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De la sandalia a la cama de 10.000 euros

El grupo alemán Birkenstock, con 243 años de historia en el calzado, traslada su arte con el corcho al mobiliario de dormitorio

Colección de ropa de cama de Birkenstock

Oliver Reichert buscaba camas para sus hijos. “Me imaginaba que iría a la tienda, elegiría algo que estuviese bien, y listo”, cuenta el director de la casa de calzado Birkenstock en referencia a sus visitas a diversas tiendas de muebles. Solo que no había nada que lo estuviese, al menos a su juicio. “Nada era adecuado, así que empecé a familiarizarme con el negocio de las camas”, prosigue. El resultado es que ahora la propia Birkenstock las produce.

La colección incluye seis modelos que la histórica empresa con sede en Neustadt an der Wied (Renania-Palatinado), al pie de las colinas del Westerwald, ha presentado estos días en la IMM Cologne, la feria mundial de mobiliario de Colonia. Se llaman São Paulo, Montevideo y Canberra, y están disponibles en la variedad con canapé de muelles y en la versión clásica con somier de láminas o de platos. El corcho característico de Birkenstock se ha empleado, por ejemplo, en los platos del somier. Además se encuentra en forma de granulado, combinado con látex natural, en los colchones de espuma fría y en los de muelles ensacados. “No es un negocio con licencia, en el que estampemos exclusivamente nuestro logotipo en los productos”, comenta Reichert.

Detrás de sus camas hay unos dos años y medio de investigación y desarrollo, según la firma. El Instituto de Ergonomía de Múnich (EIM), por ejemplo, ha realizado estudios científicos específicos. A esto hay que añadir la experiencia de Birkenstock, y también de la empresa familiar austríaca de mobiliario ADA, su socio para el proyecto. “Un fabricante de muebles jamás produciría una cama así por iniciativa propia. La razón es que el sector solo piensa en el público objetivo, en las cifras de ventas y en los costes de producción”, asegura el director.

Birkenstock ha tomado un camino diferente. “Nos hemos centrado solo en el producto y, en función de este, hemos decidido la estructura y hemos elegido los materiales”, explica el directivo, “porque queremos hacerlo mejor”. Reichert reconoce que es posible que todo esto sea un poco utópico, “pero las camas están ahí”. Y también el interés.

“Entre una plantilla y un lecho no hay mucha distancia”, dice el director de la marcha

En la feria, tanto los comercios especializados como los grandes fabricantes de muebles se presentaron a Birkenstock. Y esta última, que cree haber vislumbrado en los distribuidores el velado afán de contar con una marca acreditada, se muestra abierta a todos los formatos comerciales, siempre que se respeten ciertas condiciones. Por ejemplo, ni hablar de las reducciones de precios de las que tanto abusa el sector.

Los distribuidores tendrán que hacerse a la idea. “Una marca con tanta tradición como Birkenstock tiene también carisma suficiente”, opinan los expertos, que, además, consideran que pasar del calzado a los sistemas de descanso es una decisión coherente. “Entre una plantilla y una cama no dista mucho”, afirma Reichert. En todo caso, al desarrollo de estas camas de entre 5.000 y 10.000 euros se han incorporado algunos inventos de la casa madre. Por ejemplo, al somier de láminas se le ha dado una forma ondulada con el fin de ofrecer un apoyo preciso a los puntos en los que se concentra el peso del cuerpo, igual que ocurre con las plantillas de las sandalias Birkenstock.

Pero los conocimientos adquiridos en los 243 años de historia de la empresa no se van a aplicar solo a las camas. Este año se añadirán a Birkenstock otras dos áreas de negocio: por un lado, la cosmética natural, y por otro, los muebles de oficina. Y es que también en ellas el directivo ha visto una oportunidad. “Ofrecemos soluciones en mercados que a otros no les parecen bastante atractivos”. En todo caso, se trata siempre de áreas cuyo objeto tiene que ver con los conocidos zapatos y con el corcho utilizado en ellos. “Ya habíamos recibido solicitudes de colaboración para producir sillas de coche para niños, pero, ¿qué clase de socio seríamos nosotros en ese campo?”, declara Reichert.

En la cosmética, sí ve claro cuál es el valor añadido. “El corcho tiene propiedades increíbles”, cuenta. A mediados de febrero, la empresa presentará en Vivanes, la feria especializada que se celebra en Núremberg, una línea de cosmética natural con un gel de ducha para hombre además de cremas, una loción corporal y diversos aceites para mujer, entre otros productos. Los cosméticos los elabora en Alemania una empresa asociada que va a ser absorbida por Birkenstock. En el segundo semestre del año, los muebles de oficina completarán la oferta. Hay proyectadas sillas y escritorios.

Actualmente, Birkenstock está en proceso de elegir al que será su socio en la producción. En la búsqueda anterior, varias empresas se sumaron rápidamente al proyecto. Después se dará por terminada la expansión, al menos de momento. “Al final cubriremos todas las actividades humanas: andar, estar sentado y estar tumbado”, dice Reichert. Mientras tanto, a la casa madre le va mejor que nunca. El año pasado, la empresa produjo más de 20 millones de pares de zapatos y sandalias con 3.800 trabajadores, lo que le supuso una facturación de 500 millones de euros. Es decir, en tres años, el volumen de negocio y la plantilla se han multiplicado por más de dos.

Su mercado principal es EEUU. No obstante, Alemania —donde se lleva a cabo la producción—, con casi tres millones de pares de zapatos vendidos, es también uno de los mercados secundarios más importantes, al igual que Reino Unido y Francia, o Japón y China.