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ANÁLISIS

Cara y cruz de la economía española

En el sistema educativo están las principales carencias que se trasladan al mercado laboral

La economía española despide el año con un portentoso crecimiento de la actividad y del comercio internacional. Los datos contienen elementos esperanzadores, pero también disimulan importantes zonas de vulnerabilidad. Según el Banco de España, la economía progresó un vigoroso 0,7% en el cuarto trimestre. Este buen dato es fruto de un tejido económico en situación relativamente favorable para subirse al tren de la transformación digital. Prueba de ello, la productividad en la industria manufacturera se está incrementando con intensidad, a tasas que superan a todos los otros grandes países de la Unión Europea.

La utilización de robots y procesos automatizados en la industria es una de las más elevadas del mundo desarrollado, superando incluso a Francia y Reino Unido. La Federación Internacional de Robótica pronostica que la industria española será una de las más beneficiadas por la utilización de nuevas tecnologías durante los próximos tres años. Los servicios profesionales (consultoría, informática, diseño, transporte y otros intensivos en empleo) están en pleno auge. En el tercer trimestre, las exportaciones se incrementaron a una tasa anual del 7,2%, lo que permitió al sector arrojar un superávit de cerca de 5,000 millones de euros.

Estos servicios están posicionados para absorber los excedentes de mano de obra que provienen de una industria cada vez más automatizada. Por otra parte, Eurostat dice que los españoles lideran la clasificación europea en utilización de Internet mediante teléfono móvil. Y el país se sitúa por encima de la media europea en cuanto a las empresas y trabajadores autónomos que disponen de un portal propio en la red. La situación es también favorable en cuanto a la tesorería y el endeudamiento de las empresas, que disponen de un sólido margen para invertir y aprovechar el enorme potencial de la economía digital.

Cara y cruz de la economía española

Las previsiones de Funcas apuntan a un crecimiento del 4,5% en la inversión en bienes de equipo para cada uno de los dos próximos años. Pero la economía tiene importantes debilidades. A corto plazo, la deuda externa es el factor de riesgo más acuciante. Se deberá prestar especial atención a su evolución durante la segunda mitad del 2017, que es cuando confluyen varios factores adversos: aumento de los tipos de financiación de la deuda pública como consecuencia del reducción anunciada del arsenal de estímulos del Banco Central Europeo; encarecimiento del petróleo y repunte de la inflación, que presionará los tipos de interés; agotamiento del Fondo de reserva de las pensiones, que obligará el tesoro público a recurrir a los mercados para financiar las prestaciones. La situación del sistema educativo se mantiene como una de las principales asignaturas pendientes. Lo que cambia son sus efectos, verdaderamente alarmantes en la era digital. Las elevadas tasas de abandono escolar provocan desigualdades sociales, contribuyen al paro juvenil y lastran la movilidad laboral. Ha surgido una escasez de mano de obra en los sectores más abiertos a la economía digital.

El problema se acentuará durante el 2017, en la ausencia de medidas. Existe une estrecha relación entre la educación y los diferenciales de productividad entre las diferentes Comunidades Autónomas. Estos desequilibrios agudizan los conflictos territoriales, políticamente preocupantes de por sí.Se han creado medio millón de puestos de trabajo en lo que va de año. Pero va a ser difícil repetir ese buen resultado.

El paro se concentra en las categorías de población más vulnerables, como los parados de larga duración, los jóvenes que ni estudian ni están en el mercado laboral, las personas en situación de exclusión social y los trabajadores pobres que continuamente entran y salen de los registros del paro. Además, la temporalidad y la precariedad de muchos autónomos pesan sobre las rentas del trabajo. Las políticas activas no están a la altura. Estas son fechas para celebrar los logros económicos, de buen augurio de cara al año nuevo. Pero conviene recordar el arduo camino que queda por recorrer para que el país deje la crisis definitivamente y se sitúe en el pelotón de cabeza de la revolución tecnológica.

Raymond Torres es director de coyuntura de Funcas, @RaymondTorres_