayoría del accionariado, lo que le permitirá acometer con más celeridad las reformas del banco, según subrayó en el acto celebrado en Lisboa, el director general de CaixaBank, Gonzalo Gortázar: "CaixaBank va a proporcionar a BPI  una mejor solvencia y un mejor acceso  a la financiación". Antes de la opa, el banco catalán tenía el 45,5% y ahora lo aumenta hasta el 84,5%, lo que le ha costado desembolsar unos 645 millones de euros.

En septiembre de 2016, CaixaBank lanzó otra opa ofreciendo 1,134 euros por acción, menos dinero que el ofertado en la anterior opa lanzada en 2015 y que fue rechazada por su consejo de administración. Con la salida de Isabel Dos Santos a través de su sociedad Santoro, también sale el Banco Bic —de su propiedad— que poseía el 2,28%.

El primer accionista portugués, la familia Violas ha vendido la mayoría de su 2,6%, y seguirá con una parte testimonial a la vez que continuará con su lucha judicial por la decisión de vender el 2% del BFA a Isabel Dos Santos por 28 millones de euros. El grupo Allianz, con el 8,4%, mantiene su posición.

La empresaria angoleña fue fundamental para eliminar la limitación de los derechos de voto al 20%, que impedía que CaixaBank administrara el banco pese a su 45,5% del accionariado. Con ese 2% cambiando de manos del BPI a Dos Santos, esta se hizo con la mayoría del Banco de Fomento de Angola (BFA) en detrimento del banco portugués y, a cambio, la opa de CaixaBank pudo salir adelante en su segundo intento.

Gortázar anunció que CaixaBank cubrirá al completo una próxima emisión de deuda subordinada de BPI por un total de 225 millones de euros. Este dinero permitirá mejorar los ratios de solvencia que exige el Banco Central Europeo.

El pasado año, el Banco Portugués do Investimento (BPI), ganó 313 millones de euros, un 32,5% más que en 2015. De esos beneficios, el 47% son de su actividad doméstica, mientras que el resto proceden del BFA, donde hasta el año pasado tenían el 50,1%.