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Pymes que han hallado su nicho

Las mini-multinacionales españolas logran a través de la innovación y la eficiencia ser casi dominantes en su negocio a escala global

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José González, responsable de Innovación de Zumex, y Cristina Lobato, de Mercadona.

Centenares de pequeñas empresas españolas, de entre 100 y 300 trabajadores, muchas de ellas situadas lejos de las principales urbes, venden más al exterior que en el mercado doméstico. Algunas con tanto éxito, que exportan hasta el 90% del producto o servicio en el que se han centrado. Son las llamadas minimultinacionales de nicho, un grupo que, según asegura Javier Mendoza, profesor de ESADE, “está creciendo a un ritmo muy veloz desde la crisis”. Y no lo han logrado porque producen más barato sino porque han logrado reales ventajas competitivas frente a sus adversarios internacionales, al centrarse en tecnologías, procesos y productos propios que las han llevado al liderazgo en nichos muy concretos. “La competencia global lleva a la especialización y eso se nota en el crecimiento de los competidores de nicho” explica Mauro Guillen, profesor de la Wharton School.

Entre las pymes súperexportadoras destaca la valenciana Zumex, que exporta el 90% y es líder mundial en fabricación de maquinaria para el exprimido de frutas y verduras; la catalana Biokit, que desarrolla reactivos específicos para el diagnóstico in vitro de enfermedades; la gijonesa Zitron, que es líder en la construcción de ventiladores para túneles axiales en el transporte y la minería; la vasca Ona, que es uno de los principales fabricantes mundiales de máquinas de electroerosión; o la bilbaína Vicinay, líder mundial en grandes cadenas para la industria naval y offshore.

Son apenas unos cuantos ejemplos. Jesús Centenera, profesor de ESIC, cita otros casos como “Cosentino, líder en encimeras de baño y cocina en EEUU, o Sedecal, líder mundial en diseño y fabricación OEM de generadores de alta frecuencia y sistemas de rayos-x”. Frente a la idea de que España es solo fuerte en automoción, la moda, energías renovables, agroindustria y construcción, además del turismo; en las últimas décadas ha ido forjando un sector de compañías muy competitivas en industrias especializadas como la máquina herramienta, la domótica, la cosmética de lujo, la marroquinería, las carrocerías de autobuses, la joyería, la moda nupcial, el calzado técnico, el mueble de lujo o la biotecnología de diagnóstico, por citar unos ejemplos.

Cigueñales Sanz es una de las dos de su sector en España y tiene 350 clientes en 60 países

Tampoco les ha arredrado el ser pequeñas. “Se dice que el tamaño es determinante para la internacionalización”, apunta Balbino Priero, presidente del Club de Exportadores, “pero las multinacionales de nicho son un ejemplo de que con innovación, creatividad y eficiencia se puede tener una notable presencia internacional”. A Zumex, el hecho de facturar solo 15 millones de euros, no le ha impedido vender sus máquinas en más de cien países. Cigueñales Sanz, de Zaragoza, una de las dos únicas empresas en España que fabrica este producto, tiene 350 clientes en 60 países a pesar de que factura solo 11 millones de euros. Tampoco ha sido un freno para que la sevillana Xtraice, líder en pistas de hielo artificiales ecológicas, pese a facturar solo cuatro millones de euros, tenga sus pistas en 50 países, en los que adenás presta asistencia.

Estas empresas han producido un círculo virtuoso. Han creado productos que ahora venden fácilmente en los mercados internacionales, lo que les ha permitido multiplicar sus ventas en la crisis. La zaragozana Airtex, una de las líderes en bombas de agua y combustible, ha doblado su facturación entre 2007 y 2015, de 14 a 35 millones. Otras dan cifras similares. La crisis, en vez de ser un freno, ha sido un acicate. Se suele señalar la contracción del mercado doméstico como una de las causas que han llevado a las pymes españolas a ir a los mercados internacionales, a los que eran reacias. El fuerte aumento de las exportaciones, que según Francisco Javier Garzón, consejero delegado del ICEX, “crecieron un 56% entre el 2009 y el 2015”, ha sido también protagonizado por las pymes. Alfredo Bonet, director de Internacional de Cámara España, recuerda que “el número de empresas que exportan se ha multiplicado por dos en ocho años, hasta las 150.000”. Casi todas pymes, claro. Las que son exportadores estables han crecido de menos de 40.000 en 2008 a 48.000 el año pasado.

Las medianas se suman

La eficiencia y la creatividad en lo que se ofrece sirve para paliar la falta de tamaño

El ejemplo de las más pequeñas está cundiendo entre firmas medianas, al estilo de las mittelstand alemanas. “Ya tenemos unas 2.000 empresas con proyección global”, recuerda Guillen. Y habrá muchísimas más en el futuro, asegura Bonet “ya que hay muchas iniciativas en marcha, públicas y privadas, para hacer crecer estas empresas, por la vía orgánica o de adquisiciones”. Otra de las claves de la consolidación de estas pymes multinacionales son los clústers (espacios que albergan a decenas y centenares de empresas del mismo sector). De hecho, no existe hoy una industria que no tenga su instituto tecnológico que desarrolle nuevos productos y procesos por encargo de las empresas y en asociación con universidades, un modelo que, según los consultados, tiene que mejorar mucho.

De todos modos, no deja de ser cierto, señalan los expertos, que ahora es más fácil exportar que hace 20 años. Los mercados están más abiertos, hay más servicios, son más baratos y se ha venido creando toda una infraestructura de apoyo pública y privada que ha servido para situar a miles de pymes en la pista de despegue. Además, están las ferias, las misiones comerciales y las visitas de compradores que, junto a un entramado de apoyo en el mercado de destino, han permitido a estas pymes de nicho poner en valor su producto o servicio.