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Nubes se ciernen sobre 2017

Parece que el próximo año traerá menor crecimiento y creación de empleo que 2016

Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos. EFE

2016 comenzó cargado de incertidumbre. En el ámbito internacional el temor a una recesión en EE UU y el frenazo en China que provocaría una recesión provocó una grave crisis financiera. En España el voto de los españoles fue muy fragmentado y la ausencia de Gobierno, hecho inédito en nuestra joven democracia, aumentó el temor a que se frenase el crecimiento y la creación de empleo, temor alentado por el propio Rajoy.

EE UU acaba el año creciendo próximo al 3%, creando casi 200.000 empleos al año y la Reserva Federal subiendo tipos. China crece con menos intensidad, pero crece, y la inestabilidad y la niebla se han disipado en los mercados financieros. El índice MSCI de Bolsa global ha cerrado 2016 con una subida próxima al 6%.

En España el crecimiento ha perdido intensidad pero la economía ha sido muy resistente y los temores no se han cumplido. Las compras del BCE mantienen bajos tipos de interés, han depreciado el euro, el precio del petróleo ha seguido bajo y los gobiernos autonómicos y municipales han seguido funcionando con normalidad. De hecho, las comunidades autónomas que más han crecido son las de la costa mediterránea, la mayoría gobernadas por el PSOE en coalición.

2017 comienza con incertidumbre aunque menor que hace un año. La principal es Donald Trump, que sin llegar a la Casa Blanca, ha reventado los consensos globales que a Obama le costó ocho años lograr tras el desvarío de la Guerra de Irak. Su plan de inversiones exigirá participación privada, como el Plan Juncker, y su efecto será limitado, como el Plan Juncker. El aumento del gasto en defensa aumentará el PIB, pero no el empleo. Y su bajada de impuestos ya se va diluyendo por su Gobierno de Wall Street y lobistas conscientes que un déficit estructural del 4% del PIB y la deuda pública por encima del 100% hacen a EE UU una economía dependiente del ahorro externo y vulnerable.

El crecimiento en Europa se ha frenado y tras el Brexit se ha puesto de manifiesto la falta de liderazgo y escasa ilusión que el proyecto europeo genera entre los ciudadanos. Especialmente los jóvenes que padecen elevadas tasas de paro y precariedad laboral. Es necesario que Alemania y Holanda reduzcan su superávit estructural, que supera los límites permitidos. Hace falta que se apruebe el plan de inversiones públicas financiado con eurobonos y Le Pen, que quiere salir del euro, no sea la próxima presidenta de Francia.

En España el Gobierno en minoría ha mejorado la política económica. El PSOE ha conseguido subir el salario mínimo 8% y lidera el cambio de la reforma laboral para conseguir normalizar que los salarios crezcan como lo hacen ya los beneficios empresariales.

El BCE seguirá comprando deuda y el euro débil favorece nuestras exportaciones. Pero el comercio mundial y la demanda de nuestros socios europeos apenas crecen, el precio del petróleo está repuntando y el Gobierno ha vuelto a subir los impuestos y a recortar la inversión pública. Conclusión parece que 2017 traerá menor crecimiento y creación de empleo que 2016.

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