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La caída del uso del carbón reduce un 20% las emisiones de CO2 del sector eléctrico

La producción de las térmicas que usan el combustible más contaminante ha bajado un 30,6% este año

2015 fue récord en España en la quema de carbón. Pero en 2016 la generación de electricidad con esta fuente cayó un 30,6%. Esto hizo que las emisiones de CO2 del sector eléctrico bajaran un 21% al cierre de noviembre. Las condiciones climatológicas han permitido que crezca la generación hidráulica un 25%. Además, España ha importado más electricidad que la exportada por primera vez desde 2003. Portugal y su apuesta por las renovables son los más beneficiados.

Central térmica de Meirama, en A Coruña.
Central térmica de Meirama, en A Coruña.

Mientras el mundo remaba en 2015 hacia un descenso en el uso del carbón para generar electricidad, España se situaba como uno de los países que más aumentaron ese año el empleo de esta fuente de energía, la más contaminante de todas. Las térmicas españolas que queman carbón aumentaron un 21,9% su producción de energía entonces. La falta de lluvias y viento —unido a los bajos precios internacionales del carbón— hizo que se produjera ese incremento tan enorme, que a su vez causó que las emisiones de CO2 globales en España aumentaran un 3,2%, mientras que en el resto de la Unión Europea se reducían.

En 2016, sin embargo, se han usado más las fuentes más limpias. Las condiciones climatológicas —y no la planificación energética del Gobierno— han vuelto a marcar la producción de electricidad en España este año que está a punto de acabar. Según los datos de Red Eléctrica de España a 23 de diciembre —el último disponible—, el 39,2% de la energía producida este año ha provenido de fuentes no contaminantes. Se trata de casi cuatro puntos más que el pasado año.

El caso más llamativo es el del carbón. Este combustible fósil es el más contaminante: se estima que es responsable del 45% de las emisiones de CO2 del sector energético, del 40% de las de dióxido de azufre y el 15% de las de óxidos de nitrógeno y partículas. En 2015 fue la segunda fuente más empleada en España; el 19,9% de la electricidad generada provino de esa fuente. Este año baja hasta el tercer puesto —por detrás de la nuclear y la eólica— y esa cuota desciende hasta el 14,3%.

En términos globales, el consumo de carbón en todo el sector eléctrico ha caído un 30,6% este 2016 respecto al ejercicio anterior. Mientras, la hidráulica ha crecido un 25,6%.

Tanto las compañías eléctricas como fuentes del sector apuntan al buen comportamiento de las lluvias, sobre todo en la primera mitad del año, como responsables de este incremento de la hidráulica al contar los pantanos con más reservas. "Ha sido un año con mucha agua y esto ha hecho que el hueco térmico sea mucho más pequeño", explica Marta Margarit, secretaria general de Sedigas, la patronal del sector gasista de España.

Dependencia del clima

Las renovables dependen del clima. Cuando no hay suficiente agua en los pantanos, viento y sol, se abre ese "hueco térmico", que en España se cubre fundamentalmente con combustibles fósiles: gas o carbón. El carbón, cuando se quema para producir electricidad, genera hasta un 60% más de emisiones de CO2 que el gas.

Este año el hueco térmico ha sido menor y se ha quemado menos carbón. El gas casi se ha empleado igual que el año pasado. El Ministerio de Energía, achaca también el descenso a la "reducción del precio del petróleo experimentada en los últimos dos años". Esta bajada, según el ministerio, ha hecho que "las centrales térmicas utilicen derivados del petróleo como combustible (coque de petróleo) en sustitución del carbón".

"Sigue faltando una hoja de ruta. El descenso del uso del carbón no responde a una planificación energética. Se ha incrementado la generación con renovables, pero no se ha instalado más potencia", lamenta Tatiana Nuño, especialista en energía de Greenpeace.

La caída en el uso de este combustible ha tenido una incidencia directa en las emisiones de CO2, el principal gas de efecto invernadero. Al cierre del mes de noviembre, el último dato disponible, el sector eléctrico —que acumula el 20% de todas las emisiones del país— había expulsado a la atmósfera 55.789.195 toneladas de dióxido de carbono. Son 14 millones menos que en el mismo periodo de 2015, un descenso del 21,12%.

El gran uso del carbón el pasado año fue nefasto para el balance de las emisiones globales de España, que aumentaron un 3,2%. El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente apuntó directamente al sector eléctrico como responsable de ese aumento. Este 2016, gracias al menor uso del carbón, las emisiones podrían volver a descender, aunque también habrá que tener en cuenta el comportamiento de los llamados sectores difusos, que incluyen el transporte y la agricultura.

Más energía importada que exportada

Por primera vez desde 2003, España ha importado más electricidad que la exportada. Este 2016 la generación ha caído un 1,9%, pero la demanda ha crecido ligeramente, de ahí que hayan aumentado las importaciones. Francia, a pesar del parón nuclear, ha vuelto a ser el país que más electricidad ha vendido a España. Pero Portugal —con una fuerte apuesta por las renovables— ha sido el más beneficiado al vendernos más de lo que ha comprado.

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