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El problema al que se enfrenta cualquier estudiante de inglés

Tres profesores del British Council se basan en su experiencia en el aula para recopilar en un libro las 500 dudas más frecuentes a la hora de aprender este idioma

Mick Green y Kay Welsh, autores del libro, en la sede del British Council en Madrid.
Mick Green y Kay Welsh, autores del libro, en la sede del British Council en Madrid.

El estudiante de inglés hispanohablante busca, la mayoría de las veces, un sí o un no tajante como respuesta a sus dudas. “Para mí es imposible contestar con esa rotundidad, porque dependiendo del contexto, de la zona geográfica o de otros motivos puede ser correcto o no”, asegura la profesora del British Council Kay Welsh. La poca flexibilidad en el aprendizaje es uno de los principales problemas cuando se enfrenta a sus estudiantes españoles en clase. “Aquí estáis locos con la gramática y por eso tenéis en la cabeza que un idioma es algo cerrado y perfecto”, bromea su colega Mick Green. Junto a otro docente, Daniel Brint, acaban de publicar Las 500 dudas más frecuentes del inglés (Espasa), un manual práctico basado en su experiencia en el aula.

El texto incluye desde nociones más o menos básicas, como las diferentes formas de escribir una fecha o la forma concreta de firmar una carta, hasta el detalle de cómo cambian las frases según el adverbio que se utilice. In the end no es lo mismo que by the end o at the end, igual que tampoco lo es Let me alone y Leave me alone. “Los matices son complicados, eso sí que hay que estudiarlo porque una conversación puede cambiar mucho si dices, por ejemplo, que alguien ha llegado in time en lugar de on time”, explica Green.

Con ejemplos concretos, los profesores, que entre los tres acumulan más de 50 años de docencia, desgranan en 14 capítulos la mayoría de los casos en los que los hispanohablantes suelen tropezar. Los autores explican con detalle el uso de mayúsculas (¿Game Of Thrones o Game of Thrones?), el orden de los adjetivos (¿Beautiful Spanish lace scarf o beautiful lace Spanish scarf?), el significado de los temidos phrasal verbs, o la utilización de la peliaguda tercera persona (¿It is important that he finish soon o It is important that he finishes soon?).

¿La canción de The Beatles se escribe When I’m Sixty Four o When I’m Sixty-Four? ¿Por qué James Bond es 007 y no double zero 7? ¿A cuánto equivale una taza cuando las recetas en inglés nos indican esa cantidad? El libro hace hincapié en muchas de esas cuestiones que van más allá del diccionario. Welsh se ríe cuando recuerda que un alumno le preguntó si era cierto que los escoceses no llevaban nada bajo la falda. “Bromas aparte, las cuestiones culturales a veces son las más complicadas de llevar de un idioma a otro”, apunta Green, “como cuando me piden la traducción de sobremesa o de oposiciones. Son conceptos que no existen en inglés”. 

Los dos docentes coinciden en que uno de los grandes inconvenientes a la hora de hablar otros idiomas, y especialmente el inglés, es la autoexigencia extrema. “Es algo cultural, los españoles son muy duros consigo mismos. Toda esa ironía en la frase Spain is different… A veces echamos de menos que los españoles hablen de sí mismos con un poco de confianza”, señala Green. Su compañera asiente: “En clase muchas veces los alumnos me dicen: ‘Pronuncio fatal, ¿no?’ Y yo les digo que no, que les entiendo perfectamente”. Después de casi una década enseñando inglés en España, Green tiene su veredicto para mejorar el aprendizaje: "Mi consejo sería que no se estudiara tanta gramática y diez veces más léxico. El past simple no te sirve de nada cuando lo que quieres es pedir un café".

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