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El Gobierno dibuja unas previsiones económicas muy optimistas

Los expertos ponen en duda que se pueda mantener el ritmo de medio millón de empleos creados al año

Luis de Guindos. EFE Reuters - Quality

El Gobierno ha presentado la actualización de sus previsiones de crecimiento del periodo 2016-2019. Y ahí promete la creación de más de 1,4 millones de empleos para acabar en el cuarto trimestre de 2019 por encima de los 20 millones de ocupados. “Se trata de crear medio millón de empleos al año, algo perfectamente factible como prometió el presidente Rajoy”, afirmó el ministro de Economía, Luis de Guindos. El desempleo también se irá reduciendo a un ritmo de 420.000 parados al año. Sin embargo, los expertos discrepan de estas cifras.

Según estas previsiones, la tasa de paro caerá desde el 21% registrado a finales de 2015 hasta un 12,8% que promete el Gobierno para el último trimestre de 2019. “Estamos hablando de una caída de ocho puntos del paro, una cifra muy lejana del máximo alcanzado en el 26,9%”, destacó el ministro Guindos.

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El Ejecutivo de Mariano Rajoy también ha actualizado la senda de crecimiento de la economía para los próximos años. En lugar del 2,3% que tenía previsto para 2017, Guindos apunta ahora una desaceleración un poco más suave con un incremento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,5%. Es decir, el PIB crecerá siete décimas menos que el 3,2% con el que se espera cerrar 2016. Durante los dos siguientes ejercicios, 2018 y 2019, la economía avanzará a una tasa del 2,4%. 

En 2017, el Gobierno dibuja una ralentización de la actividad que achaca a un crecimiento algo menor del consumo y la inversión. Sorprendentemente, las exportaciones seguirán creciendo a ritmos de casi el 6% a pesar de la incertidumbre que se cierne sobre un comercio global en horas bajas. Y las importaciones también continuarán aumentando cerca de un 6% a pesar de la ralentización del consumo y la inversión. ¿Y cómo se explica que suban tanto las importaciones si se frena la demanda interna? El motivo estriba en que se prevé que el precio del petróleo escale desde los 43 dólares el barril de 2016 hasta los 50,2 dólares en 2017. Sin embargo, el reciente acuerdo de la OPEP podría empujar la cotización del crudo a cotas próximas a los 60 dólares, tal y como sostienen Goldman Sachs y Bank of America. O lo que es lo mismo, existe un riesgo importante de que las previsiones del Gobierno fallen por el sector exterior.

“Para que se cumplan los escenarios del Gobierno hace falta que el petróleo no suba más y que el tipo de interés de la deuda española a diez años siga en el 1,1%, pero esas hipótesis probablemente no sean así en 2017”, explica el economista José Carlos Díez.

La otra cuestión que plantea las previsiones del Gobierno es si de verdad se puede crear medio millón de empleos al año hasta 2019. Aunque varios expertos consultados no ven descabellado que se puedan crear tantos puestos de trabajo el año que viene, todos coinciden en que parece difícil mantener esos niveles de creación de empleo durante tres años más. Y esgrimen hasta tres razones. La primera: si este año se van a generar poco más de medio millón de ocupados con un 3,2% de incremento del PIB, parece razonable cuestionar que se cree una cantidad similar registrando unos crecimientos menores.

En segundo lugar, el crecimiento de la economía se compone de dos factores: o bien se tiene a más gente trabajando, o bien la misma gente produce más y por lo tanto es más productiva. Ahora mismo el PIB avanza a ratios del 3,2% y el empleo engorda a ratios del 2,9%. Esto significa que todo el crecimiento de la economía se está logrando a golpe de poner a más gente a trabajar y no de mejorar la productividad. Para seguir creando medio millón de empleos, la productividad debería seguir en niveles mínimos. Lo que implica que el modelo productivo continuará siendo precario, con salarios estancados y poco intensivo en tecnología e innovación. Por tanto, haría falta un sector poco productivo que crease mucho empleo. Pero con el turismo ya en máximos históricos, no aparece en el horizonte otro sector que pueda tirar de este tipo de empleo. A menos que se vuelva a la construcción. 

Y la tercera razón: dos tercios de los desocupados tienen una cualificación baja, lo que significa que son difíciles de colocar. “Costará mucho incorporar más parados al mercado laboral sin unas políticas que se preocupen de formarlos. Las cifras del Gobierno implican que no se mejorará el modelo de crecimiento”, afirma Ignacio Conde-Ruiz, profesor de la Complutense.

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