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Barcelona aprueba la norma que prohíbe abrir nuevos hoteles en el centro

El plan urbanístico de Colau y ERC contempla el decrecimiento en la almendra central y centrifuga los nuevos alojamientos a la periferia

Turistas ante la Sagrada Familia de Barcelona.

El Ayuntamiento de Barcelona acaba de aprobar, con el apoyo del equipo de Gobierno (Barcelona en Comú y PSC) y ERC, un plan que pone coto a los hoteles en la ciudad, una de sus banderas electorales. El Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), que entra en vigor hoy mismo, divide la ciudad en cuatro zonas y, en una decisión sin precedentes en Europa, contempla el decrecimiento turístico en el centro: no se podrán abrir hoteles aunque cerraran los existentes. Además, congela la oferta en una segunda corona y centrifuga los nuevos hoteles a la periferia de la ciudad.

Mientras que entidades vecinales y la CUP afirman que el plan se queda corto y que debería prohibir nuevas camas, los hoteleros y expertos en el sector turístico e inmobiliario y los grupos municipales de CiU, Ciudadanos y el PP pintan un panorama apocalíptico donde Barcelona perderá competitividad y los inversores huirán por falta de seguridad jurídica. En Europa, Venecia, Berlín, Amsterdam o París han puesto condiciones a los hoteles en el centro o vinculado su aprobación a la falta de vivienda, pero ninguna prevé medidas para forzar la reducción paulatina de plazas.

Barcelona aprueba la norma que prohíbe abrir nuevos hoteles en el centro

Tras semanas de intensas negociaciones, el Gobierno de la alcaldesa, Ada Colau, ha sacado adelante el plan con el apoyo de ERCy la abstención de la CUP. CiU, Ciutadans y el PP han votado en contra. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha subrayado que el plan "preserva la vivienda, la mezcla de usos en la economía de la ciudad, la calidad del espacio público y regula en función de la diversidad de tejidos urbanos". "Es un plan con el que comenzamos la gobernanza del turismo y vendrán muchos más, no hay vuelta atrás", ha dicho.

El controvertido PEUAT llega un año y medio después de que, a los pocos días de llegar al poder, la alcaldesa dictara una moratoria de nuevas licencias para alojamientos turísticos (hoteles, albergues y pisos turísticos) y se propusiera redactar el plan. El texto definitivo paraliza una treintena de proyectos, cuyos promotores, que ya habían comprado edificios, recurrieron contra la moratoria y, previsiblemente, recurrirán ahora el plan aprobado: “para tumbar el PEUAT y en paralelo pedir daños y perjuicios”, afirma un letrado del sector. Además, durante la suspensión de licencias, la ciudad ha perdido dos hoteles de grandes cadenas internacionales, Hyatt y Four Seasons, cuyos promotores han desistido de hacer sus proyectos por las trabas con las que han topado por parte del Ayuntamiento.

Frente al crecimiento descontrolado

El gobierno de Colau defiende el PEUAT ante lo que entiende que en los últimos años ha sido un crecimiento “descontrolado” de la oferta en barrios muy presionados por el turismo. “Regulamos los alojamientos en los barrios pero es mucho más, nos jugamos el modelo de ciudad de las próximas décadas. No nos podemos permitir no hacerlo”, defendía hace unos días Colau. La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, lleva meses insistiendo en la necesidad de “poner orden en una ciudad que se dirigía al caos y la burbuja” y de primar el derecho de los vecinos a vivir en sus barrios. El texto definitivo es un ejercicio de equilibrio con concesiones hacia la izquierda y la derecha políticas; a los hoteleros –suaviza un poco las condiciones de implantación fuera del centro- y a los barrios, porque suma cuatro barrios a la zona prevista inicialmente como de decrecimiento.

Barcelona aprueba la norma que prohíbe abrir nuevos hoteles en el centro

Pero ni con estas concesiones –ni con el extenso consenso ciudadano de que había que hacer algo-, se ha librado el gobierno de durísimas críticas: tanto desde quienes acusan a Colau de ser radical contra el turismo (como los hoteleros, la patronal de los pisos turísticos o los comerciantes de los ejes turísticos); como de quienes quisieran que no se permita abrir ni una cama más (la Asamblea de Barrios por un Turismo Sostenible).

Una de las paradojas del PEUAT es que, a corto plazo, los más beneficiados por el plan han sido los hoteleros. Desde que se fijó la moratoria ha subido la rentabilidad de las habitaciones, la ocupación y el valor de los hoteles en el mercado inmobiliario. Lo reconoce incluso el gerente del Gremio, Manel Casals, pero alerta de que “no crecer es disminuir, perder competitividad”. “Estamos de acuerdo en gestionar el turismo, pero en vez de hacerlo, se limita el crecimiento de una actividad concreta. Cuando las grandes cadenas no pueden venir, acabas saliendo del mapa de la gente que viaje en relación a marcas concretas, lo que dejamos esperar lo cogerá otra ciudad y además a los inversores les preocupa mucho la inseguridad jurídica”, considera, y augura un “alud de recursos de promotores perjudicados”.

Barcelona aprueba la norma que prohíbe abrir nuevos hoteles en el centro

La directora general de Aguirre Newman en Barcelona, Anna Gener, conviene que “era necesario poner orden, a la ciudad no le convenía el ritmo de crecimiento de establecimientos hoteleros y hay zonas muy saturadas”. Pero ve la solución como “excesivamente simplista, porque por mucho que los turistas duerman más lejos, visitarán determinadas zonas”. Cita también el caso de Hyatt y Four Seasons y alerta del “daño producido a nivel reputacional”, la impresión de que “en Barcelona no hay suficiente seguridad jurídica para poner en marcha un nuevo hotel”. “Los fondos de inversión ya descartan operaciones que requieran cambios de uso o tramitación urbanística, porque te pueden cambiar las reglas el juego”, añade, y considera que solo algunas de las zonas donde se podrá hacer hoteles tendrán atractivo. Siempre que sea rentable la inversión, apunta como el resto de fuente consultadas.

Problemas en el futuro

“El PEUAT busca controlar la demanda limitando la oferta y si pones puertas al campo tienes otros problemas”, resume el socio de Magma Turismo, Bruno Hallé. “No tendrás problemas ahora, por la inercia de los hoteles en marcha, pero sí de 2019 en adelante”, dice. Hallé ve consecuencias negativas para la creación de empleo, por la imposibilidad de atraer “marcas innovadoras como las que la ciudad ha atraído históricamente”, y por la generación de demanda insatisfecha. “Ante los inversores estamos haciendo el ridículo. Cuando detectan una luz roja, cogen la carpeta Barcelona y la ponen debajo de la de otra ciudad”, dice, y critica al equipo de Colau, “que ve a los hoteleros como un Tio Gilito, cuando crea empleo directo, además del consumo en alimentación, flores, transporte, compras…”. El turismo es el 10% del PIB directo de la ciudad, recuerda, Hallé.

Desde la consultora Bric, Roger Serrallonga y Juan Gallardo alertan de que pasada la inercia de las aperturas previstas antes de la moratoria, “el crecimiento de las plazas iniciará un descenso agónico en 2019”. Hablan además de una “inseguridad jurídica vinculada a decisiones políticas, no por falta de confianza en las posibilidades del destino”; y de una “inflación sobrevenida, no originada por el mercado sino por la administración pública”. Bric Consulting publicó un estudio en verano que revelaba que los hoteles de Barcelona han disparado sus beneficios durante la moratoria a unos niveles desconocidos: la ocupación creció el 2%, el precio medio de las habitaciones un 9% y el beneficio por habitación un 102%.

Incluso una voz como la del profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de Girona, José Antonio Donaire, favorable al PEUAT, reconoce que tiene riesgos: “Cuando evitas el crecimiento y planteas decrecimiento rompes el sentido de la competencia y puede degradarse la planta existente”. Afirma que hay un precedente que contemplaba decrecimiento antes del plan de Barcelona, el que se aprobó en Baleares: “Pero tiene muchas excepciones que utilizaron los hoteleros”. “Sí podemos afirmar rotundamente que es el primer ejercicio de decrecimiento turístico en una ciudad metropolitana en un momento de crecimiento, lo cual la expone mucho más a las presiones”, afirma, y lo valora “como positivo”, aunque afirma que la gestión del turismo pasa por gestionarlo a escala metropolitana. “Barcelona es una ciudad atractiva a nivel internacional de turistas, inversiones, estudiantes, nuevos residentes, el turismo es una derivada de un proceso mucho más global en el que se produce tensión entre espacio finito y presión”, afirma, y defiende planes como el París con la Defense: “Generó una nueva centralidad en un espacio periurbano que es atractivo”. O “descentralizar los nodos de atracción” e incluso, como en Buenos Aires, “dar valor no al nodo sino a un barrio entero”.

La CUP declara la guerra al crecimiento hotelero

El debate final del Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT) en el plenario ha comenzado con la petición del grupo municipal de Ciudadanos de que la votación de los 41 concejales fuera nominal. ""Pedimos voto nominal por las posibles consecuencias jurídicas que pueda tener este plan", ha subrayado la jefa de filas del partido naranja, Carina Mejías.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha subrayado que el plan "preserva la vivienda, la mixtura de usos en la economía de la ciudad, la calidad del espacio público y regula en función de la diversidad de tejidos urbanos". "Es un plan con el que comenzamos la gobernanza del turismo y vendrán muchos más, no hay vuelta atrás", ha dicho.

Ciudadanos, CiU y el PP han denostado un plan que, a su juicio, perjudicará la economía de la ciudad, la creación de empleo, ahuyentara inversiones y creará inseguridad jurídica. Y todo ello sin gestionar el turismo en global. CiU ha hablado de un plan "cargado de despropósitos y sesgo ideológico". Ciudadanos de "contraproducente e inútil", porque los precios crecen y los turistas siguen aumentando. PP ha considerado que el debate "debe hacerse desde el todo y no desde una parte".

ERC, cuyos cinco votos han facilitado la mayoría en la votación, ha celebrado que para lograr el sí ha impuesto al gobierno municipal un plan de choque contra los pisos turísticos ilegales además de revisar tres proyectos hoteleros que han sorteado la moratoria. Por parte de la CUP, la concejal Maria José Lecha se ha mostrado en desacuerdo con el PEUAT, porque permite crecer en la periferia, pero ha manifestado que se han visto obligados a elegir "entre PEUAT o barbarie".

Lecha ha anunciado que los anticapitalistas han "declarado la guerra al crecimiento hotelero" y han llamado a los vecinos "a plantar la cara al turismo en los barrios".

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