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Entrevista | Benoît Battistelli

“Hay mucha relación entre patentes, crecimiento económico y empleo”

El presidente de la Oficina Europea de Patentes reclama a España que ceda y se sume al sistema europeo de propiedad intelectual

Benoît Battistelli (París, 1950) lleva seis años como presidente de la Oficina Europea de Patentes (OEP) y detrás de una obsesión: sacar adelante el mecanismo unificado que permitirá superar el caleidoscopio de 38 sistemas de patentes distintos y hará que los innovadores del continente puedan presentar una única solicitud para lograr que sus ideas sean válidas para un mercado de más de 500 millones de personas. El proceso, que se espera concluya en 2017 con la puesta en marcha de los tribunales europeos, ha sido un camino plagado de obstáculos. El más serio fue cuando España e Italia acudieron a la justicia europea para que sus idiomas fueran admitidos como oficiales de la institución junto al inglés, el francés y el alemán. Al no lograrlo —una sentencia de 2015 de la Corte Europea de Justicia dio la razón a la OEP—, Italia decidió no insistir, pero la Oficina Española de Patentes y Marcas continúa en sus trece: no participará en el sistema hasta que puedan presentarse patentes en español. Battistelli acudió recientemente a Madrid para insistir en las bondades del nuevo marco jurídico.

Benoît Battistelli, presidente de la Oficina Europea de Patentes.
Benoît Battistelli, presidente de la Oficina Europea de Patentes.

Pregunta. Justo cuando todo estaba listo para sacar adelante la patente única europea, boom, Brexit. ¿Cuál fue su reacción?

Respuesta. Todavía creo que la patente única europea saldrá adelante, más ahora que Reino Unido ya ha anunciado públicamente que va a ratificar el tratado del Tribunal Europeo de Patentes. Era legalmente necesario que lo hiciera, pero es un paso clave de todas formas. Por lo demás, la salida de Reino Unido de la Unión no estaba prevista, por supuesto, pero mientras siga siendo miembro, seguirá habiendo discusiones. Tendremos que esperar hasta que termine el proceso del Brexit. Aún soy optimista.

P. Si al final Reino Unido rechaza formar parte, ¿sería un golpe duro para la oficina?

R. No creo que vaya a pasar. Recuerde que somos una organización internacional con 38 Estados miembros que no forma parte de las Comunidades Europeas, por lo que no tienen razones para no seguir. Está claro que, con todas las razones económicas y de mercado interior en la mano, es mejor para Reino Unido adoptar la patente única que no hacerlo. Pero esa es una decisión que ha de tomar Reino Unido. Y por lo que respecta a la agencia, cuando firmamos el tratado, Italia estaba fuera de la patente única. Ahora está dentro. La economía italiana tiene más o menos el mismo tamaño que la británica, así que una reemplazaría a la otra: el efecto neto sería nulo. Y si al final España accede a entrar, saldremos ganando.

Guerra abierta con los sindicatos

La OEP vive desde hace años una guerra abierta entre su presidente y su principal sindicato, SUAPO, que le acusa de intentar reducir costes a toda costa a través de métodos autoritarios que han desmoralizado a la plantilla hasta el punto de, denuncian, haber causado varios suicidios. La crisis es tal que ha llegado hasta el Parlamento Europeo. "Nuestra situación se compara de forma muy favorable con el de otras organizaciones internacionales", replica Battistelli. "Tenemos un paquete social muy generoso y que ha mejorado en los últimos seis años y obedece a las mejores prácticas del sector. La influencia de SUAPO es cada vez menor". 

P. El proceso de ratificación de la patente única europea ha sido extremadamente complicado por distintas razones. ¿Por qué ha sido así?

R. Hay que entender que en el paquete que estamos intentando aprobar hay dos elementos diferenciados. El primero es la patente única en sí, reconocida de forma automática por todos los países firmantes. Esto ha sido negociado y decidido dentro del proceso normal de la UE. Pero todo sistema de patentes necesita un componente judicial, y eso es lo que ha complicado el proceso. ¿Por qué? Porque implica que, por primera vez, un tribunal europeo permitirá resolver en primera instancia litigios entre particulares, tú y yo. Y eso es un progreso real: por primera vez los Estados miembros transfieren sus competencias jurisdiccionales a una institución supranacional. Eso es lo que lo hizo tan difícil: no podía englobarse dentro del marco de los tratados europeos, sino que debía ser aprobado por los Parlamentos de todos y cada uno de los Estados miembros.

P. Y una vez puesto en marcha, seguirá en marcha.

R. Por supuesto. Hay una demanda de los usuarios y una voluntad política clara de que salga adelante: primero, para simplificar de forma significativa el acceso a una protección fuerte de las patentes, y segundo, para reducir su coste hasta en un 70%, según nuestras estimaciones.

P. ¿Cree usted que el nuevo mapa político puede facilitar que España decida finalmente adherirse al sistema europeo de patentes?

R. Primero, creo que, por norma general, las políticas de innovación y de patentes son temas de consenso, fuera del debate político. Segundo, la principal traba española es una cuestión lingüística, y eso tendría que ser un problema técnico, no político. Cuando España se unió a la OEP, en 1986, aceptó la decisión, tomada en aquel momento, de que los idiomas de trabajo de la organización eran tres: inglés, francés y alemán. Estoy convencido de que el Gobierno español considerará las ventajas económicas de participar en el sistema. Si se me permite la comparación, es como si la Liga de Campeones no tuviera al Madrid o al Barcelona.

P. Hablemos de la política europea de desarrollo tecnológico para competir con EE UU y China. ¿En qué medida la OEP puede ayudar?

R. Sabemos que hay una relación entre patentes, innovación, competitividad, empleo y desarrollo económico. Recientemente hemos actualizado el estudio que hicimos hace tres años con la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE. Y el resultado es que las industrias intensivas en propiedad intelectual representan 82 millones de empleos, un 42% del PIB y un 93% de las exportaciones. E irá a más: estamos profundizando en la economía del conocimiento, con un montón de conceptos intangibles. Y en esa economía, la única forma de saber qué es de quién es con un sólido sistema de propiedad intelectual.

P. ¿Siguen existiendo las diferencias entre Estados Unidos y Europa con respecto a las patentes?

R. Cada vez son menores, y hay varios ejemplos de cómo esto está cambiando. Si se comparan los balances comerciales, ahora Europa está exportando más patentes que Estados Unidos y China. Significa que Europa es el mercado global más atractivo para la innovación. Creo que el modelo europeo es más equilibrado que el estadounidense, porque tenemos menos conflictos. Y la prueba es que países como China están copiando el modelo europeo, no el estadounidense. Esa es una prueba de la influencia de la Unión Europea, de su poder blando.